ESPLÉNDIDOS VALLES DEL PIRINEO ARAGONÉS.

26 octubre, 2018.marcosplanet.0 Likes.2 Comments

Valles del Cañón de Añisclo.

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Nos vemos de nuevo recorriendo tierras aragonesas, en esta ocasión siguiendo una preciosa ruta enclavada en el cañón de Añisclo excavado por el río Bellós hasta que este funde su curso en el valle dibujado por el río Aso. Los valles resultantes nos emocionan.

Nada es igual sin el acompañamiento de una composición épica mientras caminamos:

El cañón se extiende en plena comarca del Sobrarbe a lo largo de 10 km en dirección Sur.

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El cañón de Añisclo forma parte del Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido. Al Norte del Circo de Añisclo tenemos el Collado, entre el Monte Perdido y la Sierra de las Sucas, una travesía elevada a 2500 metros de altitud que comunica con el Valle de Pineta. Al Oeste, la Sierra Custodia y el pico Mondicieto separan a este valle del Valle de Ordesa, mientras que al Este, tras otra cresta, se encuentran las Gargantas de Escuaín.

Se trata de un impresionante valle coronado en su cresta por un circo glaciar, que posteriormente se va transformando en un profundo cañón. Este ha sido resultado de la erosión kárstica del agua del río sobre la roca caliza. Nos cautiva una sucesión de llamativos surcos o toboganes acuáticos y cascadas, como el de la Fuen Blanca, un manantial que surge en la pared vertical del Pico de Añisclo (o Soum de Ramond) y se desploma en caída libre sobre el valle. Gracias a la elevada humedad y a estar sumergido el cañón casi a todas horas en sombras podemos disfrutar de tupidos bosques como la llamada Selva Plana.

Inicio de ruta.

Hemos partido del precioso pueblo de Torla con rumbo hacia el llamado “Sector Añisclo” tomando un desvío bien señalizado en la carretera de Broto (N-260). A continuación cruzamos el pueblo de Sarvisé en dirección a Fanlo y Nerin por la HU-631. Por aquí discurren el río Aso y el Bellós creando uno más de los espléndidos valles.

Las aguas de color turquesa nos trasladan a otra época y otra aventura, al escuchar estas notas musicales:

Pasado Nerin en dirección Buerba/Vió dejamos el coche en un parking en una especie de rellano junto al valle de Vió, a un lado de la carretera que conduce hasta Escalona. A partir de aquí está todo el recorrido bien señalizado y seguimos las indicaciones hacia la Ermita rupestre de San Úrbez.

San Úrbez.

Estamos en pleno valle de Vió, en el municipio de Fanlo. Es la cara Sur de Monte Perdido, donde el río Aso se abre paso a través de pinos, fresnos, robles, hayas o abetos, trazando a su paso uno de los paisajes más salvajemente bellos del Pirineo. Realizamos el circuito de San Úrbez visitando el puente y la ermita.

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Se avanza un kilómetro a pie por la carretera bordeando un paisaje que impresiona la retina con una intensidad inolvidable.

El quebrantahuesos y el buitre leonado habitan la montaña compartiendo hábitat junto a las truchas o el tritón del pirineo. La madreselva, abedules y fresnos engalanan la ribera.

Una melodía deliciosa invade nuestro paseo:

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La ermita se halla encastrada en una imponente pared rocosa sobre la cual un inmenso risco domina los valles. Perteneciente al selecto grupo de ermitas rupestres, constituye una excelente “balma”, construcción donde se aprovecha la techumbre natural de la oquedad, por lo que sólo fue necesario crear el muro de cierre para construir el santo lugar. De planta rectangular se abre con una puerta en arco de medio punto sobre jambas. Al interior llega la luz solar gracias a un  pequeño vano donde todavía permanecen las huellas de la antigua campana.

Dulces  sones musicales nos transmiten su paz:

Valles que sedujeron a los poetas.

Seguimos por esta ruta de milenarios valles como el de Viós descendiendo hacia el río bajo el puente de San Úrbez. Son cuestas pronunciadas por un terreno pedregoso pero sin dificultad. Desde aquí abajo se observa el río que tiene este aspecto:

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Lucien Briet, poeta que conoció bien estos parajes, escribió sobre Ordesa: “… Produce una sensación de sorpresa especial, que arrebata, que lo constituye en una maravilla aparte; con un sello propio e inconfundible, debido quizá a la variedad de acantilados, de anfiteatros, de cascadas, de praderas y de bosques (…) que ha servido para conservar la gracia inédita, la frescura sublime que las grandes escenas de la naturaleza ofrecen a los ojos de los bienaventurados mortales que las sorprenden.”

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Hay un singularidad que encontramos en esta zona y es la frecuencia con que se producen fenómenos de inversión térmica. Estos dan lugar a una situación inversa en los pisos de vegetación. Es decir, las formaciones más secas y sensibles al frío (carrascales) están localizadas en las zonas más altas, mientras que encontramos hayedos y bosques mixtos en el fondo del cañón.

Aquí hacemos una parada, al menos mental, para recordar que la música puede ayudar a nuestra reconciliación con lo más profundo de nuestro entorno natural en estos valles:

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San Úrbez, el Santo que cuida del agua.

El bosque mixto aparece en el fondo del valle entre 950 m y 1.200 m, y cambia a partir de la ermita de San Úrbez dando paso a vistosos hayedos entremezclados con abetos, tras el estrechamiento que antecede a la zona antes mencionada de Selva Plana, cercana a la Ripareta.

El terreno, la altura y la humedad reinante en el valle y el Cañón (casi permanentemente en sombra) han producido bosques tupidos como el de la Selva Plana. La zona más estrecha del Cañón está en los alrededores de la ermita de San Úrbez.

A la ermita iban los vecinos en romería a pedir lluvias y está envuelta en la bruma de la leyenda del santo. Se sitúa en el extremo sureste del valle de Vio, en el interior de una sorprendente y enorme oquedad asentada sobre la confluencia de los ríos Bellos y Aso. Sin duda, un recreo para los sentidos.

El cañón en la zona de encuentro de los dos rio (Aso y Bellós) se puede cruzar por el doble puente de San Úrbez. Puente antiguo y nuevo, uno debajo del otro, unen las paredes del cañón y permiten el paso al otro lado tal como en su día lo hiciera el santo en su huida desde Francia.

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La leyenda de los valles.

Cuenta la leyenda que extendiendo su cayado entre las dos paredes este se transformó en el primer paso a pie. Pudo así el santo llegar a la cueva, donde encontró refugio y paz y lloró sus penas. Unas lágrimas de leyenda responsables, según los lugareños, de la humedad del lugar.

El desfiladero exhibe paredes enormes de roca, a veces formando con el suelo un ángulo inferior a 90 grados.

Esta pieza musical de otro tiempo nos traslada a los orígenes de los primeros en transitar estos paisajes:

Hay tramos que muestran pasillos de vegetación que se cierran por arriba formando túneles translúcidos donde encontramos arbustos como el boj, la madreselva o plantas como el Hipérico o Hierba de San Juan, el romero, brecina y lindos helechitos.

Descubrimos recodos del camino verdaderamente únicos, sin comparación con ningún paisaje que hayamos visto antes.

Es momento de inspirarse escuchando estos acordes de música celestial:

Final de ruta.

Volviendo al aparcamiento, nada más subir el último tramo de cuesta hasta la carretera, aparece ante nosotros una culebra negra. Como de un metro y medio de longitud, nos sorprende por su escurridiza agilidad. Menos mal que desaparece rápidamente entre la maleza. En fin, podría tratarse de una culebra de Esculapio, aunque la coloración dorsal del adulto es marrón o en ocasiones grisácea. Es una especie trepadora, que discurre entre árboles o arbustos.

Es frecuente encontrarla asoleándose en caminos y carreteras, en especial en primavera, y en el periodo estival utiliza ambientes umbríos como regatas y bosques de galería. Debe su nombre al dios romano de la curación y la medicina, en cuya imaginería se le representa con un bastón donde se enrosca una serpiente, que hoy es el símbolo de la ciencia médica.

Estos acordes musicales dan fe de la paz interior con que se puede terminar el camino por los embrujados valles del mágico pirineo:

¡¡Hasta el próximo episodio queridos seguidores!!

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Comments (2)

  • Fco.Javier Cifuentes Palenzuela . 10 noviembre, 2018 . Responder

    Impresionante!!! me encanta la ruta y los paisajes que recomiendas. Sigue así!!!!

  • Anónimo . 12 noviembre, 2018 . Responder

    Se puede hacer este viaje mayo o junio?

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