ANTEQUERA, UNA FORTALEZA SURGIDA EN LA NOCHE DE LOS TIEMPOS.

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Por su situación privilegiada en la inmensidad de una reserva natural antiquísima,  la fortaleza de Antequera es llamada “el corazón de Andalucía”. Asentada en un corredor del paisaje que discurre entre el litoral mediterráneo y el Valle del Guadalquivir, enclave estratégico que ha influido en su historia milenaria, Antequera guarda en su regazo valiosos restos históricos de culturas muy diversas. Y cuenta con espacios naturales protegidos trascendentes, junto con espléndidos olivares y viñedos.

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Arco de los gigantes. Data del siglo dieciséis y fue añadido a una antigua puerta nazarí. Incorpora figuras e inscripciones romanas que atestiguan sus orígenes ancestrales, junto a inscripciones latinas en recuerdo a los asentamientos próximos a la Anticaria romana, como Osqua, Arastipi o Nescaria.

Para acceder al recinto de la Alcazaba entramos bajo el Arco de los Gigantes o Puerta de Hércules, que se levanta en 1585 en sustitución de la puerta musulmana conocida como de Estepa o de La Villa.  Disponía de una gran hornacina flanqueada por dos aletones, y hasta el s. XIX estuvo presidido por una enorme estatua romana de Hércules. La jarra de azucenas junto al castillo y el león de la cornisa, conforman el escudo de esta ciudad fortaleza.

Esta construcción es muestra del interés de la ciudad por legitimar sus orígenes en la época renacentista, recuperando su esplendor clásico a través de los vestigios de la civilización romana. Aunque el legado árabe la hace única e irrepetible.

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El Recinto Monumental de la Alcazaba de Antequera se construyó en un pequeño monte integrado en la medina islámica, sobre antiguas edificaciones de lo que fue la Anticaria romana y visigoda, un preludio de los asentamientos de musulmanes a mediados del siglo VIII. Los árabes la llamaron Antaqira, “la Antigua”. Son testigos del paso de los siglos por la fortaleza de Anticaria los importantes yacimientos prehistóricos, de la Edad del Bronce, como los dólmenes de Menga, Viera y el Romeral, considerados el conjunto dolménico más importante de Europa.

La Alcazaba de Antequera fue iniciada en el siglo XI aunque gran parte de las murallas y las torres conservadas datan de la primera mitad del siglo XIV.20180418_141031

Es la torre del Homenaje, de planta angular, la más importante de todo el recinto. Está considerada como la de mayor anchura de las torres musulmanas andaluzas. Sobre ella se construyó, en 1582, un templete campanario para alojar  la campana mayor de la ciudad cuyo sonido regulaba los riegos de la vega.  Es conocida popularmente como la Torre de Papabellotas, por haber tenido que vender la ciudad un alcornocal para sufragar los gastos ocasionados al construirla. En el siglo XVI se instaló un reloj cuyo mecanismo se puede observar desde el interior.

La historia de la Alcazaba se remonta a la época romana, pero fue durante la ocupación árabe cuando adquirió una gran relevancia en el reino andalusí.

Desde este templete se puede disfrutar de impresionantes vistas tanto de la localidad y sus destacados monumentos como del paisaje donde se halla enclavada, una cordillera constituida por una cadena de sierras calizas del Jurásico agrupadas en tres sectores separados por el Valle de Abdalajís y el Puerto de las Pedrizas.

Unida a la Torre del Homenaje por una cortina de muralla encontramos la Torre Blanca. Reforzada por dos contrafuertes, sorprende por la perfecta alineación de sus muros.

Desde la Torre Blanca partía una segunda muralla hacia el sur, donde se construyó la Puerta de Málaga. Tras la conquista cristiana esta torre fue utilizada como ermita y la llamaron “Virgen de la Espera”.

Unas notas musicales nos trasladan a esos tiempos pretéritos, donde la grandeza de las culturas se expresaba a través del  arte y construcciones casi imperecederas:

Subimos las dos plantas de la Torre Blanca y admiramos las estancias cuyos techos terminan en bóvedas de ladrillo iluminadas con troneras y ventanas de herradura. Estaban destinadas al uso de armamento neurobalístico (anterior al descubrimiento de la pólvora). La planta baja se dedicaba a la defensa de la torre pero la segunda se utilizaba como residencia.

En este recinto amurallado de la Alcazaba de Antequera también descubrimos otras torres y vestigios importantes como la Torre de Albarrana de la Estrella, la Torre Torcida, Puerta del Agua, la Puerta Cristiana o el Algibe.

La Torre de la Bisagra, descubierta en el año 2000 y restaurada, se denomina así por ser el lugar donde se unen por un lado las murallas que protegían a la población de la ciudad y por otro las murallas del primer recinto fortificado.

Al pie de la demolida Torre del Quiebro está la tumba romana del Siglo I d.C., una estructura funeraria colectiva donde se albergaban las cenizas de los difuntos.

El Patio de Armas, destinado al acuartelamiento y adiestramiento de las tropas nazaríes, contaba con un aljibe de almacenamiento de agua para abastecer a los usuarios. En él se halla una mazmorra subterránea musulmana donde se abandonaba a los prisioneros.

En el paisaje encontramos encinas, quejigos, serbales o arces. Las formaciones de espinares y zarzales suelen cubrir gran parte de la sierra, con madreselvas, arbustos y plantas de la orla forestal: espino, sauco, zarzamora, rosal silvestre… Por la belleza de las formas que origina en combinación con la roca llama la atención la hiedra, muy abundante en el Torcal Alto.

Dejamos para otro post el Torcal, un paraje natural con gran riqueza de flora y fauna y unas formaciones rocosas kársticas espectaculares.

Las Barbacanas: son una estructura defensiva medieval que servía como soporte al muro que rodeaba cualquier fortificación, construidas como parapeto o antemuro exterior y se situaban sobre una puerta o un puente.

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Pertenecen a la época nazarí (1232-1410), cuando se realzaron las torres con mampostería para adaptarse a la nueva maquinaria de asedio. Constituyen un muro de más de 700 metros, que se antepone a la línea defensiva de la muralla en los puntos más débiles para mejorar su defensa.

Las murallas de levante eran el cierre oriental del primer recinto defensivo, en época almohade (siglo XII).

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La Alcazaba de Antequera fue declarada el 22 de Junio de 1993 Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España.

La fortaleza forma parte del casco histórico de la ciudad, junto a la Real Colegiata de Santa María y las Termas Romanas.

Durante la visita a La Alcazaba también se visita la Colegiata.

Visitas y horarios: Andalucia Turismo

SOBRE ANTEQUERA.

En el año 1410 Antequera fue reconquistada a los musulmanes por el infante Don Fernando, que fue rebautizado por ello como “el de Antequera”. Curiosamente, en las dependencias de la Alcazaba se celebraban las Cortes de Aragón, donde el rey Alfonso V trataba los asuntos de mayor importancia que afectaban al Estado. Será con la proclamación del Califato de Córdoba (912-1016 d.C) cuando Antequera se convertiría en un núcleo de carácter pacificador y ámbito estatal.

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La Peña de los enamorados

Según la leyenda, un cristiano cautivo en Granada de nombre Tello, se enamoró de la mora Tagzona, decidiendo escapar hacia los parajes cristianos de Antequera. En su huida, fueron descubiertos por el padre de la joven quien ordenó a sus saeteros que los detuviesen. Treparon los amantes por la Peña que hay a medio andar entre Archidona y Antequera y, viendo que iban a ser capturados, decidieron que preferían morir unidos a vivir separados, por lo que engarzados en un último abrazo se lanzaron al vacío desde lo alto de aquella roca, bautizada desde entonces con ese nombre. “De la tajada peña se arrojaron y en el aire las almas dejaron” (Carvajal y Robles).

LA COLEGIATA DE SANTA MARÍA LA MAYOR.

Esta iglesia es un excepcional alarde de proporciones donde admiramos ejemplos de estilo gótico y elementos decorativos del renacimiento italiano emergente en esa época. La construcción se estima que data de los años 1514 – 1550.

Los bloques de piedra arenisca calcárea con los que se edificó procedían de la ciudad romana de Singilia, en el noroeste de Antequera.

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La fachada exterior es grandiosa. Cuenta con tres magníficas puertas y una ornamentación que se va separando del gótico tardío.

El templo no se dedica al culto, sino a acoger conciertos y exposiciones itinerantes. Se nos presenta como un bello salón de imponentes columnas de estilo jónico sobre las que se disponen cinco arcos de medio punto decorados con perlas.

La Capilla Mayor está cubierta con bóvedas de estilo gótico-mudéjar dibujando dos grandes estrellas, de seis y ocho puntas. Es muy luminosa gracias a las elegantes ventanas de tipo florentino, tan sólo una muestra más de la influencia italiana presente en otras zonas del interior.

El resto de las capillas de esta Colegiata comunicadas con las naves laterales reflejan tipos y épocas diferentes.

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A los pies de la Real Colegiata de Santa María La Mayor, se pueden contemplar unas excavaciones arqueológicas que corresponden al primer yacimiento urbano descubierto en el casco histórico de Antequera. Son las Termas Romanas descubiertas en 1988 y que sirvieron para demostrar la existencia del asentamiento romano de Antikaria.

Por último decir que la visita a Antequera, altamente recomendable, necesita más de un día para ver todos sus monumentos y lugares de interés: Iglesias, conventos, ermitas y palacios civiles construidos entre los siglos XVII y XVIII enaltecen su barrio viejo, situado a los pies de una elevación natural del terreno coronada por la sin par Alcazaba.

En la imagen, un paisano posa junto al homenaje en bronce a dos de los hijos más ilustres que tuvo Antequera durante el siglo XX: el célebre poeta José Antonio Muñoz Rojas, Premio Nacional de Poesía en 1998 por la obra “Objetos Perdidos”, y el polifacético José María Fernández, intelectual responsable de algunas de las investigaciones más destacadas sobre el Patrimonio Histórico y Artístico de la ciudad.

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GASTRONOMIA ANTEQUERANA.

Uno de los platos más conocidos de la gastronomía antequerana es la porra, que se elabora fundamentalmente con pan, aceite, ajos, tomates y pimientos. Otros primeros platos típicos son: el ajoblanco, el pimentón, el gazpachuelo, las migas y algunas ensaladas, como la de cardos.

Mención de honor tienen en este espacio los MOLLETES DE ANTEQUERA, incomparables, tiernos, recién horneados, para saborear tranquilos, sin apreturas de tiempo ni espacio:

Para empezar el día con buen pie, lo mejor es degustar un buen mollete con aceite y jamón ibérico. El mollete es un pan de origen árabe, blanco, blandito y riquísimo. Lo puedes tomar con muchas cosas: jamón, tomate, pringá, zurrapa, chicharrones…

Composición de la pringá: picadillo de las carnes de los cocidos y las berzas de la tierra, con magro, falda, tocino, pollo, morcilla, panceta y lo que ese día hubiera caído en el puchero. Tropezones que se desmenuzan para untar medias tostadas calientes y crear la peor de las adicciones, la más duradera. Es indiferente que se unte en molletes, bollitos, o medios panecillos candeales por ejemplo. Delicia de dioses.

El bienmesabe: un postre con base de almendras, bizcocho y canela. Y está para no dejar ni una miga.  Aquí unas notas para preparar un excelso bienmesabe.

Dónde comer en Antequera: http://turismo.antequera.es/donde-comer/restaurantes/

En un próximo post hablaremos de El Caminito del rey, una vivencia absolutamente única en lo que se conoce como turismo experiencial.

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