El observador de mundos

Descubrí esa entrada atemporal empotrada en la pared tras la alacena de la última habitación. Alacena, armario o aparador, el caso es que literalmente me atrapó en sus entrañas para empujarme hacia un núcleo brillante en medio del espacio exterior. Supe que me hallaba en un medio ingrávido sin camino aparente que seguir.

Pero en un solo instante todo cambió cuando percibí que me encontraba en una atalaya privilegiada desde la que me era posible observar una parte de la Vía Láctea donde orbitaban otros planetas alrededor del sol. Sus colores seguían una combinación de tonos muy parecida a la terrestre. Decidí fijarme en ellos de uno en uno. Al primer elegido lo llamé Nautis, por sus tonos aguamarina que lo hacían brillar como una gigantesca gota de agua bajo un sol tropical.

Mares de un morado profundo cubrían parte de la superficie de Nautis, sobre la que me resultaba posible observar hasta el mínimo detalle de los seres que la poblaban.

Estos trabajaban alegremente sobre una tierra en esplendor, donde lo que aparentaban ser cosechas interminables de ricos productos cubrían enormes praderas. Daba la sensación de que la felicidad dominaba las vidas de aquella gente.

Desvié mi atención sobre un segundo planeta al que llamé Lucíades. Quizá me influyó la belleza de un nombre de mujer muy especial para mí. En ese preciso instante pensé en ella y en la inmensidad que nos separaba.

Lucíades parecía estar poblado por gigantescas montañas que cubrían casi toda la superficie. Pero pude fijarme en que aquellas se hallaban perladas de kilométricas cascadas de aguas que parecían tan puras como mi amor por Lucía.

Un tercer planeta parecía ofrecerme su cara soleada y sonriente diciéndome: «Ven, aquí encontrarás un mundo de paz donde se erradicaron la violencia, la desconfianza y el odio. En estas tierras de luz hallarás una vida nueva mucho mejor que la de tu mundo terrestre».

Espero que Lucía encuentre también esa puerta dimensional tras el armario que le permita reunirse conmigo en esta atalaya. Juntos sabremos encontrar el lugar adecuado donde cambiarán nuestras vidas.


 

Esta semana participo con el microrrelato «El Observador de mundos» para el reto de los jueves convocado por Mag en su magnífico blog.

 

 


 

Y eso es todo, amig@s. Dadle un like al corazoncito de más abajo si os ha gustado y dejad un comentario, es lo más importante.

Salud y suerte en la vida.

30 Comentarios
  • Cecy
    Posted at 19:38h, 19 diciembre Responder

    De alguna manera todos en algún momento deseamos un portal así, que nos lleve a un planeta donde nos rodeen mejores cosas y si es con alguien que queremos, mucho mejor.

    Un abrazo,

    • marcosplanet
      Posted at 20:34h, 19 diciembre Responder

      Muy bonito, Cecy. Muchas gracias por tus palabras.
      Un abrazo.

  • mag
    Posted at 17:20h, 18 diciembre Responder

    ¡Ay, se me ha olvidado desearte unos bonitos días! Parte de mis deseos se han visto reflejados en el comentario anterior, pero ahora le ponemos algo más de sentimiento navideño y vengo a desearte eso, unos bonitos días con tu gente y que no dejes de sonreír o, al menos, halles mil motivos para hacerlo.
    Un beso enorme.
    Feliz Navidad.

  • mag
    Posted at 17:15h, 18 diciembre Responder

    Hola, Marcos.
    Muchas veces pienso que ni en el mundo onírico surgen visiones como esta. Al revés, a veces son dantescas. Desde la atalaya que has descubierto, la perspectiva cambia. Me acordé de la película esta… Ummm… ¡¡Señales del futuro!!. Me he imaginado ese mundo limpio, de paz, de luz, desde el que se divisan otros planetas, otras lunas… y donde el amor, o el hecho de renacer de la humanidad, se torna como un sueño.
    Ojalá Lucía encuentre ese portal…

    Millones de gracias por tu participación, Marcos.
    He leído en un comentario tuyo que estás inmerso en varios proyectos. Espero poder verlos todos o que tú nos vayas informando al respecto. Te deseo la mejor de las suertes y mucho éxito.

    Un beso enorme.

    • marcosplanet
      Posted at 22:27h, 18 diciembre Responder

      Muchísimas gracias a ti, Mag. Necesitamos alternativas de mundos llenos de paz y de luz. Al menos, que pudiéramos encontrarlos en nuestro interior.
      También te deseo la mejor de las suertes, Mag, por la bondad de tus palabras que son siempre un aliento para mí.
      Que disfrutes también de una muy FELIZ NAVIDAD que deseo la pases rodeada de todos aquellos que te quieren, que deben ser legión.
      Un fuerte abrazo.

  • Merche
    Posted at 13:19h, 17 diciembre Responder

    Hola Marcos, te has imaginado un universo diferente, con nuevos planetas y mundos, el comienzo de un relato de ciencia ficción, porque seguro que es el comienzo de otro relato, ¿verdad? Es demasiado corto para los relatos que tú sueles escribir, jeje. Bien hilado y argumentado.
    Un abrazo. 🙂

    • marcosplanet
      Posted at 15:06h, 17 diciembre Responder

      Pues da para más, tienes razón. Lo que me pasa ahora es que tengo varios «frentes abiertos» con varias «sagas» en marcha, como «La torre de los sabios», «La máquina que transformaba el miedo en arte» (de la que estoy a punto de sacar la segunda parte), «El coleccionista implacable» y su tercera entrega, La cuarta entrega de «El dragón, la princesa y la Dama de honor»… en fin, que voy apuradillo.
      Muchas gracias por comentar y por tu tiempo.
      Un abrazo!

  • gabiliante
    Posted at 08:23h, 17 diciembre Responder

    Espero que en las reglas del juego de los portales dimensionales te permitan volver a buscar a Lucía. Ese último planeta tiene buena pinta para compartirlo con ella.
    Has trascrito muy originalmente las emociones que emiten las personas por las que emiten los lugares.
    abrazooo

  • Arenas
    Posted at 23:50h, 16 diciembre Responder

    Me encantaría pasarme un rato por esa increíble atalaya. Tal vez desde sus altos balcones pueda por fin divisar mi satélite deseado y todas las maravillas que en su corteza habitan.

    Precioso microrrelato

    • marcosplanet
      Posted at 00:23h, 17 diciembre Responder

      La prosa poética que desprenden tus palabras lo permitirá con el vuelo de tu imaginación, estoy seguro amigo mío.
      Un abrazo de oso.

  • Anónimo
    Posted at 23:49h, 16 diciembre Responder

    Me ha atraído ese armario que te ha llevado a ese maravilloso lugar, dime donde está situado que me voy para allá con Lucía y contigo si hay paz.
    Un relax leerte.

    • marcosplanet
      Posted at 00:25h, 17 diciembre Responder

      Te daré las coordenadas en mi próximo relato… Muchas gracias, Anónimo, por leerme y un fuerte abrazo.

  • rodolfo
    Posted at 19:44h, 16 diciembre Responder

    un relato intenso que me ha gustado, un placer leerte Un abrazo

  • El Demiurgo de Hurlingham
    Posted at 19:39h, 16 diciembre Responder

    Me gusta esa historia del inesperado de esa atalaya de observación espacial. El encuentro de ese planeta.
    Y ese deseo de que su amada Lucía llegue al planeta cuyo nombre la homanaje.
    Bien contado. Saludos.

  • Nuria de Espinosa
    Posted at 18:47h, 16 diciembre Responder

    Hola Marcos. Un relato lleno de la magia de esos mundos, planetas, que compartes y emotividad.
    «aquí encontrarás un mundo de paz donde se erradicaron la violencia, la desconfianza y el odio»…
    Me gustaría un mundo así, o tener la suerte del protagonista y encontrar esa puerta a otra dimensión.
    Estoy segura que Lucía se encontrará con él en esa Atalaya desde donde vislumbrar los colores del universo cósmico.
    Te aplaudo, tanto el desarrollo, como el contenido de principio a fin te mantienen enganchado a la pantalla.
    Me encantó.
    Un fuerte abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 00:27h, 17 diciembre Responder

      Tu opinión es siempre muy esperada y bienvenida. Me alegran mucho tus palabras, Nuria.
      Otro abrazo fuerte para ti.

  • Anónimo
    Posted at 12:51h, 16 diciembre Responder

    Genial, Marcos. Me ha traído a la memoria El Aleph de Borges. Un saludo!

    Antonio Lino

  • Dafne Sinedie
    Posted at 22:49h, 15 diciembre Responder

    A mí también me encantaría atravesar ese portal dimensional y explorar esos planetas tan interesantes… ¿La gente de Nautis es como la de Avatar? 😉
    Y espero que el protagonista se reuniera con su amada Lucía.
    Un besazo juevero, Marcos

    • marcosplanet
      Posted at 01:44h, 16 diciembre Responder

      Muchas gracias. Por qué no, se trata de planetas que ofrecen mejores opciones de vida.
      Un fuerte abrazo Dafne.

  • Artesanas de la palabra
    Posted at 22:40h, 15 diciembre Responder

    Hola Marcos, realmente me ha gustado mucho tu relato, esos mundos tras el armario con sus colores, su luz, te diría su magia, casi que pude verlos yo también, una descripción muy poética.
    Te cuento que el nombre Lucía siempre me gustó a tal punto que en mi segundo embarazo había pensado ponerle de nombre Lucía si era niña, pero fue varón.
    Un abrazo.
    PATRICIA F.

    • marcosplanet
      Posted at 01:47h, 16 diciembre Responder

      Patricia, no sabes cuánto me alegra que te guste el nombre de Lucía por lo importante que era en aquel momento para ti. Y muchas gracias también por tus bellas palabras.
      Un fuerte abrazo!

  • Ardilla Roja
    Posted at 22:06h, 15 diciembre Responder

    Hola Marcos:

    Que peligro tienen las alacenas que ocultan tras ellas esa especie de agujero negro, esa puerta hacia el espacio exterior que te absorbe y te deja ingrávido, sin un camino que seguir. Da mucho miedo.
    ¿Qué hacía el protagonista solo detrás de la alacena? ¿Qué buscaba? ¿Porque no estaba Lucía con él?

    El final de tu relato me produce cierta angustia., por que ¿ Y si Lucía no mira detrás de la alacena? ¿Se quedará el protagonista solo en la atalaya, mirando los planetas sin saber qué camino tomar? Se me ocurren muchas más preguntas. Habia oxigeno en esa atalaya? Acaso era todo un sueño y cuando despierte el protagonista se encuentra a Lucía durmiendo al lado?

    Enigmático relato éste., Marcos..

    Buen fin de semana

    • marcosplanet
      Posted at 01:54h, 16 diciembre Responder

      La posibilidad del sueño es la que más se acerca, Ardilla. Sería la más lógica, pero cualquier otra opción de las que sugieres también valdría. Dar rienda suelta a la imaginación es lo más bonito de este mundo.
      Planteas opciones muy interesantes a tener muy en cuenta, quizá para una continuación de esta historia…
      Feliz fin de semana.

  • Sckyw_712
    Posted at 21:41h, 15 diciembre Responder

    Haces un descripción muy detallada de los planetas que me ha gustado mucho y, sinceramente, esa emotiva conexión con Lucía nos hace desear a los lectores que tu protagonista pueda reunirse con ella finalmente. Ojalá su compañera encuentre esa puerta! Muy buen relato, un abrazo!

    • marcosplanet
      Posted at 01:54h, 16 diciembre Responder

      Muchísimas gracias por tu aportación tan positiva.
      Otro abrazo para ti.

  • Neogeminis
    Posted at 19:10h, 15 diciembre Responder

    Es notable cómo la ciencia ficción nos ha abierto la imaginación para andar por lugares por donde nunca hemos ido, observar cosas que nunca hemos visto y contrastar realidades que no hemos descubierto con la materialidad que nos rodea. Poderosa herramienta nos ha sido dada! Buen relato que nos dejas

    • marcosplanet
      Posted at 01:57h, 16 diciembre Responder

      Estoy totalmente de acuerdo, Neogéminis. Lo cierto es que la influencia de la ciencia ficción está muy marcada en mi como lector y como aficionado a escribir.
      Muchas gracias por tu valiosa opinión.
      Saludos.

  • Campirela_
    Posted at 11:50h, 15 diciembre Responder

    Un texto futurista y por qué no podría ser real, no creo que en este universo tan enorme seamos solos los terrícolas, tal vez allá en el inmenso universo o debajo de las aguas hay un mundo igual o diferente, pero seguro que vida hay.
    Un fuerte abrazo, feliz fin de semana.

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