| UN VIAJE ENCANTADO DESDE LOS LAGOS DE COVADONGA |
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Una senda hacia el mar Cantábrico, inesperada, descubridora de emociones nuevas entre el lago Ercina (Covadonga) y Poncebos.

UN VIAJE ENCANTADO DESDE LOS LAGOS DE COVADONGA

Una ruta exigente

Nunca quedará bien reflejado el esfuerzo sin igual que el caminante descubridor de nuevas trazas emprende cada vez que se lanza a los caminos. Mi hermano Rubén y yo nos trasladamos a pie desde el lago Ercina hasta ¡Poncebos! Se trata de cubrir un recorrido de más de 20 km en un mismo día. Puede parecer corriente esa distancia, pero hay que recalcar algunos puntos:

-Llevábamos a la espalda una mochila de unos 13 kilos de peso.

-El desnivel durante la ruta no bajaba de los 900 metros. Eso lo hace un poco más complicado.

-Los tramos entre subidas y bajadas transcurrían entre rocas.

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Vista del lago Ercina desde el bar Maria Rosa.

El viaje encantado desde el lago Ercina

-La señalización del camino GR-202 para guiarte era muy esporádica. La mayor parte de las señales quedaban ocultas entre las formaciones rocosas.

-Tardamos más de dos horas en descender desde Vega Maor hasta la majada de Ostón, y desde esta descendimos por el canal del Culiembro hasta la ruta del Cares en dos horas más como mínimo.

Pero el balance es tan positivo que os aseguro que repetiremos esta ruta de gladiadores. Tanta belleza deslumbra desde todos los rincones.

Aclaremos las etapas entre el lago Ercina y Poncebos

Iniciamos el recorrido en el lago Ercina. Eran las diez de la mañana de un día muy claro, sin atisbo de nube alguna. Las dos primeras horas las pasas contemplando absorto tanta maravilla. Charcas que reflejaban la montaña de roca blanca impoluta, prados de un verde asturiano sin parangón en ningún otro lugar del planeta… Mucha más luz que sombra al inicio de un camino irrepetible en cualquier otra latitud.

 

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El día anterior tomamos un refrigerio reparador que nos hizo renacer tras 16 km de ruta sin piedad desde Covadonga.

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El lago Ercina irradia luz y color cambiantes según incide el sol sobre sus aguas

El lago Ercina contiene brillos del alma del caminante

Coronamos un promontorio desde donde en días muy claros se contempla la costa cántabra en todo su esplendor. Así como suena, si. En días privilegiados puedes observar el OCÉANO.

Continuamos el sendero hacia el este (a derechas siempre) circulando por una pista jalonada por tonos verdes de una intensidad nada usual. Descubrimos especies herbáceas que jamás habíamos visto, ignorantes de nosotros.

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Salida desde el lago Ercina por el prado en dirección a Poncebos. Buscando la ruta de la Reconquista por el GR-202

Caminos de gozo

Transitar por estos caminos llena de gozo el alma de cualquier aventurero. No se trata de revelar secretos ignotos ni nada que no figure en el imaginario popular de quienes han hollado estas sendas durante eones, no. Solo constatamos el milagro de circular por estos caminos espléndidos cargados de energía luminosa, fulgor aventurero y vida montaraz. Esas emociones que no puedes controlar son la mejor experiencia que puede trasladarte al Edén en los Picos de Europa.

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Majada de la Llomba (la Loma). Justo enfrente se sitúa la fuente de la Texa. Observa en el vídeo el agua prístina que borbotea.

Acabamos de alcanzar la fuente de la Texa, un caño de aguas tranquilas fluyendo cristalinas sobre un receptáculo improvisado hace mucho, para registrar tan solo el tañer de las notas musicales que las aguas producen al caer desde el caño de la fuente.

A continuación escuchamos la pieza musical por excelencia para acompañar nuestros pasos por este edén:

No es poco el reto que afrontamos. Muchos otros en la antigüedad han peregrinado por estos caminos y a ellos debemos rendir pleitesía por su valor. Formamos parte de un todo histórico.

Desde el lago Ercina llevamos andando unos 80 minutos y no damos crédito a lo que vemos ante nosotros.

Son caballos salvajes, de un blanco refulgente que iluminan nuestra ruta sin querer. Esa es la dimensión que la madre naturaleza pone a disposición de dos caminantes, mi hermano y yo, simples mortales que únicamente desean coronar hitos de un paisaje digno de un cuento épico. Sí, sí, me refiero a esos relatos que contamos a nuestros hijos en las noches de duermevela, esos que si tratas de recordarlos al cabo de años te emocionan al menor intento evocador.

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Caballos salvajes en estado puro, raza Astur, nos saludan en el camino mágico hacia Poncebos desde el lago Ercina.

Parajes míticos

¿Por qué los cuentos han representado siempre una parte tan importante de nosotros? Quizá tenga que ver con el afán de protagonizar algún encuentro o aventura con seres o parajes mitológicos.

Pues durante esta ruta de caminantes entregados a recorridos de ensueño damos fe de que merece la pena caminar hacia el descubrimiento. De verdad, intentar esta experiencia al menos una vez en la vida es algo realmente necesario.

Estamos en pleno éxtasis de acordes musicales:

El día ha amanecido limpio y transparente, ideal para conocer nuevos caminos. Es un acto que hermana con tradiciones de tiempos pasados y nos transfiere a otras dimensiones, cuando caminar por los montes trasladaba a los valientes a tierras de mejor trato, más productivas.

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Valga este relato como elegía al paisaje, al entorno poblado de madreselva, pendientes rocosas calcícolas con vegetación mural. Se trata de vegetales que viven en paredes verticales o muros. En esta tierra astur encontramos ejemplares arbóreos como el roble, el tilo, el castaño, nogal, avellano, laurel y olmos, entre otros. Bajo las copas, en el sotobosque, crecen especies herbáceas tales como anémonas, acederilla y eléboros verdes, conocidos como”rosas de Navidad” (Helleborus niger). Se caracterizan por sus flores blancas, y en ocasiones de un color rosa brillante. También hay espacios cuajados de prímulas y lirios de los Pirineos… Evocación pura de la belleza natural.

El corazón de los tres macizos que forman los Picos de Europa constituye un paisaje casi “lunar”, donde una armonía de piedras de mil tamaños domina el horizonte hasta donde alcanza la vista. Al pie de las formaciones rocosas milenarias se acumulan las rocas procedentes de la erosión, originando canchales y gleras, que con el paso del tiempo se estabilizan permitiendo que plantas adaptadas a vivir en condiciones extremas de falta de humedad y nutrientes crezcan valientes ante la adversidad.

Escuchemos música, oigamos armonía “in excelsis Deus”:

El ecosistema de los Picos de Europa es de una gran diversidad vegetal, donde conviven grandes masas boscosas, pastizales de montaña o roquedos propios de las grandes moles calizas. Lagos y estanques distróficos acompañan al sufrido caminante a través de brezales secos, alpinos y boreales.

¿Qué esconderán estos lagos?

Distrófico: lago cuyas aguas ricas en ácidos húmicos (que impregnan el humus o abono natural del suelo) confieren a éstas una tonalidad marrón, parda o amarillenta y que, normalmente, es resultante de la acumulación de materia orgánica dominada por compuestos fenólicos en zonas con drenaje deficiente.

En verdad que es edificante encontrar conviviendo a especies como la vacas y los caballos astures, una realidad incuestionable.

Mágicos sones nos acompañan como guardianes de ruta:

Hay rediles, cercados de ganado y majadas donde guardar a los animales. Nos enamora este entorno, más que nada porque lo entendemos sin pestañear, sin cuestionarnos nada. Nos identificamos con él.

En este tramo el entorno es amable, a estas horas disfrutamos de buena temperatura y un espíritu que no nos abandona ante nuestro afán de conocimiento.

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El gozo de lograr los objetivos impuestos por el arduo camino.

Perseguimos la llegada a Poncebos, nada menos. Esta es una empresa que reviste todas las dificultades imaginables. Dejamos a un lado la majada de la Llomba (La Loma) justo a  800 metros de la majada de Belbín, donde se elabora la variedad de queso llamada ·Gamoneu”, el calificado como “Oro de los Picos de Europa”.

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Esta es la exaltación del alma, el encuentro con el espíritu de los descubridores, de los andantes de caminos.

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Los Picos de los Urrieles allá enfrente nos vigilan desde sus imponentes moles calizas.

No hay nada más bello en el mundo

Se abre ante nosotros un espacio bañado por el sol astur que irradia su energía con convicción sobre las lomas. Fotografío todo el escenario como puedo, he aquí unos ejemplos.

En un instante mágico, descubro a un pastor haciendo una llamada por el móvil. Una imagen única, un hito en el camino.

Al cabo de unos minutos vemos cómo el cuidador del rebaño baja a grandes zancadas por la ladea empinada hacia el grueso del rebaño. Quién sabe qué instrucción está obedeciendo para iniciar de modo tan compulsivo el descenso.

No puedo ignorar que este tramo del camino representa un antes y un después en nuestro recorrido completo. Hay varios motivos. Uno de ellos es que me acababan de llamar por el móvil por motivo de trabajo. Al cabo de unos meses me desligué de dicha servidumbre sin mirar atrás.

Transcurría el sendero plácidamente por entre majadas de piedras vírgenes y ancestrales cuando, sin haberlo visto venir, detectamos a un caminante que deslizaba sus pasos por esta zona.

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Una espléndida evocación de los más épicos paisajes que traen a nuestro recuerdo los efluvios de tiempos perdidos en la magia de nuestros ancestros. Catorce de esas cimas superan los 2500 metros de altitud.

La magia de los Picos de Europa

Lo vimos aparecer en lontananza al principio, pero al cabo de unos minutos ya había rebasado nuestra ubicación utilizada a modo de atalaya. En poco tiempo desapareció entre piedras y lomas próximas.

Buenos deseos ante todo salieron de nuestros labios ¡Que llegue bien a su destino!

Debemos considerar que no estamos en un trayecto de fácil tránsito. Todo lo contrario.

Barrancos sin nombre jalonan nuestro paso sin piedad. Dejamos atrás los invernales de secado de pieles de ovejas para continuar sin cese alguno por esos caminos de Dios.

Quien quiera experimentar algo nuevo, único e impredecible que se apunte a este recorrido ¡¡ Lo disfrutará!!

Estamos situados a pocos km de Vega Maor, en el promontorio de la majada de Ostón. Unas casitas más que humildes se abren ante nuestros ojos. Han sido construidas para albergar ganado, sin grandes pretensiones.

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No existe mayor pureza para los sentidos que lo que perciben en el Macizo de los Picos de Europa. Los Urrieles. Únicos, incomparables…

ERCINA es sinónimo de “Lugar donde reposan encinas”

El escenario habla por sí solo. Y sería capaz de hacerlo por siempre, con tan solo una imagen que publicáramos de sus maravillas naturales. Los Picos de Europa laten de vida a su alrededor.

Nos estamos acercando a un entrante situado en una atalaya que mira a la majada de Ostón. Contemplamos la “Pica de Ostón” en un enfoque de pocos cientos de metros. El enclave exacto recibe el nombre de “Vega Maor”. Un punto espiritual que corona todo el paisaje:

Admirar este lugar puede llevar horas de contemplación.

Por eso ayudará bastante escuchar estas notas sagradas:

Lo cierto es que cuanto más profundizamos en las inmediaciones del monte Vindio, el nombre céltico de los Picos de Europa, nos asalta una sensación muy antigua, enraizada con nuestros ancestros más queridos y que representan el esfuerzo y la entrega incondicionales para lograr el avance de la civilización.

Un vistazo al abismo

Nos asomamos muy cerca del abismo, contemplamos caídas pronunciadas y descensos escarpados que parecen impracticables. Aunque los observamos a cierta distancia (no nos asomamos justo al borde para prevenir).

Es más que suficiente pararse sentados a pie de roca para aflojarse las pesadas botas de montaña y aspirar el aire montañés a pleno pulmón.

Pero, ¡atención! Cuando creemos que nos hallamos en el camino de descenso hacia la majada, iniciamos un sendero estrecho que nos aleja del objetivo ¿adónde nos llevará?

Es fácil imaginar recónditos lugares a través de estas notas de música épica que nos acompaña:

Debíamos haber iniciado el descenso unos cientos de metros más atrás, cuando tuvimos la oportunidad. Pero no pasa nada. Emprendemos el retorno no sin antes fotografiar todo tipo de escenarios paisajísticos bellísimos.

¿Qué más da si nos encontramos en el Paraíso? Los asturianos nombran estos Picos como “El Paraíso en Asturias”, porque lo sienten, lo asimilan como algo propio.

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Ruta de las Majadas, desde el lago Ercina a Poncebos pasando por Vega Maor y las Vegas de Orandi y Parrés. Ruta de la reconquista.

Incomparables cumbres nos aguardan a lo largo de los 23 km de ruta entre desniveles de más de 1000 metros. Doscientas cincuenta superan los 2000 m de altitud. Picos de Europa: la ensoñación.

Evocación del pasado en la poesía de las cumbres

Mi hermano y yo alcanzamos una parte de ese conocimiento atávico y lo disfrutamos como el que más. Es nuestro logro.

En el Ostón, la experiencia nos lleva hasta unas majadas donde nos saluda un burrito muy simpático que establece el canto de la soledad como reivindicación de que él y sólo él lleva allí más tiempo que nadie. Nos sorprende la anticipación del animalito celebrando nuestra andadura.

Estas notas se desgranan en nuestros oídos mientras hollamos el sendero:

Es momento de reposar sobre una roca y respirar. El aire montañés es purísimo y reparador. Unas fotos ocasionales nos reflejan ante la inmensidad de la Pica del Ostón, promontorio rocoso de incomparable magnitud.

Dejo para el siguiente post el relato de la Bajada del arroyo Culiembro, una magnífica experiencia que muy pocos han narrado.

Os esperamos.

EL DESCENSO DEL CULIEMBRO. UNA PRUEBA DE FÉ.

 

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