El estropicio fue de película. El chaval estaba disfrutando de su bici pintada un par de horas antes por su hermano mayor. Circulaba por el campo, libremente, sintiéndose poseído por el espíritu de algún halcón. El olor a pintura nueva y la esencia de limón de la melisa atraían especialmente al ciclista, que subía y bajaba por una cuesta, haciendo poses al saltar sobre la rasante.
—Ten cuidado, Damián, ¡estás apurando mucho! —exclamaba su hermano mayor—. Con ese traqueteo se van a despegar los muñecos que hemos pegado sobre el guardabarros, ¡Damiaaann!
En cuestión de segundos, el crío voló por los aires y cayó de lado sobre la hierba. No se hizo nada reseñable aparte de lo que después serían un par de moratones. Su hermano le ayudó con la bici.
—Qué lástima Vicente, he perdido a uno de los soldados, el sanitario.
—Pues mira, podría haberte ayudado a curarte del golpe. Estás bien ¿no? Venga, vamos a buscarlo.
Increíblemente, el muñeco no apareció por allí jamás.
La vida transcurre durante dos décadas y Damián, el niño ciclista y ahora fotógrafo camina por la ruta de la Reconquista, allá en la Asturias nunca vencida. Los Picos de Europa se yerguen como gigantes de piedra de dos mil metros de altura, creando una sensación de inmensidad que excede la percepción de los sentidos. Majadas de pastores, aroma a rebaños de ovejas y vacas, a robles, arbustos de alta montaña y aires de gloria.
Damián va con su hermano Vicente disfrutando como nadie del entorno. En seguida descienden por una pendiente que acaba en una valla de alambre y madera para evitar que los animales se despeñen por las abundantes simas que pueblan el subsuelo de los Picos.
El fotógrafo no para de hacer fotos con su cámara Réflex por aquí y por allá. En un momento dado siente una punzada en el interior de uno de los bolsillos de su pantalón. Es un dolor agudo, penetrante, que paraliza casi todo su cuerpo.
—Vaya, justo a tiempo —afirma Vicente, más pálido que la leche. Ven aquí, ¡deprisa!
Damián mira para atrás y vislumbra un agujero que si no se hubiese detenido le habría tragado por completo.
—¿Y qué es… esto que me pincha? —se pregunta, con un susto mayor aún que el de su hermano.
Después de buscar en un bolsillo junto a la rodilla, nota que allí hay un objeto de plástico duro, que le trae el recuerdo de algo que él había olvidado hacía mucho.
—¡El sanitario! Esto es increíble, pero ¿cómo…
—… ha llegado hasta allí? Muy sencillo, lo descubrí horas más tarde de caerte de la bici en el praderón. Siempre me había gustado ese muñeco, aunque tú lo apreciabas casi más que yo. El caso es que me lo guardé y me olvidé de él todo este tiempo hasta que… hoy decidí darte una sorpresa guardándolo en tu bolsillo.
—Y me ha salvado la vida.
—Tenlo por seguro, hermano.
¡Y eso es todo amig@s! Likes y comentarios son bienvenidos 🤗
Participo en esta ocasión en el reto literario del jueves 19 de febrero, convocado por María José en su estupendo blog.
Se trata de elegir un objeto y elaborar una historia alrededor de él, siguiendo las siguientes directrices:
OBJETOS CON MEMORIA
Dicen que los objetos no sienten, pero…
¿y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?
Puede ser:
– un objeto cotidiano o extraño,
– antiguo o moderno,
– querido u olvidado,
– que recuerde por nosotros…
Las normas de escritura las describe María José en su entrada (click en la imagen siguiente):
24 respuestas
Una entrañable historia de hermanos que nos evoca recuerdos, complicidad y emoción compartida, Marcos. Es ese tipo de historias que, menos que más literaria, todos tenemos guardadas en nuestro corazón.
Un fuerte abrazo 🙂
Qué bonitas palabras salen de tu mano, Miguel! Muchas gracias por acercarte y comentar.
Qué bonita historia!
Cómo sitúas al lector en el lugar, y haces que sienta los colores y los aromas de la montaña…
El cariño de hermanos, que los
que lo hemos sentido, sabemos entender.
Exactamente, es algo muy nuestro.
Marcos hermosa historia has compartido, donde la complicidad de los hermanos
resalta en la historia, me hizo acordar de cuando les enseñaba a andar en bicicleta
a mis hermanos menores, una vez uno termino en la zanja lleno de barro. Me gusto mucho tu historia.
Que tengas una buena semana
Saludos
Muchas gracias por aportar tu opinión, Ezequiel. Me alegra mucho que le hayas dedicado al post esos recuerdos.
Saludos
¡Hola, Marcos!
Me encantó cómo usaste el tema del reto para contar la historia de estos hermanos. La escena de niños me pareció muy tierna y cómo vuelve a aparecer ese soldadito me gustó. También, los paisajes y los diálogos se sintieron muy agradables al leerlos e imaginarlo. ¡Estupendo relato!
Te deseo una increíble semana.
Saludos.
Muchísimas gracias por tus bellas palabras, Gisela. Que pases una feliz semana, en la que descubras cosas buenas y creativas.
Saludos.
En ocasiones, perdemos cosas que acabamos olvidando y mucho tiempo después aparecen como por arte de magia. En este caso no fue la magia lo que le devolvió el soldadito a Damián sino su hermano, je, je. A veces pienso que todo tiene una razón de ser, porque hay casualidades difíciles de explicar.
Un abrazo.
Así lo creo yo, Josep, exactamente así.
Muchas gracias por expresar tu valiosa opinión.
Un abrazo
Amigo Marcos, bom dia de Paz!
Há coisas e pessoas que nos salvam de forma miraculousa.
Trouxe uma boa contribuição ao jueves.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Hola Marcos, una historia entrañable sin dudas, me encantó ese soldadito que un día se perdió y hoy adultos le salva la vida, ese diálogo de hermanos, esa camaradería, me encantó.
Ha sido un placer leerte.
Buena semana, abrazo.
PATRICIA F.
Buenas tardes Marcos. No sé si es por los cambios que pareces haber hecho en el blog, que no me sales en lista de lectura y pierdo tus entradas.
Tú relato me gusta cómo empieza con una escena infantil visual, con esa bici recién pintada y la sensación de libertad del niño, y poco a poco se transforma en una historia sobre el paso del tiempo y los lazos que no se rompen. Bonito detalle del muñeco “sanitario”, que primero se pierde como tantas cosas de la infancia y después reaparece de una forma inesperada y decisiva. El giro final, cuando el objeto olvidado termina salvándole la vida, me resulta simbólico: a veces aquello que creemos insignificante guarda un sentido que solo entendemos años después. La relación entre los hermanos, no es solo una anécdota de aventura en la montaña, sino una historia de complicidad, de cuidado y de cariño silencioso. Vicente no solo protege a Damián de niño, sino también de adulto, y ese gesto de haber guardado el muñeco durante años es entrañable.
En mi opinión tú relato es entrañable. Un abrazo y feliz inicio de semana
Si, mis disculpas porque los cambios no se hacen en un período corto de tiempo, sino que lleva mucho más. Aparte de preocupaciones diversas y quebraderos de cabeza que además no salen gratis.
Muchas gracias por expresar tu valiosa opinión, Nuria.
Feliz semana!
Muy buen relato de objetos preciados que nos llevan a excelentes recuerdos. Ese sanitario formaba parte de una niñez nunca abandonada y sustentada por la relación fraterna. Me ha gustado mucho tu relato. Gracias por participar. Un fuerte abrazo
Gracias a ti por expresar tu completa opinión, María José.
Otro fuerte abrazo para ti.
Una historia entrañable con final feliz y lleno de magia.
Seguro que el sanitario lo salvó.
Un abrazo.
Hola Marcos,
La odisea de un soldado de plástico robado, sanitario y salvavidas es también una historia de fidelidad hacia su antiguo dueño. ¿Casualidad que avisa? Quién sabe, le caso es que ahí estaba, en el lugar preciso y el momento adecuado.
Un saludo
Me encanta como has enlazado el tema del post con la naturaleza y el paisaje de las montañas. 🙂
Ese es uno de los objetivos mayoritarios de la historia. ¡Me alegra mucho que lo hayas percibido, Sylvia!
Tanto tiempo después, reaparece el muñequilla! Que sorpresa le dio el hermano, pero si hubiese sido yo, me quedaría con bronca por habérmelo hecho dar por perdido por tanto tiempo jeje. Un abrazo
Muchas gracias, Neo. Al menos se lo devolvió… y le salvó la vida.
Un abrazo.
Oi,Marcos! Coisas estranhas acontecem mesmo, parecem impossíveis, mas …
E que história acerca desse boneco, soldado , reencontrado! Muito bom!
Leitura leve, boa!
abraços, lindo fim de semana! chica
Muchas gracias, Chica!