11 Ago Fantasía interrumpida
Fantasía interrumpida
—¿Cuánto tiempo más estaré en esta misión? —se preguntaba Brais en voz alta, como si estuviera actuando—. Tan solo dispongo de un ratito de descanso para contemplar esta vista de Deimos. La verdad es que explorar si hay vida en Fobos y Deimos es una gran ocurrencia por parte de la Agencia Espacial, aunque más que buscar vida fuera de nuestro planeta lo que yo deseo es componer canciones por estos pagos. Ya tengo preparadas casi dieciséis, pero me queda una para completar mi disco. Y será instrumental, claro.
»No me dejan mucho tiempo para usar la guitarra, jajá, más que nada porque el sonido se transmite a través de la vibración de partículas, y en el vacío espacial, no hay suficientes partículas para que estas vibraciones se propaguen. Eso dicen ellos pero yo… he encontrado el modo de hacer sonar este cacharro al que tanto quiero ¡He encontrado un espacio íntimo cargado de partículas! Queda un poco alejado de la nave y eso es por otro lado lo mejor. Me permite tocar y grabar, por lo que lo que componga aquí será instrumental. Además, ¡este sonido es único! En la Tierra volveré locos a quienes me escuchan.
Unas rocas aparecieron de repente flotando frente a Brais. A su espalda, otro uniformado astronauta marchaba con extraños movimientos, ralentizando en extremo los gestos de un caminante terrestre.
—¡Hola Brais! ¿Ya estás componiendo? He venido a tu retiro tan solo para escuchar tus ritmos interplanetarios. Venga, sedúceme.
Dentro del casco del recién llegado podía apreciarse un rostro femenino muy agraciado cuya sonrisa animó a Brais a tocar unas notas que resonaban de forma difícil de definir. Era un conjunto de acordes encadenados en una composición que invitaba a dejarse llevar, como si cada acorde estuviera magnificado por una cualidad superior.
—¿El sonido se proyectará hasta el otro satélite? —dijo ella—. Allí están los amigos de la otra expedición.
—Fobos no lo recibirá, está a catorce mil kilómetros de aquí.
—Pues yo quiero que te arranques con esa composición que estabas preparando ¡Vamos, compañero!
El astronauta asió su guitarra con cuidado y tras revisar las cuerdas y las llaves de ajuste se lanzó a puntear una serie de acordes y tanto él como Adane lo sintieron como algo que les calaba el alma.
Adane interpretaba a la perfección su papel, a juzgar por las caras de quienes monitoreaban la actividad de aquellos personajes. Desde el centro de control realizaban ajustes de sonido para optimizar el audio, mejoras de imagen instantáneas… pero algo inesperado surgió ante los ojos de Brais que le sacudió por dentro.
Como un conjunto de acordes generados en bruto, con una distorsión que le dañaba los oídos, tanto él como Adane contemplaron y escucharon algo que les hizo ponerse en pie desde la roca que les asentaba y vieron ante sí una enorme quimera.
Una imagen de pesadilla proyectaba entre bramidos su inmenso volumen y aterradora mirada sobre los presentes. Pulposas colgaduras caían de sus tentáculos como si fueran flecos temblorosos. Un desgarrador sonido gutural salió de su garganta para cubrir de pánico el entorno. Los lentos pasos que daba con sus piernas elefantiásicas levantaban del suelo anaranjado un polvo brillante del que ambos astronautas procuraron apartarse con gestos nerviosos.
—¡Corre Adane!, pero ten cuidado. Sabrás que aquí, si saltas con suficiente fuerza, podrías escapar de la gravedad de este satélite, tan solo 0.0003 veces la de la Tierra.
El coloso intergaláctico miraba a través de sus múltiples ojos con una expresión de furia que pareció encoger los corazones de Brais y Adane.

A través de sus trajes, los astronautas se miraban sorprendidos y miraban a su vez enfrente de ellos, como si hubiese alguien por detrás.
—Pero, ¿qué demonios se supone que estáis haciendo? —protestó Brais—. Esto no estaba en el guion, cretinos ¿queréis que me dé un parraque aquí mismo?
A continuación se quitó la escafandra y soltó una risotada.
—¿Es esta otra broma de las tuyas, Toni? Tiene menos gracia que un salero roto. Anda, dame algo fresquito para rebajar tensiones.
El realizador del videoclip de la nueva estrella del rock sonrió y los invitó al ágape preparado allí mismo para todo el equipo. En cuestión de segundos, el enorme monstruo quedó reducido a tres figuras humanas de acróbatas que sonreían y chocaban las palmas de sus manos satisfechos por el efecto de su disfraz.
—A ver, roquero del espacio, tómate este mejunje. Está bien fresquito.
Adane se unió también al resto del equipo. Empezaba el festín.
Esta toma ha sido la definitiva, ha salido redonda —dijo Adane entre risas. Los acróbatas contratados para el papel de la bestia descorcharon una botella de champagne Veuve Clicquot. El contenido de la botella se desbordó en una nube de espuma. Adane hizo un gesto de extrañeza.
—A ver, chicos ¿no oís como un ruido sordo ahí fuera? ¿Pero qué…
Al instante, un ser maligno hizo acto de presencia arrastrándolo todo a su paso. La quimera inventada para grabar el videoclip quedó eclipsada ante aquella visión, esta vez verdadera, de un ser del inframundo de aspecto aborrecible.
—¡Eh! ¿Qué es esto, Toni? ¿Otra sorpresa de las tuyas?
—De eso nada, Brais, ¡esto es una auténtica locura! ¿Cómo se ha colado este elemento en el estudio? ¡Claro!, no estaba Fran guardando la puerta. Y tu podías haberte dado cuenta antes, pero no, estabas bebiendo como una bomba aspiradora.
—¡No seas insensato! Sin duda, los efectos de sonido han sido como una llamada electromagnética que este ser del espacio ha captado no sé cómo. ¡Deja de acusarme y ayúdame con el lanzallamas!
Brais y Toni se debatían en un mar de dudas hasta que vieron cómo Adane, cargando con el lanzallamas junto a otra chica del equipo de grabación, se abalanzaba sobre el ente que tenían delante. Entre las dos pudieron manejarse con el arma de guerra arrojando llamaradas sobre la bestia desde cinco metros de distancia.
La reacción de desesperación del ser alarmó a todos. Intentaba apartar las llamas de su cuerpo sacudiendo sus cinco poderosos brazos sobre su escamosa coraza de piel. Al mismo tiempo, los agitaba de un lado a otro golpeando las cámaras y aparatos propios del rodaje, así como todos los elementos de atrezo, el escenario espacial, las paredes de pladur…
—Habría que ver a este individuo bailando flamenco —bromeó tembloroso Toni—. Sería todo un derroche de arte por bulerías.
—¡Vaya!, ni en momentos como este puedes dejar de… ¡Cuidado!, ese ser está golpeando el suelo —clamó Brais. Sin pensarlo, este se abalanzó sobre Toni y le derribó justo a tiempo para evitar las arremetidas del monstruo.
—Gracias, amigo —susurró Toni, contusionado por el golpe seco sobre el suelo—. Ahora, si no te importa, retira tu corpachón de mi cuerpo, el pulpo este se va a pensar que hay algo más entre nosotros; aunque igual nos sirve para que huya de aquí espantado.
El fuego no debía ser un elemento conocido para el extraterrestre. Tras el barrido de la estancia con sus gigantescos brazos, utilizó sus piernas, cortitas en proporción, para salir pitando de allí echando humo. Una vez en la calle, humeando como una hoguera recién apagada, subió a un artefacto de otro mundo y a los pocos segundos desapareció de aquel infausto escenario.
—Yo solo quería promocionar mi disco instrumental, —dijo Brais— ¡Pero ahora el efecto publicitario será arrollador!
—Oye —le interpeló Toni— ¿Y si le llamamos un día de estos para invitarle al rodaje de un videoclip?
©Marcos Manuel Sánchez Sánchez
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Y esta es mi participación en el Vaderreto del mes de agosto organizado como siempre por nuestro amigo Juan Antonio Sánchez desde su encantador blog Acervo de letras.
Se trata de:
UN CUENTO PARA UNA IMAGEN
El Reto es el siguiente, como dice José Antonio:
«Tenéis nueve imágenes en la siguiente galería, con distintas alegorías y posibles temas inspiradores. Debéis elegir una de ellas (o varias si sois osados o agonías) y a partir de lo que os sugiera la imagen construir un cuento».
La imagen elegida es la del astronauta roquero:

¡Hasta la próxima, amigos!
Rosa Boschetti
Posted at 18:36h, 26 agostoHola Marco. Me encantó el relato!!! Me hizo sonreír y me sorprendieron los cambios en la escena. Muy bueno!!! Un fuerte abrazo 🐾
Marlen
Posted at 09:37h, 20 agostoHola Marcos
¡El humor siempre presente! Cosa que se agradece, por supuesto. Pero también la sorpresa que nos hace dar una vuelta sobre lo que acabamos de leer, para encontrar otra faceta del cuento. ¡Genial! Te lo has currado con esa actuación «estelar» que se inventa un monstruo de mentirijillas para descubrir que la realidad siempre puede superar a la ficción.
Desde luego, la música puede volver locos a los fans, hasta a los más … «fans».
Doble vuelta en el aire de los acróbatas que estarán haciendo las delicias de los locos de la música, pensando en la capacidad de sorprender de los manager de los mejores grupos musicales del momento.
Y yo me pregunto: Si los primeros acordes atrajeron al monstruito de atrezzo y al coloso intergaláctico inesperado, ¿qué se despertará con el concierto al completo? Esteee… se avecinan cataclismos en varias galaxias… y se están agotando las guitarras eléctricas en todos los planetas.
¡Felicitaciones por la inventiva en texto e imágenes! Un abrazo
Marlen
marcosplanet
Posted at 15:25h, 20 agostoFelicidades a ti por tan estupendo comentario. Puede haber una continuación de la historia, sin duda. Diría que lo está pidiendo a gritos, ahora que tu has aportado la visión intergaláctica del apocalipsis al que podría dar lugar un concierto multitudinario al aire libre. ¡Y no digamos si son varios a la vez!
Un fuerte abrazo
Mercedes Soriano Trapero
Posted at 09:15h, 20 agostoHola, Marcos, con tu relato nos has tenido jugando en el espacio, sin saber muy bien para dónde tirar. Le has dado emoción e intriga y has engañado a los que lo leemos. Buen aporte al reto del Acervo.
Un abrazo. 🙂
marcosplanet
Posted at 15:27h, 20 agostoMuchas gracias, Merche. Me encanta que digas que tiene emoción e intriga. Eso es que su lectura merece la pena.
Otro abrazo para ti 🤗
Cuasargrande
Posted at 04:31h, 16 agostoMuy bueno, esa imagen la vi, pero realmente me intimidó, pero veo que tu la resolviste de mil modos; muy amena e intrigante la lectura, que juega con ese surrealismo del astronauta con guitarra. Felicitaciones
Ana Piera
Posted at 04:50h, 14 agostoHola Marcos, un relato que al principio nos hace creer que estamos ante una aventura espacial, luego nos damos cuenta que es todo parte de la grabación de un videoclip nusical, y luego resulta que esos acordes conjuran un monstruo verdadero, o más bien un ser monstruoso del espacio exterior al que quizá le dolió lo que sería su sistema de audición. Lo bueno es que pudieron neutralizarlo. Un relato que tiene su pizca de humor que se agradece mucho. Has logrado sorprendernos no una sino dos veces. Muy buen aporte para el VadeReto. Abrazo fuerte.
marcosplanet
Posted at 11:50h, 14 agostoMuchas gracias por aportar tu análisis, Ana. Me animan mucho al saber que te ha gustado el relato. Añadir un toque de humor es algo que vi necesario desde el primer momento.
Otro abrazo para ti.
El Demiurgo de Hurlingham
Posted at 17:11h, 12 agostoMe hizo recordar a David Bowie, con algo de la faceta de ciencia ficción de El Círculo de Lovecraft.
Magistrales giros argumentales. La amenaza del espacio resultó ser una ficción dentro de un videoclip, que convocó accidentalmente a una real quimera.
Adane y otra mujer fueron las heroínas de esta historia.
Mejor que hayan podido filmar lo que pasó, quedaría muy bien como video.
Saludos.
marcosplanet
Posted at 11:17h, 13 agostoPuede que las dos chicas pudieran filmar el video. Quizá en una próxima entrega. Gracias por tus palabras, Demiurgo.
Saludos.
Raquel Del Valle Peña Peinado
Posted at 16:15h, 12 agostoMarcos, me hiciste sonreír, e imaginar, y también me dejó pensando. Hay algo profundamente humano en Brais: ese deseo de crear, de tocar, de encontrar un rincón íntimo incluso en medio del vacío espacial. Me recordó a esos momentos en los que uno se siente fuera de lugar, pero aún así insiste en hacer música con lo que tiene. La escena del monstruo —primero disfraz, luego realidad— me pareció una metáfora brillante sobre lo inesperado en los procesos creativos. A veces lo que parece una interrupción es justo lo que da sentido a la obra. Y ese final, con el lanzallamas y el champagne, es puro delirio narrativo, pero también una celebración de lo absurdo, de lo que escapa al control. Me encanta esta fantasía interrumpida que, en realidad, nos invita a seguir soñando. Me quedo con la imagen de Brais punteando acordes en un rincón de Deimos, como si la música pudiera vencer al silencio del universo. Abrazos virtuales desde Venezuela.
marcosplanet
Posted at 11:19h, 13 agostoAdmiro tus bellas palabras, Raquel. Aportan mucho a este blog. Yo también me quedo «(…) con la imagen de Brais punteando acordes en un rincón de Deimos, como si la música pudiera vencer al silencio del universo».
Precioso comentario. Lo agradezco de corazón.
Un fuerte abrazo desde Madrid.
Jose Antonio Sánchez
Posted at 12:57h, 12 agostoHola, Marcos.
Le has sacado un grandísimo partido a la imagen elegida. Además, la has modificado con habilidad para adaptarla al relato.
El cuento tiene mucho de fantasía, pero también de realidad. ¿Qué serán capaces, hoy en día, de hacer para que sus vídeos sean trendintopinosequé?
Le has dado a la historia no un giro final, sino dos. Doble salto mortal para un ejercicio de equilibrio narrativo excelente. Enhorabuena.
Muchas gracias por ofrecerlo para el VadeReto.
Abrazo Grande.
marcosplanet
Posted at 13:21h, 13 agostoGracias a ti por convocar estos retos ya entrañables, José Antonio. Bueno, me gustaría haber elaborado más la trama. No quería extenderme demasiado.
Abrazo enorme.
Luferura
Posted at 10:45h, 12 agostoPreciosa historia, a la vez tan de ficción y tan real. Música en el espacio y sobre el espacio, la idea de que una guitarra puede sonar diferente nos traslada a la idea de cómo sabrán los tomates cultivados en la Luna (o si serán tomates) por ejemplo, una maravilla de ficción. En cuanto a la joya del realismo la discusión de los dos amigos ante la irrupción del segundo monstruo, un tanto bizantina y parecido a discurrir si son galgos o podencos antes de hacer algo. Me ha gustado muchísimo.
Un saludo
marcosplanet
Posted at 12:31h, 12 agostoMuchas gracias por tus apreciaciones. Me alegra mucho leer tus comentarios. Sabes que los valoro mucho.
Un saludo.
Juan El Portoventolero
Posted at 10:23h, 12 agosto¡Muchacho! ¡¡¡ Que original y bien discurrida historia!!! Estás en la línea de Chris Hadfield, el astronauta que en 2013 desde la estación internacional espacial, tocaba con su guitarra «Space Oddity» de Bowie. Tanto él, como tu protagonista, como Tú, me pareceis innovadores amenos y repletos de brillantez. Utilizar en tu narración el humor, es para quitarse el sombrero, y además la bestia tiene resonancias Lovecratieñas y con ese detalle, también me tienes ganado. Para finalizar quiero que sepas que además es una lectura fresca para este estío descomunal y volcánico que estamos sufriendo. ¡C reo que te mereces mi mejor diamante, por lo genial que eres, y mereces toda Suerte de parabienes! 💎
marcosplanet
Posted at 12:33h, 12 agosto¡Vaya, Juan!, me dejas sin palabras ante las que tu me dedicas. Me gustaría haber abundado un poco más en el aspecto Lovecraftiano de los monstruos, pero no he querido hacer el relato demasiado largo. Ya sabes, hay lectores que no dejan comentarios por esta razón.
Bueno, pue te deseo lo mejor, querido Juan.
Artesanos de la palabra
Posted at 00:16h, 12 agostoHola Marcos, al principio me dejaste impactada pensando que realmente estaba tocando una guitarra eléctrica en el espacio y apareció ese monstruo, y al final ese giro me ha sorprendido y me arranco una sonrisa, me gusta realmente, un abrazo.
PATRICIA F.