RONDA, LA SERRANÍA EMBRUJADA DE MÁLAGA. Episodio 1.

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En la llanura elevada y en los valles del norte, la esencia de Ronda son el encinar y la dehesa, son vegas sembradas de campos amplios y cordones de montañas; en los valles sureños es tierra de castañar, encinares, pinares y de frutales que se extienden en las riberas de ríos como el Guadalhorce. Desde Ronda y su atalaya privilegiada se contemplan las lindes de Málaga. Cien kilómetros las separan.

Cuando los árabes dominaban la península, contaban en Ronda con una muralla natural por la excelente posición de la ciudad elevada sobre “el Tajo” de Ronda, una garganta excavada por el río Guadalevín que nos asombra con 500 m de longitud y 100 m de profundidad. Los límites de la medina musulmana los completaban las murallas de la ciudad: las situadas al Sur, Levante y Poniente.

Ronda refleja un completo cruce de culturas. El historiador Plinio ubica ya a Ronda en la historia cuando en uno de sus escritos se refiere a la Arunda del siglo VI a.C., habitada por los celtas bástulos, mientras que apunta a los íberos como fundadores de la cercana Acinipo. Después la conquistaron sucesivamente y con distinta extensión en el tiempo los fenicios, los griegos, los cartagineses y la imperial Roma. Los romanos la denominaron Laurus y levantaron el hoy desaparecido Castillo del Laurel, desde donde podían observar los movimientos de las tribus celtíberas, enemigos asiduos. Pero el más relevante fue el municipio de Acinipo y no Arunda, como lo demuestra el hecho de que Acinipo llegó a acuñar moneda.

Y es que entre los siglos IX y VIII a.C se asentaron los fenicios en la urbe pero con la presencia romana en Acinipo a partir del año  206  a.C.  llegaron  grandes  cambios,  tales  como  la  construcción  de  edificios monumentales  y  la  acuñación  de  moneda  propia con imágenes de  espigas  y  racimos  de uvas,  símbolos  de  la  prosperidad  de  la  ciudad donde, más tarde, a mediados del siglo I d.C. se construyó el teatro que es lo que hoy se encuentra en mejor estado de conservación.

 

En un próximo post hablaré de las ruinas de ACINIPO cuya ciudad originaria recibió el título de ciudad de manos del propio Julio César.

Os espero pues en el siguiente capítulo de MARCOSPLANET, descubrimientos para compartir.

 

 

Un comentario en “RONDA, LA SERRANÍA EMBRUJADA DE MÁLAGA. Episodio 1.

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