La playa equivocada

La playa equivocada

 

La playa equivocada

 

Orlando retozaba en una especie de duermevela cálido inducido por el sol del mediterráneo, el arrastre suave de aguas marinas sobre la orilla y el rumor lejano de la sirena de niebla de un buque.

Pocas veces había gozado tanto de una estancia en playa Calderona en solitario y sentía cómo le invadía una sensación de libertad auténtica como nunca había sentido desde hacía años.

Ya completamente despierto, empezó a juguetear con la arena fina que hacía de aquella playa una delicia para bañistas.

Sin saber por qué, inició una pequeña excavación, arrojando la arena a ambos lados del incipiente agujero que empezaba a formarse. En cuestión de media hora de lo que era ya un frenético trabajo, el excavador se dio cuenta de que había llegado a desaparecer dentro del túnel que había iniciado.

—Esto no es como los agujeritos que perforaba de pequeño con mi padre —pensaba con inquietud— ¿Qué pasa con esta arena? Se deshace como una madalena recién hecha.

Al cabo de una hora de lo que le pareció una aventura sin precedentes, el explorador no podía dar crédito a lo que estaban viendo sus ojos. ¡El océano se hallaba sobre él! Podía ver la fauna y las figuras diminutas de las personas que nadaban o jugaban con las olas en la superficie. Más allá, cientos de especies de animales marinos se desplegaban ante él a mar abierto. No sabía cómo le resultaba posible desplazarse. Parecía uno más entre los delfines y tortugas de gran tamaño que paseaban sus formas junto a él. Doradas, pulpos o calamares enriquecían la experiencia.

—¿Cómo puedo respirar? ¿Y cómo puedo ver en medio de la oscuridad oceánica? ¿Qué clase de milagro o de condena es esta?

Una fuerte corriente marina le empujaba a gran velocidad. En un momento dado se vio dentro de un pequeño túnel de arena. Salió a la superficie y preguntó a uno de los paisanos que circulaban por la playa.

—¿Es esta playa Calderona, amigo?

—No la conozco. Esta es playa Fugaz, y le aconsejo que salga de ella porque en unos minutos desaparecerá.

 


 

©Marcos Manuel Sánchez Sánchez


Y esto es todo amigos. Con este microrrelato participo en el reto literario de los jueves, que organiza Mercedes esta semana y que coincide con «Las palabras de los viernes». Ambos retos se unen. Se trata de escribir sobre la playa: da igual el estilo, la temática, etc. Sólo tiene que aparecer la palabra “playa” dentro del relato.

No hay que sobrepasar las 360 palabras. El resto de condiciones, así como los demás relatos, están aquí.

 

32 Comentarios
  • Idalia H. Payano T.
    Posted at 03:31h, 20 julio Responder

    Hola, Marcos, creo firmemente que todos podemos experimentar en algún momento dado de serenidad y placentera paz ese tipo de sucesos inexplicables, pero tan reales como la vida misma, porque la quietud nos permite trascender a otros planos de la existencia donde no tenemos limitaciones, ya que sin darnos cuenta nos deshacemos del pesado cuerpo momentáneamente.
    He tenido experiencias de este tipo, donde te unificas con el medio en que te encuentras de tal manera que te conviertes en él, y por eso encuentro tu relato muy bien narrado y con un trasfondo excepcional.
    Felicitaciones por en tan pocas palabras abordar un tema tan profundo y difícil de explicar con palabras.
    Agradables días veraniegos.

    • marcosplanet
      Posted at 11:29h, 21 julio Responder

      Una vez más me dejas impresionado con tus palabras, Idalia. Aportas mucho a este blog con tus comentarios y eso lo agradezco de corazón. Esos momentos de «serenidad y placentera paz» son la expresión de un deseo que está dentro de muchos y es el de dejarse llevar por esa quietud que compense el ritmo acelerado de vida que solemos llevar.
      Que pases muy feliz verano. 🤗

  • Maria
    Posted at 21:03h, 12 julio Responder

    Maravilloso tu relato, Marcos. Fíjate que cuando te iba leyendo me iba imaginando en esa playa de Levante. Con lo que me gusta ir a las playas de Levante. Soy una enamorada de Levante. Y me he imaginado jugando con la arena., Y me he ido adentrando en el hueco del agujero, qué aventura más apasionante. Llegar a explorar el océano… Ver los delfines, y tantos animales debajo de la tierra. Yo los vi en un submarino de esos para los turistas jajajaaj. Pero esta aventura sería maravillosa pero solo para pelis.

    Mira que me haces volar, con tus relatos, esta vez, nadar bajo el agua. Eres increíble con tus aventuras. Me encantan, de verdad.

    Un abrazo.

    • marcosplanet
      Posted at 18:31h, 14 julio Responder

      Me alegra mucho que haya conseguido trasladarte a ese mundo submarino y que mis historias te hagan vivir con intensidad las aventuras.
      Un abrazo fuerte para ti, María.

  • Artesanos de la palabra
    Posted at 00:29h, 12 julio Responder

    Hola Marcos, me gusta mucho tu relato, realmente como dice tu blog «la magia de viajar» en este relato esta impresa esa magia, debe ser maravilloso ver así el mar y aunque haya sido fugaz, bien valió la pena.
    Muy original, un abrazo.
    PATRICIA F.

    • marcosplanet
      Posted at 20:35h, 12 julio Responder

      Me alegran mucho tus palabras y que te hayas fijado en «la magia de viajar». Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo, Patricia.

  • Neuriwoman
    Posted at 11:35h, 11 julio Responder

    Hola Marco, nuestra amiga ROSELIA BEZERRA , me ha pedido que te haga llegar su comentario:

    Olá, Marcos!
    Achei impressionante o enredo,
    Fiquei me pondo no lugar do personagem submerso…
    Amo o mar, as tenho medo medo só em imaginar estar sob ele…
    O final foi emocionante com o suspense da possibilidade dele ser tragado pelo mar desaparecido.
    Sensacional!
    Tenha dias abençoados!
    Abraços fraternos de paz

    • marcosplanet
      Posted at 21:00h, 11 julio Responder

      Muchas gracias, Neuriwoman y muchas gracias a ti, Roselia por tus palabras. Me alegra enormemente que te haya gustado. La imagen de discurrir bajo el mar con todos sus peligros es impactante para mi también.
      Un fuerte abrazo.

  • Marifelita
    Posted at 23:19h, 10 julio Responder

    Hola Marcos,
    Me ha encantado tu relato y esta playa Fugaz, tan caprichosa y especial! Tu historia es muy refrescante y pura magia! Un abrazote y feliz verano!

    • marcosplanet
      Posted at 21:00h, 11 julio Responder

      Feliz verano igualmente. Gracias por tus palabras.
      Abrazos 🤗

  • tonYerik
    Posted at 18:56h, 10 julio Responder

    Inquietante esa playa. Solo hubiera faltado que de pronto pasase el metropolitano.

    Salud.

    • marcosplanet
      Posted at 20:55h, 10 julio Responder

      Por ejemplo, cada cual puede imaginar lo que se le ocurra para añadir más surrealismo.
      Salud y saludos.

  • Nuria de Espinosa
    Posted at 10:51h, 10 julio Responder

    Hola Marcos. Tu relato tiene algo hipnótico, como el propio estado de duermevela en el que se encuentra Orlando al inicio. Me gusta especialmente cómo mezclas lo real con lo fantástico sin previo aviso, como si fuera algo natural que cavar en la arena te lleve al corazón del océano. La sensación de libertad y desconexión que experimenta el personaje me resultó muy evocadora, casi envidiable.

    La forma en que se describe el entorno —la arena, el mar, los sonidos— logra que te sientas allí, y después, de manera casi mágica, la historia da un giro inesperado hacia lo surrealista. Me hizo pensar en los límites entre los sueños y la realidad, y en cómo a veces una simple acción aparentemente absurda (como cavar un agujero) puede convertirse en el inicio de una experiencia trascendental.
    advertencia sobre la playa Fugaz que va a desaparecer, me dejó una sensación de inquietud. ¿Fue todo un sueño?
    Me encantó.
    Un abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 20:58h, 10 julio Responder

      Dejo a la libre interpretación de los lectores el cómo y el porqué de la historia. Muchas gracias por tu inteligente análisis, Nuria. Tus palabras me animan enormemente a seguir ideando historias.
      Un abrazo.

  • TRACYCORRECAMINOS
    Posted at 09:40h, 10 julio Responder

    Madre mía… Qué relato más fantástico, aunque yo imaginándome debajo del mar, como si fuera una pecera, me he aterrorizado y por si fuera poco «la playa fugaz» del final: pies para que os quiero.
    Un abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 21:02h, 10 julio Responder

      Quise dar un toque al relato más allá del surrealismo. Muchas gracias por tus palabras, Tracy.
      Un abrazo

  • Luferura
    Posted at 08:58h, 10 julio Responder

    Fantástico y un poco inquietante. Lo bueno del micro relato es que el lector tiene oportunidad de complementar. Me ha gustado mucho.
    Un saludo.

    • marcosplanet
      Posted at 21:00h, 10 julio Responder

      Así es. He querido dejar al libre albedrío del lector encontrar el cómo y el porqué. Muchas gracias por tus palabras.
      Saludos.

  • Cecy
    Posted at 05:03h, 10 julio Responder

    Hola me ha gustado el relato y sin duda el desenlace nos invita a reflexionar sobre la naturaleza transitoria de los momentos de escape y la importancia de reconocer la realidad, por muy cruda que esta sea, frente a la tentación de la ilusión. Saludos

    • marcosplanet
      Posted at 08:03h, 10 julio Responder

      Muy acertadas tus palabras, Cecy o al menos así lo veo yo también. Aceptar la realidad, esa es la clave.
      Saludos.

  • El Demiurgo de Hurlingham
    Posted at 02:00h, 10 julio Responder

    Por suerte, le avisaron a tiempo, para que pueda escapar.
    Saludos.

  • Neogeminis
    Posted at 22:52h, 09 julio Responder

    Suerte que le avisaron, por lo menos le dieron un poco de tiempo para no desaparecer junto con el ensueño 😂. Un abrazo, Marcos

    • marcosplanet
      Posted at 08:05h, 10 julio Responder

      Eso es, los duermevelas son estados que pueden conducir a situaciones extrañas… de la mente.
      Otro abrazo fuerte para ti, Neo 🤗

  • Mercedes
    Posted at 19:55h, 09 julio Responder

    Hola Marcos, ya estás añadido. Interesante y extraña experiencia la de tu protagonista. Por cierto, y ese individuo que le dice que la playa va a desaparecer, ¿cómo lo sabe? ¿y no le puede ayudar a volver a su origen? Merece una continuación en la que se investiga la playa…
    Saludos cordiales.

    • marcosplanet
      Posted at 08:10h, 10 julio Responder

      Pues si que merece continuación. El individuo que le avisa es alguien que está en la playa Fugaz, la conoce y puede que por una repentina subida de la marea o por la pequeñez de esa playa, esta vaya a desaparecer hasta que la marea baje. O es simplemente una ilusión que tiene el protagonista al no haber despertado del todo de su duermevela. Lo de si puede ayudarle a regresar a su origen está supeditado a las opciones que te he dicho. Lo dejo a la Libre interpretación del lector/lectora.
      Saludos cordiales.

  • Arenas
    Posted at 19:13h, 09 julio Responder

    Siempre he considerado las playas el lugar más increíble del planeta.
    Las playas, ese punto en el que se unen dos universos tan diferentes, el terrestre y el acuático. ¡Produce vértigo pensarlo!
    A un lado tierra firme, nuestro mundo conocido, el que nos facilita nacer, crecer y desarrollar en su seno una vida entera, de generaciones, de fértiles milenios.
    Al otro lado, un espacio ignoto, hostil para la vida humana, aunque paradójicamente allí se originara. ¡Señoras y señores, les presento a su majestad Madremar!
    Si un punto de la Tierra es misterioso e inquietante, lo es sin duda el reino de las playas. Una interminable orilla planetaria, ahora perteneciente al ámbito terrestre, a los pocos segundos reconquistada por el dominio del agua salada. ¡Las olas! Y vuelta a empezar.

    Sin duda por eso, LA PLAYA el lugar más mágico del planeta. Y es muy lógico por eso que allí, donde habita El Misterio, pueda ocurrir cualesquiera cosa. Tu onírico relato ha dado de ello necesaria fe.

    • marcosplanet
      Posted at 08:13h, 10 julio Responder

      Totalmente de acuerdo, amigo mío. Es justo lo que he querido reflejar en el relato, esa ambigüedad entre lo onírico de su duermevela que le transporta a otra playa por las artes de Morfeo o bien se trata de una experiencia derivada del propio misterio que encierran los mares en ese punto arenoso del orbe donde descansan las olas.

  • Josep Maria Panades Lopez
    Posted at 10:40h, 09 julio Responder

    Esta sí que fue una experiencia formidable, aunque temible, según se vea, je, je. En Cataluña se contaba una historia (leyenda sin suda) sobre un individuo que se echó a nada en el lago de Bañolas, en Girona, (muy profundo, por cierto) y se lo tragó. Al cabo de unos días, el hombre reapareció en las aguas de Mallorca, ja, ja, ja.
    Me ha encantado este relato.
    Un abrazo.

    • marcosplanet
      Posted at 08:14h, 10 julio Responder

      Me encanta esa leyenda. Si sabes más sobre ella te agradecería mucho que me lo indicaras…
      Muchas gracias por tus palabras, Josep.
      Otro abrazo de vuelta para ti.

  • campirela_
    Posted at 22:11h, 08 julio Responder

    Una playa muy misteriosa, en la cual los animales que en ella se hallan están a una altura casi humana .
    Muy creativo tu relato, y también fantástico. Hay playas que es peligros acercarse . Un saludo .

    • marcosplanet
      Posted at 08:15h, 10 julio Responder

      Eso mismo creo yo, aunque la belleza del mar es suficiente, en mi opinión, para disfrutar al sol de una playa tranquila. Eso si, cuidado con los sueños…

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