La Academia Faro. El ascenso de Roge

Descubre la continuación de «Controlar la mente» en este episodio de «La Academia Faro. El ascenso de Roge».

 


Resumen

 

Rogelio es responsable de producto en una multinacional. Su puesto es de bajo nivel y desea a toda costa cambiar para mejorar su horizonte..

Había acudido a la “Academia Faro siglo XXI” para asistir a un curso sobre cómo adquirir control mental y prosperar en la empresa.

Su mujer, Laura, le quiere de manera incondicional. Pero le decepcionan detalles como que Rogelio haya sacrificado el plan de ir a cenar esa noche fuera de casa por querer asistir al curso ese.

Al final, Rogelio descubre que la “Academia Faro siglo XXI” es la cara de una Nueva Ingeniería. Esta es una disciplina que busca el control social, lo que los políticos llamaban: mejora continua del poder público de los gobiernos.

 

Episodio 2. El ascenso de Roge

 

Rogelio lleva dos meses trabajando con empeño en la Academia Faro siglo XXI, el engañoso nombre de la corporación dedicada al control mental.

A Roge le llueven los encargos para el control de personas y los lleva a cabo en visitas físicas individuales. Los visitados pertenecen a las más variadas extracciones sociales: amas de casa, médicos, oficinistas, encargados o dueños de tiendas, empleados de comercios a pie de calle, de restaurantes o de centros comerciales. Los lugares de reunión coinciden con la ubicación de cada cual. Lo mismo se trata de un pisito en un barrio cualquiera que de un despacho de abogados en pleno centro de negocios de la capital.

Roge era feliz con su cometido inquisitorial porque le permitía verter en los entrevistados sus más apasionadas pero falsas teorías en defensa de:

-El cambio climático

-La protección de las mascotas a toda costa

-La preservación de especies animales en sus hábitats naturales

-La alimentación sin carne animal ni productos procesados con ese origen

– La desglobalización de la economía y el fomento de la vida en granjas con huerto ecológico

-Las ONG de todo tipo, buscando afiliados que abonen buenas cuotas

-El laicismo

 

Estas premisas no representaban en absoluto lo que Roge pensaba en realidad. Eran, eso sí, las herramientas de trabajo que usaba para radiografiar a la gente.

Él procuraba priorizar en esos temas para recabar el mayor número posible de éxitos a ojos de sus jefes. El objetivo era muy sencillo. Debía conseguir que los entrevistados se retrataran en sus comentarios, dejando evidencia de sus tendencias de opinión. Para ello utilizaba una especie de psicología inversa que le habían explicado muy bien en la empresa.

-Debes obligarles a exponer opiniones contrarias a los credos que defiende la Academia Faro siglo XXI –le aleccionaba Robespierre, su jefe inmediato, en una reunión a puerta cerrada–, provocando la reacción sincera por parte del entrevistado. Así, este revelará sus verdaderos pensamientos.

Y ese era el motivo central, el propósito final de las encuestas a la cara: controlar el pensamiento humano.

 

 

El doctor Elías acudió esa mañana como siempre a su consulta en el centro de salud. Recelaba de la longitud de la lista de pacientes que le estaría esperando en la aplicación sanitaria de su ordenador.

–Otro día más de hartazgo y confusión. Detesto tener que tratar a los pacientes como si fuesen números. Eso es algo propio de nazis. Con lo bonita que era la medicina hace unos años, cuando ejercía de médico rural.

Estos pensamientos rondaban por la cabeza de Elías cuando encendía su ordenador de sobremesa, una vez dentro del pequeño despacho donde pasaba consulta.

La puerta del habitáculo recibió tres “tocs” muy seguidos, como si quien los ejecutaba siguiera una frecuencia muy estudiada.

–¿Permiso? –. Elías se sorprendió por la voz bien timbrada que provenía del pasillo.

–Sí, sí, pase. –dijo el doctor con su voz más bien aflautada. El tono empleado por el visitante, reflejaba una cordialidad cercana a la del comercial vende-todo, pero con un toque de canela, es decir, decorado por un inteligente discurso que llevaba bien aprendido.

Rogelio se presentó como enviado de la empresa “Mindfullness Transit”.

–“Cuide su mente y mejorará en todo lo demás”, ese es nuestro lema –peroraba Roge, encantado por su facilidad innata para ese tipo de charlas–. Puede estar seguro señor Elías de que se ha puesto usted en buenas manos. En cuanto decidió registrarse en nuestra web, ya vio que es bien sencillo obtener un primer contacto personal. Somos muy capaces de cuidar de su mente, señor Elías.

El doctor había permanecido callado sentado en su sillón giratorio chirriante, con las puntas de los dedos de las manos unidas en actitud casi religiosa. Maldita la falta que le hacía a él que nadie le echara un cable para reconectar su cable mental.

–Bien, señor… Rogelio, le agradezco que haya venido directamente a la consulta, pero hubiera preferido hacerlo en casa. Este es mi lugar de trabajo, como ve.

El tono del doctor no podía ser más comedido, lo que resultaba perjudicial para él, pues en su interior se acumulaba mucha presión que debía soltar de algún modo.

–Señor Elías, ¿puedo tutearle? –. El aludido asintió con un gesto–. Debes plantearte cambios en tu rutina diaria.

–He adquirido hábitos saludables, como jugar al pádel y practicar natación.

–Ah, perteneces a algún club privado o escuela técnica, entonces.

–Voy a la piscina municipal. Es más barato y parece que enseñan bien. Estoy haciendo progresos, al menos en cuanto a relajación se refiere.

 

 

–¿Y qué situaciones principales te conducen al estrés, a sumar tensión en tu vida?

–Pues… -–el médico tomó unos segundos para reflexionar mientras se frotaba la barbilla con una mano. Era una costumbre adquirida desde que dejó el tabaco –. Una causa es la cantidad de pacientes que he de atender a diario. Es algo muy deshumanizado y carente de lógica que debas escuchar y explorar a una persona cada cinco minutos. Demencial…

–¿Y eso no puede solucionarlo con el centro de salud? –inquirió Rogelio, conocedor de la respuesta.

–Es imposible modificar las listas de pacientes. Es una Orden del Ministerio de Sanidad que impone el “cupo asignado” y no lo modifican.

–Ah, pero ¿no es cada comunidad autónoma la que se encarga de eso? El Ministerio no tiene que ver en eso de los cupos.

–Al contrario, su criterio es inamovible. Depende de este gobierno, que impone todo por decreto-ley. Vete a saber qué se les ocurrirá para conservar la poltrona.

–¿En serio? ¿Crees que está politizada la sanidad pública? –dijo Rogelio en tono falsamente conciliador. Sabía cómo lograr que el entrevistado cantara por los cuatro costados, obteniendo la información precisa, esa que causaría la clasificación mental en la que encasillaría al doctor Elías.

–Ese es otro motivo más que contribuye a mi estrés. La insistencia diaria de todos los informativos de radio y televisión intentando inculcarnos noticias desagradables a más no poder. Toda esa negatividad queda grabada en tu cabeza y así pasa luego, que te metes en carretera y todos parecen enemigos.

–Eres de los que descargan la agresividad cuando conducen –afirmó Rogelio en un tono neutro que más bien parecía una acusación.

–No, en absoluto. Me guardo la tensión para mis adentros y eso es lo que me perjudica, que el saco se va llenando y llega un momento en que no puedo más.

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–¿Con su mujer va todo bien? –preguntó Roge jugueteando con un cigarrillo de plástico que acababa de sacar de alguna parte de su chaqueta de lana escocesa.

–¿Quiere saber si pago mi estrés con mi pareja? Pues nada de eso. Gracias a ella conseguimos que la calma vuelva a nosotros. Ella también sufre tensiones internas, como todo el mundo, pero yo necesito ayuda extra y eso es por lo que te llamé, Rogelio.

–Claro, claro, fue una decisión muy acertada –Roge jugueteó deliberadamente con el falso cigarrillo y habló mirando al doctor directamente a los ojos–. Volviendo al tema de la política ¿crees que el gobierno nos está manipulando de algún modo?

Elías no pudo contener un suspiro que le salió del alma.

–Obviamente, es eso exactamente lo que hacen, seguir una programación, como una fabricación en serie de mentes únicas e idénticas. Es un discurso presente a diario en televisión. Los canales están comprados.

–¿Por el gobierno, quieres decir? –inquirió sibilinamente el vendedor de humo –. Pero eso suena a teoría de la conspiración, algo que nadie se toma en serio.

–No, no, te equivocas Rogelio. Hay muchos ciudadanos hartos de la situación de dominio que quieren imponernos con el criterio único, el políticamente correcto. Cualquier postura que se aleje de esa es tachada de conspiranoica y sus defensores son marginados socialmente, sobre todo en redes sociales y en el trabajo.

El doctor parecía lanzado en una confesión que servía para su desahogo, pero que le estaba conduciendo de cabeza a la “Clasificación Beta”, el apartado social más perseguido y mejor pagado por el gobierno a sus sirvientes.

–Muy bien, Elías, así que entramos en una dinámica de encontrar culpables para justificar la frustración ¿no crees? –. La pregunta parecía ir acompañada del silbido de una víbora. El vendedor de naderías estaba llegando a su objetivo a velocidad vertiginosa.

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El médico frunció el ceño. Le cogió por sorpresa la palabra “frustración”.

–Pues no creo que yo sea una persona frustrada, pero lo que sí veo es que estamos sumergidos en un proceso de cocinado social, no sé si me entiende.

Rogelio optó entonces por dar un giro radical a su postura inquisitorial y decidió acariciar a su presa con un tono de voz de presentador radiofónico.

–Es una triste realidad, Elías, pero es que todos estamos sometidos a normas impuestas y que pretenden gobernar nuestras vidas. A veces pienso que sería mejor que la gente se uniera para poder defender sus derechos y hacer frente a la situación ¿has pensado en apuntarte a algún grupo en particular?

–Pues como no sea al partido del Derecho a Opinar, no veo otro mejor. Lo conoces, ¿no?

–Sí, claro ¿quién no? –consiguió decir Roge tras dos segundos de perplejidad.

Derecho a Opinar o DAO por sus siglas, estaba siendo perseguido por el gobierno desde hacía tiempo y Academia Faro había recibido órdenes del poder vigente para desacreditar, arrinconar mediáticamente y reducir a cenizas dicha formación política. Junto a los servicios de inteligencia, el jefe de Roge había ido tejiendo la trampa más astuta para hundir al líder de DAO.

 

–Es un individuo impredecible y por ello muy peligroso para el poder –comentaba Robespierre en una comida de trabajo en Mondacori, el restaurante de moda. El jefe había acogido a Rogelio en sus filas en cuanto tuvo la primera entrevista de selección con él. Ahora que lo conocía mejor, la confianza de Robespierre en su subordinado se había afianzado. Prueba de ello era la presencia de Roge en dicho evento.

–Este país debe navegar en una sola dirección y no vamos a permitir que cambie el rumbo solo porque unos advenedizos de tres al cuarto hayan obtenido buena representación popular en las urnas.

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–Señor Robespierre –exclamó una mujer madura de aspecto amable y suaves maneras. Movía las manos con parsimonia sobre la mesa, describiendo circulitos con dos dedos –. Existen tres núcleos de oposición a este gobierno. Están por un lado los votantes de Derecho a Opinar o DAO; por otro hemos de enfrentar el recelo creciente que los ciudadanos muestran en la calle hacia la figura del presidente. Armando Patones está más que harto de los recibimientos hostiles que ha de aguantar en público. Eso no luce bien en los medios, por más que estos tengan instrucciones claras de enfocar el mejor ángulo del líder. Los medios conocen bien que un fallo de emisión donde aparezcan personas vociferando contra el presidente es sancionado cancelando cualquier transferencia económica a ese canal, aunque sea el estatal, que controlamos nosotros.

–Sí, lo sé, Matilde –reconoció Robespierre–. Y el tercer núcleo de peligro está dentro. Entre vosotros hay disidentes.

–Pero eso lo arreglaremos, no te preocupes –aseguró Matilde mientras se ajustaba las solapas de su traje de chaqueta –. Es ese recelo creciente del pueblo lo que preocupa al presidente.

–¿Y cree usted que ese recelo ha calado hondo entre los ciudadanos? Los tenemos anestesiados –comentó un tipo rollizo con gafas oscuras desde el otro lado de la mesa.

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El silencio se impuso entre los presentes durante unos instantes. Quien acababa de hablar ocupaba un puesto relevante en los servicios de inteligencia.

La mujer amable retomó el uso de la palabra.

–Sería imprudente y algo ingenuo permitir que esas manifestaciones de protesta sigan extendiéndose por ahí –. Con sus manos blancas como la harina, seguía dibujando circulitos perfectos sobre el mantel.

–No nos queda mucho tiempo para desacreditar al líder de DAO –continuó la blanca señora.

–Dos meses y medio es lo que queda hasta las próximas elecciones –terció el hombre grueso de las gafas oscuras–. Suficiente para montar una campaña en su contra ¿Cómo van ustedes con la gestión? –dijo dirigiéndose a Robespierre.

–Mis enviados especiales están recabando una información vital para aislar a los disidentes. Los tenemos clasificados en grupos por su grado de activismo. Nadie se sale del tiesto en cuanto a manifestaciones públicas de descontento ni nada de eso. Pero estamos conteniendo, llamémosle así, la efervescencia social detectada en los últimos meses.

–Espero que tengan bien cerrada la tapa del frasco –apuntó con sorna el hombre rollizo. Lucía una camisa blanca que rodeaba su enorme cuello resaltando el tono rojizo de su piel. Su rostro ofrecía el aspecto de alguien fatigado por una larga caminata.

El sarcasmo del miembro del servicio de inteligencia hizo sonreír a Rogelio.

 

Mientras tenía lugar la reunión de altos vuelos, una persona observaba cada detalle de la mesa del restaurante donde Robespierre, Rogelio y demás asistentes jugaban con el futuro del país. Un sistema de monitorización completamente revolucionario había sido ideado por quien vigilaba a los comensales.

Desde el observatorio privilegiado instalado en una habitación del ático de su propiedad, el vigilante había grabado imágenes con la máxima resolución y una excelente calidad en el canal de sonido. No sabría decir exactamente cuánto tiempo había permanecido almacenando digitalmente imágenes y audios, pero el resultado de su labor daría sus frutos a las ocho de la tarde del día siguiente.

 


 

Y nada más por el momento. En la siguiente entrega conoceréis más acerca de esta intriga.

Deja más abajo tu comentario. Para mí es una aportación muy valiosa.

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¡Salud y suerte en la vida, amigos!

 

 

 

7 Comentarios
  • Miguelángel Díaz
    Posted at 18:09h, 08 abril Responder

    Hola, Marcos.
    Este relato lo mueves en un tema muy actual. Seguiré la continuación con interés.
    Un fuerte abrazo 🙂

    • marcosplanet
      Posted at 20:11h, 09 abril Responder

      Muchas gracias por aportar tu opinión, Miguel.
      Otro abrazo fuerte para ti.

  • AMAIA LARRREA
    Posted at 20:47h, 29 marzo Responder

    Un tema muy actual. A ver hacia dónde nos lleva esta historia… ;-D
    Abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 11:10h, 31 marzo Responder

      Sii, necesito tiempo para continuarla. Es de mis favoritas.
      Un abrazo, Amaia.

  • Federico
    Posted at 15:15h, 13 marzo Responder

    Tristemente ya nos están manipulando, un relato de plena actualidad. Saludos

  • Nuria de Espinosa
    Posted at 18:56h, 12 marzo Responder

    Esto está tomando unas directrices maquiavélicas de toda una organización dispuesta a dominar el mundo. Es aterrador. Un placer leerte Marcos, a ver qué giro toma está historia. Un abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 12:49h, 13 marzo Responder

      Espero poder publicar pronto la siguiente entrega.
      Muchas gracias por leerme y opinar.
      Abrazos.

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