30 Jul La visita que nunca ocurrió
La visita que nunca ocurrió
Los golpes sobre el tejado se sucedieron con extrema contundencia, como si una enorme bola de derribo hubiera impactado sobre la parte alta de la casa.
Era la una de la madrugada cuando las tres personas que ocupaban la sala de estar de aquella pequeña hacienda en el campo escucharon el ruido atronador. Pareció transcurrir por secuencias, como si un tronco de gran tamaño hubiera caído del cielo rodando por un ala del tejado.
–Pero ¿Qué ha sido eso? –comentó Fabián espantado.
–¿Se habrá tronchado la rama grande del tilo? –apuntó Gerardo mirando al techo.
–No será que el perro y el gato han vuelto a pelearse y han tirado la veleta metálica? –indicó Vicente dispuesto a salir al exterior.
Los tres miraban la puerta sin tener claro que abrirla fuese la mejor opción. Hasta pocos minutos antes se encontraban en tranquila tertulia comentando banalidades alegremente al abrigo de una buena cena.
–Hay que salir afuera y ver qué leches está pasando –resolvió Fabián–. Tenemos luna llena y seguro que algo podremos ver sobre el maldito tejado.
Los tres salieron a la vez de la sala de estar para comprobar que había que utilizar la escalera guardada en el patio interior junto a la casa. Vicente hizo caso omiso a su subconsciente que le avisaba del peligro ante aquel recital de golpes desconocidos de cuya causa no sabían absolutamente nada.
Haces plateados de una luz lunar que iluminaba parcialmente el entorno quedaban engullidos por las sombras de la zona posterior del edificio.
En una fracción de segundo Vicente creyó ver un matorral en movimiento y un siseo como de una víbora atravesándolo. Fijó su mirada en el sitio pero no consiguió sacar nada en claro. Un escalofrío repentino recorrió su espalda.
Fabián y Gerardo ya estaban a su lado interesándose por el origen del retraso.
–Venga, es mejor que la coloquemos en el otro lateral ¿Quién va a subir? –preguntó Vicente mientras volvía a mirar hacia los matorrales.
Fabián hizo de tripas corazón y alcanzó la parte del tejado sobre la que se había producido la oleada de golpes. Con poca seguridad en sus piernas y la sensación de perder de un momento a otro el equilibrio, recorrió minuciosamente el lugar.
Al regresar con sus compañeros estaba tan pálido como la luz de la luna.
–Allá arriba no hay nada, nada en absoluto –confirmó–. Ni una teja rota ni señal de daños por ninguna parte.
–Pero algo chocó violentamente contra la casa ¿cómo es que no hay ni rastro? –dijo Gerardo visiblemente nervioso.
Los tres se miraron sin saber qué más podían hacer sino esperar al día siguiente para revisar mejor toda la cubierta.
Así lo hicieron, comprobando que el tejado y los alrededores no se habían alterado en absoluto.
La noche del impacto, una forma que recordaba vagamente a un ser humano había decidido ocultarse entre las sombras. El gran golpe recibido al saltar desde su nave-obervatorio había dañado sus circuitos cerebrales. Un fallo en el sistema de propulsión individual había tenido la culpa.
Mientras tres inquietos habitantes de aquella casa perdida en la campiña trataban de buscar el origen de su desconcierto, el visitante reparó su cabeza en forma de cilindro romo mediante una pulsera de color verde menta adherida a su muñeca como una segunda piel. Un estertor recorrió su cuerpo con forma de proyectil y, en un instante en que relampagueó fugazmente, desapareció de aquellos contornos.
Esta es mi aportación al reto literario de cada jueves. En esta ocasión lo organiza Neogéminis y aquí están todas las bases para participar.
La convocatoria lleva por título:
ALGUNA VEZ ALGUIEN ME CONTÓ…
Se trata de escribir sobre una historia que nos fue contada en alguna ocasión, ya se trate de algo real o ficticio, intentando no superar las 350 palabras si ello fuera posible, atendiendo a las necesidades de desarrollo de la propia historia.

Nota: todas las imágenes de este post incluida la portada las he elaborado desde la página bing.com/images/create/ a no ser que se indique otro origen en el pie de foto.
Io
Posted at 13:37h, 06 agostoQue buen relato corto Marcos, cargado de intriga que te atrapa hasta el final.
A mí, el tema extraterrestres siempre me ha fascinado, quizás porque es un tema que en mi familia he oído desde pequeña.
Realmente creo que es poco probable que seamos el único planeta en el que haya vida, No creo que seamos tan afortunados, ni tan especiales o inteligentes….si fuera así no estaríamos haciendo el daño que le estamos ocasionando a nuestro querido planeta.
Un fuerte abrazo
marcosplanet
Posted at 11:07h, 07 agostoEstoy totalmente de acuerdo contigo.
Un abrazo fuerte.
Antonio
Posted at 10:04h, 03 agostoEstupendo relato breve, mi grande amigo.
Yo te debo una visita en forma de entrega que espero acabe ocurriendo también en breve.
Estoy en ello.
Maria
Posted at 20:59h, 02 agostoVaya miedo, esos ruídos en la noche, en una casa que parece tan misteriosa, me encantan estos relatos y las pelis de suspenso, así me ha parecido tu relato. Imagino las escenas. Y la verdad es que yo me hubiera muerto de miedo si estuviera en ese lugar jajaja.
Has sabido llevar muy bien el relato Marcos, siempre me sorprenden tus historias, me encantan.
Un abrazo.
marcosplanet
Posted at 16:34h, 03 agostoMuchas gracias María. Aprecio mucho tu opinión y me alegra que te haya gustado la histoeria.
Otro abrazo para ti.
Tracyvorrecaminos
Posted at 19:31h, 02 agostoMuy interesante, me has tenido en vilo durante toda la lectura y al final has resuelto de una forma inesperada el relato.
Besos
marcosplanet
Posted at 16:35h, 03 agostoGracias por tu opinión, Tracy. Me anima muho a seguir escribiendo historias.
Un fuerte abrazo.
Mirella Denegri
Posted at 13:43h, 02 agostoQue interesante que en ambos relatos se nos encendió la chispa de ficción, claro que el tuyo lleva mas suspenso por no saber lo que sucede en el techo….pero al leerlo, me alegra que no haya sido la integrante de mi historia que por haber querido desayunar huevos revueltos se haya estrellado en ese techo..ojala ambos se puedan encontrar en algun punto del infinito para que no viajen solos….besoss
marcosplanet
Posted at 16:37h, 03 agostoPues si, por qué no encontrarse ambos allá en el infinito o en un universo paralelo.
Abrazos.
Alma Leonor López Pilar
Posted at 18:07h, 01 agosto¡Que bueno! ¡Un platillo volante con extraterrestre y todo! 😀 Son más de 350 palabras, pero uno ni se da cuenta de la intriga por saber que había ocurrido. Felicidades 😀
Un saludo.
AlmaLeonor_LP
Casagrande
Posted at 11:35h, 01 agostoese es precisamente el encanto de los extraterrestres: su tecnología nos parece magia.
marcosplanet
Posted at 16:40h, 03 agostoSiempre suponemos que ellos son superiores. Pero igual resulta que su tecnología la pudimos haber logrado nosotros en un momento de nuestra historia, solo que nunca se hizo caso del inventor/descubridor y acabó muriendo ignorado.
Anónimo
Posted at 09:43h, 01 agostoUna historia interesante. Las noches de luna llena siempre han resultado inspiradoras. Buena aportación Marcos. Un abrazo!
marcosplanet
Posted at 16:41h, 03 agostoMuchas gracias, anónimo.
Marifelita
Posted at 07:26h, 01 agostoLas noches de luna llena se prestan siempre a historias fantásticas! Estupendo e inesperado personaje final! Un abrazote Marcos!
marcosplanet
Posted at 16:42h, 03 agostoMuchas gracias por tu tiempo y opinión, Marifelita.
Un fuerte abrazo.
gabiliante
Posted at 06:57h, 01 agostoDiscrepo con la mayoría. Yo sí que habría salido. Habría cogido el coche y ya me habían visto bastante por allí.
Un relato que pasa de misterio a ciencia ficción de la forma mas inesperada.
Abrazooo
marcosplanet
Posted at 16:42h, 03 agostoGracias Gabiliante!!
Neogeminis
Posted at 03:48h, 01 agostoNo creo que muchos hubiesen salido para ver de qué se tratan los ruidos. Yo hubiese cerrado bien todas las puertas y ventanas y después, con la luz del día, me pondría a buscar pistas. Buena manera de incorporar al final la historia desde el punto de vista del visitante no descubierto. Cierra dándole sentido a la historia. Gracias por sumarte Marcos. Un abrazo
marcosplanet
Posted at 16:45h, 03 agostoMuchas gracias a ti por la organización del reto y por tu opinión, Neo.
Un abrazo.
Mari
Posted at 01:39h, 01 agostoIntegrante relato Marcos, yo no habría salido de la casa jaja ni loca! Pensé que iba a aparecer algún asesino pero por suerte solo fue una visita pacífica de ese extraño ser! Besos por ahí!!!
Anónimo
Posted at 00:37h, 01 agostoUna historia muy interesante, entretenida para leer y donde de alguna manera la curiosidad y el temor se apoderan del lector. Yo particularmente no me hubiera atrevido a salir de la casa hasta el amanecer, nunca se sabe qué puede estar esperando ahí afuera.
Un abrazo.
PATRICIA F.
marcosplanet
Posted at 16:46h, 03 agostoMuchas gracias por tu opinión y por tu tiempo, Patricia.
Otro abrazo para ti.
Nuria de Espinosa
Posted at 20:41h, 30 julioInteresante historia. Yo no me habría atrevido a salir y mirar. Pero ese ser cuya pulsera milagrosa reparó su cabeza tal vez se lo piense y regrese para inspeccionar lo que no pudo. Un abrazo
marcosplanet
Posted at 16:49h, 03 agostoTal vez regrese… podría ocurrir en una próxima entrega, si.
Muchas gracias por tu opinión.
Un abrazo.