La niña que apuntaba al cielo

La familia se disponía a salir del chalet. La urbanización permanecía embargada por un silencio que flotaba en el ambiente húmedo de esa noche de diciembre. Habían caído lluvias últimamente, algunas torrenciales en la zona, pero hacía horas que habían cesado. Los reflejos de la luna sobre el pavimento mojado duplicaban la belleza de nuestro satélite iluminado allá arriba por un último fulgor del sol. El Astro rey no puede evitar seguir ardiendo en su casi eterna fuente de energía y la vierte generosamente sobre el pequeño satélite terrestre.

Los padres de Lara la llevan en brazos hasta el coche y la introducen en la sillita de bebé. No ha cumplido aún dieciocho meses, pero casi. La niñita luce unos ojos azules de una profundidad tan grande como su inteligencia, que demuestra cada vez que tiene ocasión de jugar con sus puzles infantiles. Lara es capaz de encajar piezas de juegos pensados para niños de más edad y sorprende completando y coloreando mandalas, esos patrones de dibujo inscritos dentro de una circunferencia. Pueden representar el cosmos, las diferentes deidades o la esencia de la vida.

También se conoce un mandala como ‘el laberinto de los círculos’. Se utiliza para meditar, concentrar energía, reparar los desórdenes emocionales y controlar diferentes factores que alteran y desestabilizan.

Utilizados en el budismo y el hinduismo, los mandalas actúan como representaciones espirituales del macrocosmos y del microcosmos.  A los padres de Lara les encantaba practicar ese tipo de juegos que estimulaban a la pequeña mucho más allá de lo que ellos sospechaban.

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En la guardería las monitoras no salían de su asombro por la precocidad que Lara demostraba día a día. Parecía un procesador del aprendizaje. Y en las relaciones sociales, era una niña que siempre regalaba a los demás una sonrisa muy especial. Cautivaba a todo aquel que se fijase en ella.

Esa noche en la que abandonaban el chalet de fin de semana en el pueblo para regresar a la ciudad, la humedad reinante empezaba a posarse en forma de gotitas de un rocío prematuro que producía el efecto de perlas cubriendo como burbujas las hojas de los árboles.

–La atmósfera está cargada de electricidad –¿lo notas, Daniela? –preguntaba su marido Mario.

Daniela no responde a la primera. Acostumbra a comprobar las cosas tomándose su tiempo y para ello observa el cielo desde el interior del coche. A través del parabrisas sus preciosos ojos verdes entonados entre la menta y el aguamarina quedan asombrados por el espectáculo que contemplan.

Una especie de ráfagas estrelladas cubre parte de su campo visual allá en las alturas.

–¡Mira eso Mario! –exclama con sorpresa–.

– Qué pasada, es como un… –ella completa la frase.

–Como un montón de luciérnagas enormes. Parecen bolitas de chispas navegando por el cielo ¿A qué será debido?

–Umm, los extraterrestres nos invaden justo hoy en medio de un puente festivo –bromea Mario–. Vale, si quieres lo grabamos.

Acto seguido, ambos preparan los móviles e intentan grabar un video. Para su sorpresa, ninguna imagen de las naves-luciérnaga aparece en la pantalla. Tan solo la luna en fase creciente recortando el firmamento.

–Pero ¿qué pasa? –se pregunta Mario anonadado–. No puede ser, no pillo ninguna imagen ¿Y tú?

–Yo tampoco –reconoce Daniela mientras reparte la mirada entre la pantalla del móvil y el cielo–. Pero ¡siguen estando ahí! Mira, se mueven como desfilando en… círculos. Se acercan a nosotros, no me lo puedo creer.

Las bolas de luz se estaban agrupando en lo que parecía una serie de círculos concéntricos que se aproximaban hacia ellos cada vez más.

–¿Te has dado cuenta? –pregunta Daniela-. Parecen esos círculos de Mandala que tanto le gustan a Lara ¿lo ves?

Mario estaba ensimismado con los acontecimientos y apenas consiguió articular palabra. Al cabo de unos segundos las naves-luciérnaga dispusieron su rosario de círculos alrededor del chalet de donde Mario y Daniela aún no se habían movido. Ambos permanecían agarrados de pie junto a las puertas abiertas de su coche, preparados para salir pitando de allí si las cosas se complicaban.

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La pequeña estaba embobada con el espectáculo pues lo podía contemplar perfectamente a través del cristal interior del vehículo. En un momento dado empieza a sonreír abriendo sus bracitos hacia los círculos de luces celestes, a modo de un ignoto saludo que quizá solo ella y quienes habitasen esas naves conocían.

–Mira Daniela, la niña… observó Mario con perplejidad–. ¿Qué hace?

Antes de que pudiesen entender lo que pasaba, una voz gutural que parecía cubrir toda la pradera dejó oír su potencia en el idioma que todos entendían.

–“Estáis siendo invitados a escuchar una proclama urgente procedente de otro tipo de vida, de una civilización que vive en un exoplaneta de otra galaxia cercana a la vuestra. Nadie más puede escucharnos ahora pue solo nos hemos hecho visibles a vosotros».

–“Hay una frontera entre ambas galaxias, un borde exterior que ocupamos los habitantes de Sofíades, un cuerpo celeste vinculado a vuestra Tierra por un campo de fuerza único que nos mantiene vivos tanto a los terrestres como a los Sofidianos. Si ese vínculo se rompiese por una guerra de destrucción masiva que acabase con la Tierra, nosotros también desapareceríamos. Y eso no vamos a permitirlo. Como podréis comprender”.

–“Llevamos tanto tiempo observando vuestro camino imparable hacia la destrucción que ya no podemos evitar lanzaros nuestro sincero mensaje de advertencia”.

Tanto Daniela como Mario necesitaron sentarse en los asientos de su vehículo para poder asimilar mínimamente la situación. Lo peor de todo es que eran perfectamente conscientes de que aquello no se trataba de un mal sueño ni de ningún tipo de broma.

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–“Estáis en peligro de extinción. Los poderes que os dirigen, manipulan, crean miedo permanente en vosotros, os confunden con profusión de noticias interesadas, prefabricadas en medios corruptos, empujan vuestras vidas hacia un precipicio colectivo donde toda la humanidad acabará cayendo y sucumbirá. No somos apocalípticos sino sinceros. Cientos de años de observación detenida de la especie humana nos han servido para deducir que cuando desaparezcáis como planeta vivo este colapsará por armas letales que lo desintegrarán completamente. Sin la Tierra, nuestro amado Sofíades desaparecerá irremisiblemente».

Nos dirigimos a vosotros por vuestra hija. Nos ha llamado. Hemos sentido su fuente de energía pura manando hacia nuestras naves.

En ese instante, la pequeña Lara empieza a emitir gemidos y mover sus pequeños brazos con las manos muy abiertas. Es como si estuviera comunicando pensamientos en su propio lenguaje. Y quienes estaban ocupando las naves-luciérnaga allá arriba habían callado para escucharla. Al cabo de unos segundos más de su charla tan particular, Lara se llevó una de sus preciosas manitas a la cara y soltó una risita nerviosa que ilusionó a todos. No sabían bien por qué, pero sus padres acababan de sentir un cambio dentro de ellos, como si algo bueno fuese a derivar de aquella increíble experiencia.

–¿Lo has notado? –pregunta Daniela a Mario–. La peque les ha preguntado algo, lo sé.

 

–“Vuestra hija ha sido transparente. Nos dice que los habitantes de este mundo han de cambiar por dentro, que cabeza y corazón deben ir unidos para hacer el bien y que ella lo puede ver desde su mente porque hay en su interior una capacidad que le ha sido dada por un ente pacificador que habita en su espíritu. Vuestra hija es la solución al drama de vuestro mundo. Dejadla partir hacia donde quiera dirigir sus pasos a medida que se haga mayor porque, allá donde vaya, su legado irá transformando el color de los mandalas más oscuros de vuestro mundo en un arco iris de ilusión y renacer”.

–“Los poderosos que manejan vuestras vidas no quieren que haya vuelta atrás. Buscan aumentar aún más esa gigantesca tela de araña que cubre vuestra existencia y la va emponzoñando lentamente. Ahora el ser humano está anestesiado, a medio camino entre el conformismo crónico de la vida moderna y la resignación que otorgan vuestras pequeñas comodidades y disfrutes personales».

En ese momento, Lara señala con un dedito de la mano hacia un punto de luz concreto, hacia una nave que podría ser la fuente directa de la voz. Ella mantiene firme su gesto y empieza a mover el bracito de arriba abajo.

–“Sin embargo, ella, vuestra niña pura e inteligente, conseguirá transmitir el mensaje justo, medido por la sinceridad de una mente diáfana cuyo corazón se llena de razón y terminará dominando a la fiera que quiere asolar el mundo».

–“No estará sola, porque la seguirán millones de personas, pero que no acabarán adorando a ningún nuevo ídolo, sino que ella les habrá abierto la mente para actuar unificando al mundo con un espíritu de renacimiento común y de lucha contra la oscuridad. Ella va a conseguir por primera vez que la humanidad aprenda por sí misma, sin héroes, líderes o dioses a quienes rendir tributos ni ante quienes deban someter sus vidas. El ser humano aprenderá por sí mismo, individuo a individuo, porque es cada uno de vosotros quien ha de unirse para fortalecer a la humanidad y de esa nueva fuerza surgirá el arma de paz definitiva, aquella que anulará las voluntades de quienes deseen todavía hacer el mal”.

–“La pureza de un niño es capaz de acabar con el mal que invade al ser humano. No es necesario analizar nada porque el espíritu que guía a esta niña es la puerta a la esperanza definitiva. Una florecita que eclosiona para iluminar el universo con su verdad, incuestionable verdad, limpia verdad. Es la certeza de que con ese dedito señala la salida del agujero que se ha comido la luz del mundo. Esta criatura ha creado un sol distinto al que aparece cada mañana, pues es una fuente de luz que limpiará a la humanidad de todo el mal que le sobra».

 

–No hay nada peor que pertenecer a un rebaño permanentemente dormido –afirma Daniela mientras toma la mano de Mario.


 

Y eso es todo amig@s. Si os ha gustado, por favor dad «like» al corazoncito de más abajo. Dejad vuestro comentario. Vuestras opiniones son muy valiosas.

Salud y suerte en la vida.

20 Comentarios
  • Anabel Roldán
    Posted at 02:18h, 16 diciembre Responder

    Muchas gracias, Marcos, por este bonito cuento de ciencia ficción. Me ha gustado mucho que una niña tan pequeñina sea la esperanza para un mundo mejor, y no un súper heroe americano como nos tienen acostumbrados ???? Un abrazo

  • Anabel Roldán
    Posted at 02:17h, 16 diciembre Responder

    Muchas gracias, Marcos, por este bonito cuento de ciencia ficción. Me ha gustado mucho que una niña tan pequeñina sea la esperanza para un mundo mejor, y no un súper heroe americano como nos tienen acostumbrados ???? Un abrazo

  • Antonio Lino
    Posted at 19:41h, 12 diciembre Responder

    Hola, Marcos. Tu relato me ha hecho pensar que esos habitantes de Sofíades, quizás sean nuestros descendientes, exigiéndonos la posibilidad de una existencia digna. Me ha gustado mucho. Saludos!

    • marcosplanet
      Posted at 10:46h, 15 diciembre Responder

      Quizás tengas razón. Un interesante punto de vista.
      Gracias por compartirlo!

  • Federico
    Posted at 13:46h, 12 diciembre Responder

    Espero que vengan los extraterrestres a salvarnos porque estoy viendo con la conferencia del clima que nosotros solos no vamos a ser capaces de hacerlo. Saludos

    • marcosplanet
      Posted at 23:15h, 12 diciembre Responder

      Desde luego, esos de las conferencias estarán sufriendo lo suyo en hoteles de siete estrellas. Bajo el lema “Unir. Actuar. Cumplir”, los conferenciantes se ríen del mundo.
      Saludos, Federico.

  • Santiago Iglesias de Paul
    Posted at 08:39h, 12 diciembre Responder

    Hola Marcos: gracias por pasarte por mi blog, soy Santidepaul. y allí te he comentado algo.
    Sigo tus relatos, y continúa con ellos, por favor. Es tan bueno escribir! y muchas gracias por hacerlo
    Abrazotes y buena semana

    • marcosplanet
      Posted at 12:59h, 12 diciembre Responder

      Muchas gracias Santiago por la recomendación. Escribir refresca la mente.
      Saludos.

  • ARENAS
    Posted at 09:54h, 11 diciembre Responder

    Una preciosidad de relato, hecho a partes iguales con la cabeza y con el corazón. Hermano, te creces en cada cosa que escribes. En hondura, profundidad y sensibilidad. No me extraña que estés contento de cómo te ha quedado, tal como me comentaste el sábado. Contento y orgulloso. Tienes dos preciosos motivos para ello.

    • marcosplanet
      Posted at 21:22h, 11 diciembre Responder

      Muchas gracias por tus palabras.
      Un abrazo de verdad.

  • María Pilar
    Posted at 20:21h, 10 diciembre Responder

    “La pureza de un niño es capaz de acabar con el mal que invade al ser humano” Una frase que marca el camino de la esperanza, por lo que deja de ser distópico como me parecía desde el principio. Escrito en clave de Ciencia Ficción no sabemos si los seres que hablan son antropomorfos, pero sí que agradeces que “alguien” exterior se preocupe de que la Tierra no desaparezca. Antes se pensaba que todos los males nos llegaría de seres exteriores, tipo “La invasión de los mundos” de H. G. Wells. Tú le has dado la vuelta.
    Un placer leerte, Marcos.
    Un abrazo.

    • marcosplanet
      Posted at 21:33h, 11 diciembre Responder

      Muchas gracias por tu reflexivo comentario. Así es, yo considero también que los «de allá afuera» no tienen por qué ser vengativos sino que, como es el caso de este relato, vienen a avisarnos de que ellos mismos corren peligro por culpa de la inconsciencia y el afán de poder que reinan en nuestro mundo.
      Un abrazo.

  • Nuria de Espinosa
    Posted at 20:14h, 10 diciembre Responder

    Hola Marcos, ya decía yo que si la pequeña Lara no ha cumplido aún dieciocho meses y ya era tan avispada algo había detrás….
    He ido visualizando las imágenes a medida que iba leyendo el relato, las Naves luciérnaga iluminando el cielo, la sorpresa de los padres y la efusividad que muestra Lara, y como no: ese nuevo Sol que es la esperanza de la humanidad y que acompañará con esa luz que limpiará el mundo de todo el mal que le sobra.
    ! Qué mensaje!
    Sin duda Marcos que esté mundo necesita una Lara real a ver si espabila.

    Me encantó la magia que envuelve el relato y su lección de vida.
    Un fuerte abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 21:30h, 11 diciembre Responder

      Me alegran mucho tus palabras, Nuria. Como siempre, son agua de manantial para mí.
      Un abrazo fuerte!

  • Ric
    Posted at 14:19h, 10 diciembre Responder

    Excelente Marcos, como siempre.

    Tengo previsto lanzar uno de estos artículos, aunque sin extraterrestres, en el que hablo del monstruo del sistema, por llamarlo de alguna manera, sin ofender. Me decepciona una parte de la humanidad que parece adormecida entre tanto entretenimiento y lanzo una pregunta: ¿a quienes le interesa esto?

    ¡Saludos y nos leemos!

    • marcosplanet
      Posted at 21:28h, 11 diciembre Responder

      Nos seguiremos leyendo, por supuesto. Muchas gracias Ric.

  • Maty Marín
    Posted at 13:51h, 10 diciembre Responder

    Hola Marcos! Muy bonito y para ti na reflexión profunda. Una bebita con inteligencia superior, y los extraterrestres expresándose con un lenguaje muy «propio» parecen más que conscientes de las aberraciones humanas como si fuesen humanos desertores de su origen, o el propio Dios.
    Felicitaciones Marcos????

    • marcosplanet
      Posted at 21:28h, 11 diciembre Responder

      Muchas gracias por tus observaciones, Maty, que valoro siempre y son muy bienvenidas.

  • Arenas
    Posted at 12:29h, 10 diciembre Responder

    Espero que Lara crezca con rapidez, y nos conduzca a todos a una nueva civilización en la que dejemos de adorar falsos ídolos, que nos abra la mente para actuar unificando al mundo con un espíritu de renacimiento común y de lucha contra la oscuridad, logrando por primera vez que la humanidad aprenda por sí misma, sin héroes, líderes o dioses a quienes rendir tributos ni ante quienes someter sus vidas.

    Ojalá ella logre evitar las desgracias de nuestros descendientes Como la de aquel joven bisnieto mío, que en los primeros años del siglo XXII será confundido en la calle por la Guardia Civil con un político, y falsamente acusado de tan aberrante delito ingresará en prisión de por vida, pudriéndose allí hasta su muerte ocurrida a los 105 años.

    O ese otro descendiente mío, que a mediados del siglo XXIV estará a punto de lograr el viejo sueño de su tatarabuelo: montar el primer Teatro de la Opera en la Luna. No vivirá para verlo. La noche inaugural, un tenor despechado, antiguo amante suyo con el que no contará para el espectáculo del estreno, le descerrajará un tiro en la cabeza a la entrada del majestuoso Teatro, muriendo en el acto.

    Y qué decir de esa bella muchacha, también tataranieta mía, que un par de siglos más tarde vivirá feliz hasta que un día descubra que tenía doble personalidad y había asesinado sucesivamente a siete maridos y un buen número de hijos. Nunca irá a la cárcel. En ese siglo ya no existirán al haberse instaurado en el mundo la Primera Anarquía Global. Pero al descubrir sus crimenes se suicidará, tal como preceptuará la Constitución Omnímoda.

    Y ese último descendiente mío, el que habitará la Tierra en el fin de los días, cuando el Cielo se abra y aparezcan Dios, San Pedro y toda la Corte Celestial. Ese que descubrirá estupefacto que le toca purgar las culpas de todos sus ascendientes, empezando por las de aquel tatarabuelo loco que a finales del siglo XX y principios de XXI se empeñó en ser el primer tío raro de la familia.

    Lara sanará todos esos disparates y unos cuantos más. Así que lo dicho, a crecer rapidito.

  • Rosa Fernanda
    Posted at 10:22h, 09 diciembre Responder

    Qué bonito y profundo a la vez, Marcos, cuantas cosas en un breve texto…Los niños son puros en su esencia, pero los adultos los contaminamos obsequiandoles con toda clase de artilugios tecnológicos, comprando así un poco de tiempo libre y no molesten demasiado…

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