La máquina que transformaba el miedo en arte. Capítulo 2

La máquina que transformaba el miedo en arte. Capítulo 2

 

Resumen de la primera parte

 

<<La máquina que transforma tu miedo en arte te espera en la Calle de la Paloma, número siete, tercero. Ven y comprueba cómo deshacerte de tu temor y convertirlo en paz interior>>.

Este era el anuncio que Lorenzo había subido al mundo digital a través de redes y plataformas de internet.

Su intención era sofocar el miedo que los convecinos de su ciudad natal acumulaban debido al control social ejercido por un Estado totalitario que dictaba estrictas medidas de conducta restringiendo cada vez más las libertades del individuo.

Por el taller de arte de Lorenzo habían pasado docenas de personas en tan sólo una semana. Cada uno de los visitantes acudía a la calle de la Paloma nº7 para erradicar su miedo. Este afectaba la vida de cada cual de una manera.

Como una profesora que se quejaba de falta de respeto por parte de sus alumnos. El aleccionamiento en las aulas era un tema de máxima prioridad estatal.

Casos parecidos, tanto por problemas laborales como familiares o de cualquier otro tipo preocupaban a los ciudadanos que se presentaban ante el artista y él les personalizaba su obra pictórica curativa en unas dos horas.

La máquina que transformaba el miedo en arte funcionaba a la perfección.

Fin del resumen.


 

La Policap, unidad armada policial especializada en intervenciones de asalto, gobernaba todo el país de Turalia hasta el último rincón. Domesticar al rebaño era su misión principal mediante campañas de propaganda de frecuencia semanal programada y fomentada con ahínco por el gobierno de la nación.

En cualquier momento los Policap podían presentarse en cualquier hogar para efectuar “revisiones”. Lo llamaban así pues de manera aleatoria elegían una casa y peinaban las viviendas de todos los vecinos del portal para revolver por si encontraban cualquier cosa que les comprometiera como elementos díscolos. Un libro, una fotocopia de un texto donde una frase aleatoria pudiera delatar en su autor otra naturaleza que no fuese la permitida, desataba la ira de la maquinaria gubernamental manifestada en las fieras que formaban las fuerzas policiales de asalto.

A base de inyectar intensas dosis emocionales mediante estímulos publicitarios y desinformativos, el Estado se apoyaba para ello en los bien pagados medios de comunicación, plataformas digitales y tertulias televisivas dirigidas por el aparato gubernamental.

–Lo emocional invade como un tsunami la psique del receptor del estímulo, sobre todo si la incitación es concebida con intención de producir alarma y miedo –. Anunciaba el capitán Flint, profesor de prestigio en la Escuela de formación de agentes del mal, la Policap.

–Lo comunican a diario todos los informativos de televisión –continuaba Flint en su alocución académica–:

*Catástrofes por erupciones volcánicas, lluvias torrenciales, tormentas perfectas, huracanes, seísmos o inundaciones.

*Barbarie saqueadora posterior en la mayoría de los lugares afectados.

*Violencia sin fin en todo el orbe por los motivos más peregrinos. Hambre, venganzas entre bandas asesinas, narcotráfico incontrolado, crímenes de lobos solitarios del terrorismo, crímenes de grupos terroristas organizados.

*Crímenes por violencia de género.

*Gestión corrupta de gobiernos para amasar dinero y poder, que no les impide conducir hacia un abismo la calidad de vida de los ciudadanos.

 

–Estas provocaciones emocionales van directas al hipotálamo del receptor y lo estimula con respuestas influenciadas por el sistema límbico del cerebro, el que rige las emociones y no el raciocinio.

Uno de los alumnos pidió entonces el uso de la palabra.

–Sí, Lauren, –lo apremió el profesor.

–¿Es tan fácil penetrar en la mente de las personas? –inquirió con una sencillez aplastante.

–Lo es, sí. Porque las personas forman “la masa”, ese rebaño perfecto de seres deseosos de que alguien les pase la mano por el lomo y les diga que defienden muy bien sus derechos, aunque no existan, sus libertades, aunque estén cercenadas, sus opiniones, aunque no exista la libertad de expresión.

–De acuerdo, profesor Flint –convino Lauren–. ¿Y qué referencia o fuente tenemos sobre experiencias prácticas de dominación de la mente?

–Sin ir más lejos, la que comentaba Joost Meerloo, doctor en medicina y psicoanalista en su libro “La Violación de la Mente, las técnicas de lavado de cerebro y control del pensamiento en estados totalitarios”. En sus estudios de hace más de 70 años daba detalles sobre cómo el miedo dispone a la población para asimilar la mentira. Por otro lado, aseguraba que la propaganda extiende tan solo desinformación, es el único objetivo. Así provocamos la confusión con respecto a la fuente de las amenazas o el origen de una crisis, estimulando que las creencias más profundas de las personas sean destruidas.

El alumno parece que queda totalmente satisfecho con la explicación. No obstante, el profesor Flint extrae su tablet del bolsillo interior de su chaqueta de pana y anota el nombre de “Lauren” seguido de una interrogación.

 

El deseo de renovarse mediante el resurgir de su nuevo proyecto artístico que incluía un cambio rotundo en su vida, había conducido a Lorenzo el artista a una posición delicada ante las autoridades.

El régimen de gobierno en que la sociedad se hallaba sumergida, imponía a los ciudadanos una interminable serie de normas que seguían fielmente una Orden de mucha mayor trascendencia: La “Agenda Perfecta”. Así la llamaban todos los miembros de la organización internacional Naciones Tejidas donde la habían diseñado, pero quien más la defendía era el gobierno de Turalia, el país gobernado por un tirano.

Lorenzo Amores, en sus inicios como artista de la pintura, caminaba dentro de un microcosmos donde las pequeñas obras pictóricas que dedicaba a sus amigos y familiares para decorar sus casas dejaron de serle útiles como actividad. Las clases que impartía en el centro social del ayuntamiento también. Así pues, decidió reciclarse, aunque no sospechaba la gran transformación que gracias a él conseguiría cambiar las vidas de muchos habitantes de la ciudad de Lignum.

La ciudad donde habita Lorenzo hace justo honor a su nombre: Lignum, madera en latín. La actividad maderera alimentaba la ciudad desde que los primeros habitantes colonizaron esa espléndida zona de bosques allá por el siglo XV de nuestra Era.

El pequeño cosmos que Lorenzo transitaba todos los días entre sus humildes labores artísticas había alcanzado su límite. A pesar del entorno idílico que el paisaje de Lignum ofrecía a diario a su capacidad creativa, el artista quiso transformar su realidad mediante una auténtica metamorfosis. Pasó de la fase de crisálida a la de larva hasta alcanzar una nueva fase adulta.

Lo que en principio habría consistido en un proyecto artístico de engranar piezas para componer una máquina ideal, había sido digerido en su mente de otra manera para tomar una forma final muy humana.

La máquina era él.

 

Miembros de la policía de asalto Policap invadieron su piso de la calle de La Paloma buscando a la desesperada su máquina, pero cuando irrumpieron en la sala de trabajo de Lorenzo no dieron crédito a lo que vieron. Un centenar de pinturas realizadas en las más diversas técnicas ocupaban serenamente los espacios de muebles y estanterías dispuestos alrededor de grandes mesas de trabajo.

La belleza de las creaciones era tal que los Policap dejaron caer sus armas de asalto y de una forma casi hipnótica manifestaron su admiración por aquella demostración de puro arte lleno de una sensibilidad que los agentes del mal jamás llegaron a percibir en sus vidas.

Como si una especie de hechizo lo embargara, el grupo de asalto hace un pacto con el pintor por el que le solicitan que “esconda la máquina “. Ellos siguen persuadidos de que existe un invento mecánico que Lorenzo continúa guardando en secreto. De momento todos los del grupo aceptan eso. Aunque nadie podría poner su mano en el fuego por la fiabilidad del tácito acuerdo.

 

Los Policaps contaban con tentáculos informativos por todas partes, en las escuelas, universidades, centros de trabajo, comunidades de vecinos, zonas de recreo como parques infantiles o temáticos, grandes centros comerciales… La red estaba entretejida como una densa tela de araña que proveía de información sin fin a la conocida como “La Granja”, una estructura basada en el control informativo de cualquier actividad que tuviese lugar en Lignum y en todas las ciudades de Turalia.

En las instalaciones de La Granja, al menos un millar de fieles funcionarios del gobierno de Turalia trabajaban a tres turnos todos los días del año <incluidos los bisiestos>, como solían bromear todos ellos a modo de mantra oficial. Tal era el nivel de estímulo establecido por los “entrenadores” al cargo de los distintos equipos de trabajo, que los empleados se volcaban en cada tarea siguiendo el nivel del premio. Los más privilegiados dentro de esa masa servil, por sus años de entrega u otras circunstancias favorables, podían permitirse seleccionar el incentivo antes que los demás.

Este era el caso de Apolonio, un ejemplo de estatua al servicio de la maquinaria gubernamental que ni siente ni padece. Solo oye lo que la voz del amo le susurra o grita.

–Esta mañana me han asignado las revisiones de cuatro manzanas de edificios –presumía Apolonio. Llevaba diez años ejerciendo de censor de objetos, como denominaban a aquellas pistas encontradas en las casas de la gente que revelaban alguna disidencia, por vaga que fuese.

Diez años es el período transcurrido entre el último gobierno que respetaba la democracia y el régimen impuesto por Taras Ruigómez, el presidente omnímodo. Este seguía al pie de la letra los protocolos de la conocida internacionalmente como Agenda Perfecta.

La Agenda Perfecta es una adaptación del texto aprobado por la Asamblea General de las Naciones Tejidas, aplicado a la nación de Turalia mediante un engendro diseñado por el Ministerio Turanés de Socialización y Agenda, orquestado a la perfección por un grupo de fieles al presidente Ruigómez.

La Asamblea de las Naciones Tejidas había marcado los que llamaban “Objetivos de Desarrollo Sostenible” según estos puntos de resumen:

 

*Acabar con la pobreza en el mundo. Erradicar el hambre y asegurar una alimentación digna.

Años después de establecerse la famosa agenda, seguían contabilizándose los mismos cien países cuyo PIB per cápita se situaba por debajo del promedio que marca el umbral de la pobreza.

 

*Garantizar una vida sana y una educación “de calidad”.

Los resultados de pruebas de examen de capacidad de alumnos en todo el mundo arrojaban cifras dramáticamente bajas en comprensión lectora, matemáticas o ciencias en general. Tres aspectos fundamentales sobre los que el gobierno de Turalia ponía especial atención en fomentar pues eran la puerta definitiva de acceso a unas mentes blandas, ideales para ser implantadas con los estímulos emocionales que tanto ansiaba sembrar el Régimen.

 

*Alcanzar la igualdad de género.

Una cuestión de dudosa credibilidad en Turalia por las cifras de víctimas mortales caídas bajo el amparo de supuestas leyes de protección que nunca servían para evitar la desgracia. Otra cifra negra que la Agenda Perfecta añadía a su despropósito.

 

*Garantizar el suministro de agua y energía.

Habían transcurrido diez años desde la propuesta de Agenda, diez. Pero toda Turalia y buena parte del mundo seguían sufriendo frentes de guerras lejanas causantes de restricciones de suministros básicos que amenazaban la seguridad de medio planeta. Los precios de alimentos, combustibles y servicios subían descontroladamente desde hacía años.

 

*Incentivar una economía sostenida y sostenible, adoptar medidas urgentes contra el cambio climático, promover la paz y permitir un sencillo acceso a la justicia.

Todas eran por sí mismas unas premisas de factura tan falsa que enrojecían a los miembros del grupo de disidencia convocado por Lorenzo.

 

La reunión no se hizo esperar más. Fue organizada por el propio Lorenzo tras varios meses de intentos infructuosos para evadir el control de la policía estatal.

–Queridos amigos, y … bueno, me quedo aquí sin seguir con el antes obligatorio “amigas”, cumpliendo con nuestro acuerdo de dejar de lado las imposiciones del Régimen. Ehh, espero que ninguna amiga se dé por ofendida… –quiso saber el artista con cierta tibieza.

–No pierdas tiempo con esas memeces, Lorenzo –se oyó decir alegremente a una señora de cierta edad.

–Vamos, Loren, ánimo y adelante, que estás entre los buenos –dijo otra voz femenina.

–De acuerdo, entremos en materia pues. Sabéis que el gobierno de Taras Ruigómez está empeñado en llegar a los objetivos de la Agenda Perfecta antes que ningún otro país del orbe. Su paranoia le está conduciendo a no se sabe qué lugar de su cabeza. Eso debe preocuparnos porque arrastrará hacia el abismo de su locura a todo Turalia.

–Hay gente poderosa detrás de él, Lorenzo. Sabemos que potencias orientales le apoyan y manejan como una marioneta –dijo un anciano de aspecto intelectual y larga barba blanca.

–Sí, pero tiene libertad de maniobra en Turalia para hacer, y deshacer sobre todo, lo que está llevando a nuestro querido país a la ruina –continuó Lorenzo–. Está consiguiendo las mayores cifras de desempleo de la historia, aunque las disfrace muy bien bajo la capa de falsedades que los medios bien pagados le ofrecen siempre.

–Ha permitido que la imagen de Turalia, siendo uno de los destinos turísticos preferidos de todo el planeta, disminuya a pasos agigantados por sus campañas de desprestigio de actividades como: nuestra ganadería en general, dando prioridad a cualquier producto agrícola que venga del hemisferio sur, desoyendo a agricultores y trabajadores del campo en general o minimizando la importancia del sector turístico, principal fuente de ingresos de nuestro país.

–Vamos, esta joya de presidente aspira a reinar sobre un montón de cenizas –dijo una voz bien timbrada desde el fondo de la sala.

–Qué va. El sátrapa gobernará desde los balnearios que poseen sus papis repartidos por los mejores parajes naturales de Turalia, tenedlo por seguro –afirmó una señora de aspecto familiar para Lorenzo. Se trataba de la profesora de instituto que le visitó en el taller de pintura para que curara su miedo a reaccionar con violencia ante el maltrato de sus alumnos, los hijos de la nueva ley de educación.

–O se largará a cualquier país del Trópico, donde ya es dueño de más tierras que muchos capitalistas de por allí –opinó una joven pelirroja cuya cara aparecía salpicada de simpáticas pecas.

Lorenzo ve llegado el momento de dirigir el debate.

–Bueno, de momento lo que nos debe preocupar más es esa forma de controlarnos a través de la policía estatal. Los Policaps llevan tiempo aumentando los controles en el hogar o “revisiones”. No hay nada que moleste más a la gente, como bien sabéis por experiencia. De modo que he pensado en extender el mensaje entre todas las comunidades de vecinos de que a partir de hoy dejen el interior de sus casas tan diáfano y libre de objetos sospechosos como les resulte posible. Gracias a esa limpieza, los guardianes del orden social no tendrán nada que incautar ni con lo que encausar a nadie. Veréis como baja el número de detenidos y eso les pondrá muy nerviosos.

–Pues resultará preocupante si toman represalias ¿No te parece, Loren? –dice Luciana, la joven pelirroja sentada en primera fila.

–Estoy con la señorita –afirmó el anciano de aspecto intelectual. Cuando Lorenzo se fijó en él lo reconoció. Había solicitado un cuadro que le diera el sosiego necesario para ver que la gente aprendía a respetar las limitaciones propias de su edad. Sufría porque los demás no le miraban como a una persona cuya edad debería ser motivo de respeto por una vida entregada a facilitar que ellos vivan mejor. Había sido arquitecto paisajista durante décadas.

–No habrá represalias –continuó Lorenzo– porque la propia Policap entenderá la falta de pruebas como un fracaso y trasladarán a los de la Granja que deben cambiar de planes de control porque están tan revisadas las viviendas que ya nadie es sospechoso de guardar nada comprometido. Objetivo cumplido, nos han reconducido por el camino correcto.

Un murmullo de aprobación se extendió por todos los rincones entre los más de cien asistentes al acto.

–Un plan genial, compañero –afirmó la profesora de instituto.

–Inteligente, sí, pero debemos esperar la respuesta real de la Granja, a ver qué piensan maquinar en lugar de las revisiones –añadió el anciano.

–Es un paso más que vamos a dar en nuestra defensa, amigos. No os quepa duda de que estaremos aquí por siempre, sirviendo de escudo a la abominación que pretenden imponernos.

 

En una reunión de gabinete ministerial, el presidente Ruigómez discutía con seis ministros la aplicación de normas de control social.

Con su voz engolada al máximo para parecer más castigador y rotundo en sus amenazas, el presidente hacía gala del privilegio informativo que le adelantaban sus agentes dispersos por el mundo sobre noticias de vital importancia para su gestión de gobierno.

De ese modo, Taras Ruigómez jugaba siempre con varias casillas de ventaja en la inmensa Oca de la paranoia alojada en su cerebro.

–Bien, muchachos y muchachas –se permitió decir en un tono pegajosamente condescendiente–. Hemos llegado a un punto en que debemos revisar el grado de cumplimiento de nuestra Agenda Perfecta, insisto en lo de “nuestra” porque las de los demás países me importa un bledo. No se toman en serio los principios de acuerdo de hace diez años.

Un carraspeo partió de la garganta del Ministro de Socialización y agenda, Gandarias Ruiz.

–Eh, señor Ruigómez… usted mismo dijo en aquel momento que le importaba un bledo lo que dijese la Agenda, porque en Turalia la utilizaríamos para manipular la opinión popular de cara a las elecciones generales y garantizarnos el voto mayoritario. Ninguno de los que estamos aquí pensaba cumplir los principios de acuerdo.

–Parece que el señor presidente ha cambiado de opinión ¿no es así, Taras? –se oyó decir a la vicepresidenta primera Lomana Caín.

–Vamos a ver, Lomana, Gandarias, ¿os creéis por un momento que no soy coherente con mis propuestas? ¿Lo creéis?

El silencio más absoluto coronaba las cabezas de todos los presentes. Lomana Caín decidió coger el toro por los cuernos.

–Mira, Taras, llevamos tantos años compartiendo gobierno contigo que si nos animamos a comentarte esto es porque apreciamos al máximo tu gestión y la defendemos. Lo que llega a inquietarnos es la imagen que damos a veces, a pesar de nuestros medios de comunicación amigos. Es esa imagen de vaivén que transmitimos en cuanto a opiniones y posturas que pueden ser observadas como grandes contradicciones por aquellos ciudadanos que aún conservan libre albedrío, piensan, sienten y padecen.

–No me digas más, Lomana –interviene el presidente con tono de hastío–. Hablas de los disidentes…

Nadie intervino a continuación. Esperaban que el presi se pronunciara.

–Tengo en mente un plan para mejorar la propaganda audiovisual y que consiga que calen hondo nuestros mensajes de confusión informativa. Y eso lo lograremos mediante la instalación de miles de pantallas por toda Turalia donde se mostrarán todos los informativos del día en bucle, hasta que los ciudadanos aprendan casi de memoria los contenidos que queremos ¿Qué os parece?

Llevaba tiempo el gabinete ministerial pensando en el momento en que debían decidirse a comunicar a un comité de expertos la dudosa capacidad de Taras Ruigómez para continuar al frente del ejecutivo.

El problema es que dentro de la red de expertos se hallaba integrada una maraña de colaboradores personales del presidente muy bien pagados que le susurraban cualquier sospecha de traición por parte de sus ministros y otros allegados. El poder absoluto gobernaba Turalia y la mente de su dictador, un síndrome diagnosticado en su adolescencia como Trastorno Delirante.


 

Bien pues hasta aquí hemos llegado amigos. Si sois tan amables, dadle un click al corazoncito de más abajo. Publicar un comentario es para mí una satisfacción pues vuestras opiniones son muy valiosas.

Os deseo salud y suerte en la vida.

 

Nota: todas las imágenes que figuran en este post proceden de la web Deviantart.

8 Comentarios
  • Marta Navarro
    Posted at 13:39h, 22 diciembre Responder

    Estupendo, Marcos. Una historia muy crítica que plantea reflexiones muy necesarias. El relato está muy bien estructurado y es muy ameno de leer, atrapa enseguida. De la primera parte me quedo con esa máquina que vence el miedo a través del arte y la belleza. La única forma seguramente. Me ha encantado leerte. Besos y feliz Navidad.

    • marcosplanet
      Posted at 01:21h, 23 diciembre Responder

      Muchísimas gracias Marta por tus palabras y que disfrutes de cada día de estas fiestas.
      Feliz Nochebuena y Navidad!!

  • Eva Blázquez
    Posted at 21:14h, 21 diciembre Responder

    Una historia interesante, el cómo todos quieren controlar a los demás para conseguir sus objetivos ha hecho que sea muy entretenido de leer, al igual que en el primer capítulo nos presentabas la máquina que tanta amenaza supone para los que controlan el lugar en este capítulo.
    Muy buen post.
    Un saludo

    • marcosplanet
      Posted at 23:04h, 21 diciembre Responder

      Muchas gracias por tu opinión tan positiva, Eva. la tengo muy en cuenta.
      Un saludo

  • Javier
    Posted at 20:26h, 21 diciembre Responder

    Hola Marcos,

    me parece una historia muy interesante y reveladora que aunque quiera ser ciencia ficción no lo es tanto. Rezuma demagogia y populismo, pero si solo fuera eso… lo peor de todo es que deja entrever muchos de los principios de la propaganda del infame Joseph Goebbels, no tenemos más que buscarlos para reconocerlos en la política actual y nadie dice nada…en las supuestas democracias modernas que nos gobiernan hoy y que como dices necesitan a las masas, al rebaño perfecto de seres deseosos de que alguien les pase la mano por el lomo y les diga que defienden muy bien sus derechos, aunque no existan, sus libertades, aunque estén cercenadas, sus opiniones, aunque no exista la libertad de expresión.

    Un abrazo.

    • marcosplanet
      Posted at 23:06h, 21 diciembre Responder

      Coincido plenamente con tu opinión. Esa es la intención del relato, reflejar en una sociedada imaginaria una realidad que no nos resulta del todo ajena.
      Otro abrazo para ti.

  • Antonio
    Posted at 17:04h, 20 diciembre Responder

    El giro que da la trama, sorprende. Tenemos en ciernes revolución cultural en Turalia. Te brotan sagas entre los dedos en progresión geométrica. Esta ya lo es.
    Si no fuera por los nombres de los gobernantes de esta tiranía parida por las musas que te acunan, diría que todo me resulta acongojantemente familiar y cercano. Pero no, debe ser todo producto de mis disparadas y disparatadas entendederas, que no da ya más de sí.
    Ellos odiosos, sus nombres gloriosos. Taras Ruigómez, Lomana Caín, Gandarias Ruíz…
    Cuando yo escriba una novela, te plagiaré nombres a espuertas. Llévame a los tribunales si ello te place. Tienes mi permiso.. Pero yo te plagiaré nombres a espuertas. Gracias por comprender que no pueda resistirme ante semejante botín.

    • marcosplanet
      Posted at 17:14h, 20 diciembre Responder

      Siempre tan completo en tus comentarios, amigo mío. Me abrumas con tus bellas palabras que apuntan a una cualidad que está pidiendo a gritos que saques a la luz. Escribe esa novela tuya que tendrá una parte de alguna mía aunque aún no pueda saber de cuál.
      Un abrazo muy fuerte, Antonio.

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