Lovecraft. Un viaje cósmico

Howard Phillips Lovecraft escribió gran cantidad de relatos, novelas de terror y de ciencia ficción. Se caracterizó por introducir una narrativa renovadora dentro del cuento de terror, enriqueciéndolo con la invención de un universo mitológico nuevo, los Mitos de Cthulhu, en colaboración con otros autores que hoy en día siguen de actualidad.

lovecraft mitos cthulhu

Lovecraft comenzó a escribir cuentos de horror más clásico, siguiendo un estilo propio que le llevó hacia el llamado «horror materialista».

 

Su obra alcanzó la categoría de clásico del horror cósmico, una línea narrativa diferente de los cuentos de pavor sobrenatural convencionales como satanismofantasmagoría. Los relatos de Lovecraft Incorporan elementos de ciencia ficción como, por ejemplo, razas alienígenas, saltos temporales o viajes a otra dimensión.

H.P. Lovecraft nació en 1890 en Providence, Rhode Island (EEUU). Hijo único, su padre murió cuando Howard tenía ocho años, por lo que su madre se encargó de educarle y también su abuelo materno. La débil salud hizo que el genial escritor acudiese poco a la escuela, convirtiéndose en un joven solitario entregado a la lectura, a escribir y a su gran hobby: la astronomía.

Trabajó ocasionalmente escribiendo cuentos para periódicos y revistas estando en contacto, esencialmente por carta, con un amplio conjunto de escritores. Mantuvo un corto matrimonio que duró dos años, hasta 1926 y una situación económica insegura. Murió en 1937 sin que su obra hubiera obtenido éxito. Este no llegó hasta años después de su muerte.

Retrato de Lovecraft a finales de su infancia.

 

Gran parte de la difusión de su obra fue llevada a cabo por amigos y conocidos.

Como dijimos, Lovecraft ideó un imaginario mitológico propio dentro del género del terror, siguiendo una corriente de terror cósmico materialista separada totalmente de las facetas tópicas del género. Se interesó pronto por la mitología árabe y, más adelante, por la griega, creando desde muy pequeño cuentos y poemas basados en ellas. Su abuelo le transmitió la afición por las historias góticas de terror.

Esta selección de los relatos de H.P. Lovecraft está basada en «Los Mitos de Cthulhu», saga de cuentos entre 1917 y 1935 que tratan la temática del terror cósmico, que el autor consiguió popularizar.

 

En la introducción a “El Necronomicón” o “Libro de los muertos” famosa invención de Lovecraft, página 4, hay el siguiente apunte del filósofo y escritor británico Colin Henry Wilson:

<<Al principio de su carrera, Lovecraft era partidario del pensamiento de Nietzsche. Al igual que éste, creía que la raza humana se compone de Amos y Esclavos, y esto hace que haya dos moralidades distintas completamente. Ello confirmó mi opinión de que el impulso básico que hay tras la obra de Lovecraft es un deseo de escapar a la realidad cotidiana, de hecho, hacia lo que de algún modo le haga vengarse de la realidad que tanto le asqueaba.

Tanto Sprague de Camp como Lin Carter han discutido conmigo este punto, así como también con Derleth (conocido por ser el primer editor de los escritos de H.P. Lovecraft y por su propia contribución a los Mitos de Cthulhu). El propio Lovecraft habló sobre ello ampliamente en una de sus cartas fechada el 30 de octubre de 1929. Escribió:

«No soy el único en ver un problema realmente serio para el esteta sensible que quiera mantenerse vivo en medio de las ruinas de la civilización tradicional. De hecho, en el hombre moderno interesado por lo creativo es tan general una actitud de alarma, dolor, disgusto, retroceso y estrategia defensiva, que muchas veces he intentado permanecer callado por temor a que mi sentimiento personal pudiera ser confundido con un sentido de imitación afectada…».>>

Fin de la cita de Colin Henry.

 

Kenneth Grant, ocultista británico autor del libro “The magical Revival” y dirigente de una organización de magia conocida como el Ordo Templi Orientis, en dicho libro, en un capítulo sobre «Nombres Bárbaros de Evocación», menciona a Lovecraft señalando los notables paralelismos que hay entre la tradición Gnóstica y Cabalística y la mitología de Lovecraft.

El pesimismo y el cinismo están presentes en todas sus obras, que suelen dividirse en tres periodos: la época de las Historias Macabras (1905-1920), el Ciclo del Sueño (1920-1927) y los Mitos de Cthulhu (1925-1935).

Sus temas más comunes son:

 

  • El conocimiento prohibido
  • La influencia de seres no humanos en la Humanidad
  • La culpa heredada (el concepto de que uno no puede escapar de los errores de sus ancestros)
  • El destino
  • La idea de una Humanidad constantemente amenazada y en peligro
  • La raza, el género y los riesgos inherentes a una sociedad cientificista

 

Lovecraft ha sido objeto de culto

 

Esto es gracias a su creación de un universo propio de seres de diversa naturaleza, donde destacan los monstruos llamados Primigenios, así como el Necronomicón, un espantoso grimorio que muestra cómo invocarlos. Aclaramos que un grimorio es un libro de conocimiento mágico que contiene listas de ángeles y demonios.

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«Cthulhu, Lord of R’lyeh», ilustración de Jeff Himmelman para la expansión «Lamentos desde el subsuelo» de La llamada de Cthulhu, el juego de cartas.

 

La siguiente es una conocida frase de Lovecraft:

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido

Lovecraft fue un autor que retorció magistralmente este tipo de literatura, implantando en el lector impensables pesadillas de terrores cósmicos y horrores de tiempos remotos.

Howard es considerado ante todo un revolucionario que, posiblemente junto a Edgar Allan Poe y Stephen King, compongan el triunvirato más influyente dentro de la narrativa oscura. Además, Lovecraft incorporaba el horror cósmico, algo de lo que hasta ese momento casi nunca había habido referencias.

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La tercera edición del juego de rol de terror La llamada de Cthulhu (publicada por Chaosium en Estados Unidos en 1986) fue la primera en ser traducida y publicada en España (Joc Internacional, septiembre de 1988).

 

Stephen King calificó a Lovecraft como “el mayor escritor de la clásica historia de terror del siglo XX”. Y Fernando Savater dice esto sobre Lovecraft:

 

“De ser un autor para Frikis a quien nadie sano ni sensato conoce mérito, HPL ha mutado hasta convertirse en lo que Chesterton definió como un clásico:

Un rey del que se puede desertar pero al que no se puede destronar

 

Alan Moore, probablemente el guionista más importante de la historia del cómic occidental, dice de Lovecraft:

 

Mientras nuestro mundo se parece cada vez más a las inquietantes especulaciones de Lovecraft, su importancia como narrador de lo extraño y lo innombrable es cada vez más evidente e innegable

 

Según esta fuente, el gran Jorge Luis Borges, aunque nunca dejó claro qué le parecía de verdad el estilo y obra de Lovecraft, opinaba esto de él:

 

  • Tiene la imaginación de Edgar Allan Poe
  • Sus cuentos no estaban bien construidos (Burgin).
  • No hay razón para leerlo (Burgin).
  • No es el mejor escritor del mundo (Burgin) (Goldhurst).
  • Sus imágenes descritas son horrendas, pero el sentimiento que provocan no (Barnstone).
  • “His plots are very good” (Theroux).
  • “I like Lovecraft’s horror stories” (Theroux).

 

El poeta y novelista francés Michel Houellebecq se detiene en los conocimientos que Lovecraft poseía sobre arquitectura y ciencias en general, como dejaba traslucir en sus obras, en sus argumentos y en el correcto dominio del lenguaje científico que impregna sus historias.

Lovecraft ponía en duda a cualquier científico. A pesar de ello, a Albert Einstein siempre lo admiró.

 

Aunque esto es lo que opinaba H.P.Lovecraft sobre la ciencia:

 

Los hombres de ciencia sospechan algo sobre este mundo, pero lo ignoran casi todo. Los sabios interpretan los sueños, y los dioses se ríen. - H. P. Lovecraft

 

En uno de sus artículos, Lovecraft, que por entonces aún no había cumplido los 18 años, criticó las teorías del célebre astrónomo Percival Lowell, el fundador del observatorio que lleva su apellido en Arizona y graduado en Harvard. Lowell esgrimía que las franjas que se aprecian en Marte son canales de origen artificial. En otras palabras: que se trataba de surcos para proceder al riego, diseñados por los marcianos. Esa teoría la esgrimió en varios libros. Lovecraft no estaba muy convencido de la certeza de esta proposición y la atacó en las páginas del Gleaner.

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Podría creerse que las especulaciones del Profesor Lowell sobre los canales de Marte estaban destinadas a atraer la atención del joven Lovecraft, pero este las rechazó al calificarlas como «producto de una mente quimérica».

 

Lovecraft siguió atentamente el desarrollo de las revolucionarias ideas de Einstein, y en una carta dirigida a su amiga la poetisa Elizabeth Toldridge (1861-1940), el 20 de diciembre de 1930, el autor de La sombra sobre Innsmouth escribió lo siguiente sobre Einstein y su célebre teoría:

<<En cuanto a Einstein, no cabe duda de que su fama está sólidamente fundada. Cualquier cosa que los futuros matemáticos y físicos descubran sobre la elaboración más amplia de sus principios, parece seguro que los hechos generales de relatividad y espacio curvo son realidades inamovibles, sin considerar que será imposible formar ningún tipo de una verdadera concepción del cosmos>>.

 

«Los Mitos de Cthulhu»

 

Constituyen una serie de cuentos, escritos entre 1917 y 1935 que exploran la temática del terror cósmico, tan popularizada por el autor. Aquí, el típico cuento de terror gótico norteamericano es reinventado con la trama de seres terroríficos que habitan en dimensiones paralelas, en el espacio exterior y hasta en el mismo interior de la tierra.

Otro tema particular de estos Mitos es la idea de que nuestro planeta ha sido escenario de batallas cósmicas milenarias y es un punto de encuentro, de exploración e imposibilidades, en las que no queda más remedio para el ser humano que ser un simple y débil testigo.

Por cierto, en cuanto a la pronunciación, “Cthulhu” se admite comúnmente que sonaría en castellano a algo así como “Kazulu”, aunque el autor admitía varias interpretaciones del sonido. Algunos dicen «Chulu», otros «Kathulu», también «Tulu», e incluso «Clulu» o «Kutulu», además de un largo etcétera de palabras fonéticamente similares. Según Lovecraft, estas son lo más próximo que el aparato vocal humano es capaz de imitar de los fonemas de una lengua extraterrestre.

Imagen del dios Cthulhu, antropomorfo perteneciente a los «Seres Primigenios» de la mitología de Lovecraft.

 

Lovecraft escribe sobre esta fonética que:

«El sonido -o lo más cerca que pueden estar los órganos humanos de pronunciarlo o la caligrafía humana de reproducirlo- sería algo así como «Khlul’-hloo», con una primera sílaba muy gutural y viscosa(…). La mejor aproximación que se puede hacer es gruñir, ladrar o toser las muy malamente formadas sílabas «Cluh-Luh» con la punta de la lengua firmemente pegada al cielo de la boca. Esto, si uno es un ser humano. Para otros seres las instrucciones son, naturalmente, muy distintas»

(HP Lovecraft, Selected Letters V, páginas 10 – 11).

 

El espacio exterior, el pasado milenario, un futuro muy distante y dimensiones paralelas, constituyen el “hábitat” de dioses todopoderosos y terribles seres durmientes que esperan el momento adecuado para entrar en nuestro mundo.

 

Extracto de la Autobiografía:

ALGUNAS NOTAS SOBRE ALGO QUE NO EXISTE

por H. P. Lovecraft (1890-1937):

 

“Cuando tenía tres años o menos escuchaba ávidamente los típicos cuentos de hadas, y los cuentos de los hermanos Grimm están entre las primeras cosas que leí, a la edad de cuatro años. A los cinco me reclamaron «Las mil y una noches», y pasé horas jugando a los árabes, llamándome «Abdul Alhazred», lo que algún amable anciano me había sugerido como típico nombre sarraceno. Fue muchos años más tarde, sin embargo, cuando pensé en darle a Abdul un puesto en el siglo VIII y atribuirle el temido e inmencionable «Necronomicon».

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Una foto de H.P. Lovecraft sonriendo, con su amigo el periodista William J. Dowdell (5 de julio de 1921) [Coloreada].

En 1915 fue publicado un poema de Lovecraft en un magazine literario de periodistas amateurs, llamado Dowdell´s Bearcat, una publicación editada en Cleveland (Ohio) por el periodista William J. Dowdell, que fue presidente de la National Amateur Press Association o NAPA, y que fue sustituido por el propio Lovecraft en 1922.

Su prosa elaborada y oscura puede atraer en mayor o menor medida, pero todos debemos mostrarnos de acuerdo en la influencia de Lovecraft en el relato del terror que ha surgido en la segunda mitad del siglo XX. Sus Mitos de Cthulhu son el exponente de su producción narrativa, dentro de unas directrices propias, su panteón de dioses espantosos y de unas historias estrambóticas. Cthulhu es un dios Primigenio que interviene por primera vez en el relato La Llamada de Cthulhu, de Lovecraft, publicado en 1928 en la revista Weird Tales. Según se desprende de los cuentos de Lin Carter, la historia de este ser la encontraremos sobre todo en el llamado «Texto de R’lyeh«.

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Imagen sobre la serie de relatos de «Los Mitos de Cthulhu».

 

La desmedida falta aparente de lucidez entendida como única interpretación ante el horror insondable y la transgresora visión de la especie humana y de nuestro planeta como una despreciable perturbación en la mesa quirúrgica de unas deidades impensables, han conseguido que Lovecraft sea un creador muy digno de tener en cuenta en la literatura de nuestros días.

La vida de H. P. Lovecraft fue una sucesión de eslabones en una cadena de mala suerte casi predestinada, cuyas tragedias personales esculpieron su enigmática forma de ser. Educado por su madre y sus tías (al igual que el asesino en serie de los setenta Ted Bundy por cierto), Lovecraft se interesó en seguida por aquello de escribir y antes de cumplir los veinte años ya le publicaban relatos de factura propia.

 

 

Su familia de origen burgués influyó mucho en él. Ese nivel superior de vida que él entendía en aquel tiempo de complicado desarrollo personal, hizo que Lovecraft creciese creyéndose superior a la mayoría de la gente.

Howard dio muestras de un racismo exasperado dentro de una visión del mundo restringida a su interpretación enfermiza de la realidad. Por el contrario, su obra literaria como aportación al género de terror, destaca por su originalidad, variedad y distinción respecto a lo convencional.

Lovecraft dio vida a sus personajes durante un cuarto de siglo, publicando habitualmente relatos cortos semanales en diversas ediciones de su tiempo. Muchas de estas historias se incluyen en el famoso ciclo de los Mitos de Cthulhu, como La Llamada de Cthulhu.

 

Imagen de pueblo pesquero arquetípico en los relatos de Lovecraft: pueblo pesquero en horas bajas, habitantes huraños que proyectan animadversión sobre el forastero, médicos de origen dudoso, manicomios, sectas de encapuchados, grutas escondidas, el Necronomicón de Abdul Alhazred, deidades paganas, pesadillas monstruosas, criaturas de otra dimensión, insomnio, obsesiones que perturban a los protagonistas…

 

También se enmarcan en el ciclo de los mitos de Cthulhu los relatos Las Montañas de la Locura o El Color que Cayó del Cielo, obras que hoy en día se cuentan entre las más conocidas del escritor.

Estos mitos, y el universo que Lovecraft trama a través de ellos, encontraron continuidad en otros autores, como Merleth o Madchen, quienes utilizaron como lanzadera de sus escritos los dioses y la mitología de Lovecraft.

Otros relatos de Lovecraft dignos de mención son La Sombra sobre Insmouth, El Horror de Dunwich y el ya mencionado El Necronomicón.

 

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Wilbur Whateley, hijo precoz y monstruoso de una solitaria familia del pueblo ficticio de Dunwich, conserva parte del atroz secreto del Necronomicón, el libro prohibido. El secreto no puede, no debe, ser revelado a los hombres: las fuerzas del mal perviven y pueden invocarse.

 

Aunque muy relacionados con la Ciencia-Ficción, la literatura de los sueños y la fantasía épica, los Mitos de Cthulhu deben incluirse, en rigor, como integrantes de la tradición del cuento de miedo anglosajón. A principios de siglo, el cuento de miedo experimentó una interesante transición. Hasta entonces, los muertos eran los protagonistas absolutos.

La creencia en el regreso de los muertos, eliminada junto con muchas otras creencias por el racionalismo del siglo XVIII, regresa con el Romanticismo. Pero no lo hace como la pura creencia que era antes, sino como un aspecto estético. Esta disparidad entre el creer y el sentir queda perfectamente reflejada en la célebre frase de madame du Deffand. A ella le fue dirigida la siguiente pregunta en el siglo XVII:

¿Cree usted en los fantasmas?

 

La respuesta fue que no, en absoluto, pero que le daban miedo. En el Romanticismo, ya no cree la gente en los muertos, pero éstos aún dan miedo.

 

Benedetta Cravieri_Madame de Deffand

Madame Du Deffand y su mundo, por Benedetta Craveri, (1982). Un personaje clave para entender el espíritu del siglo XVIII francés fue Madame du Deffand (1697-1780), encarnación de cierta enfermedad del alma, el ennui, el tedio de vivir.

 

El protagonista principal de los cuentos de miedo fue siempre un simple muerto. Pudo serlo el falso muerto de Ana Radcliffe, el “muerto no muerto” de Polidori (médico y escritor inglés definido a sí mismo como “Vampiro Romántico”), el muerto Frankesteiniano hecho a trozos cosidos, escrito por Mary Shelley, o la muerta adorada y odiada de Edgar Allan Poe, entre otros muchos.

Algunos de estos muertos eran corporales y susceptibles de pudrirse; otros eran inmateriales como una lejana melancolía. Durante el siglo XIX, los escritores fantásticos idearon todo un museo de los muertos

 

Decía el poeta y filósofo inglés Coleridge que, para gozar de un cuento de miedo, se necesitaba suspender voluntariamente la incredulidad. Pero ésta iba aumentando de forma más manifiesta y cada vez el lector era menos capaz de suprimirla. El autor tenía que recurrir a toda clase de argucias filtradas por una mínima racionalidad para poder pillar desprevenido al lector. Para conseguir de este un mínimo escalofrío, el objetivo final.

Finalmente, esta técnica quedó pervertida pues el neo-muerto sofisticado y acreditado de los victorianos no era capaz de producir mucho terror al lector, ya que este lo identificaba con el primitivo concepto de muerto —cadenas, alaridos y movimientos burdos típicos de los románticos—. Y entonces el cuento de miedo experimentó un cambio más que notable.

De este modo, encontramos a un Bram Stoker (autor de Drácula) reviviendo en “La guarida del gusano blanco”, su última historia, la de un horrendo ser prehistórico que había llegado hasta nuestros días mediante una extraña senda evolutiva como especie seleccionada.

«La madriguera (o guarida) del gusano blanco» es una novela de terror escrita por el autor irlandés Bram Stoker y publicada en 1911, un año antes de su muerte. Esta historia influyó sobremanera en Lovecraft y crea una atmósfera literaria impregnada de misterios insondables.

 

Pero, de todos ellos, el que mejor supo expresar la ansiedad de su época fue Howard Phillips Lovecraft. Este fue un adelantado y ante todo un hombre aquejado de una rara enfermedad (o varias). Desconocemos si el hecho de haber estado sufriendo alguna patología fue un hecho responsable de su genialidad.

Lovecraft sufría poikilotermismo, es decir, si la temperatura ambiente descendía de los veinte grados centígrados, sentía un frio extremo por lo que podía llegar a desmayarse.

Fueron dos los relatos que estuvieron inspirados en este miedo al frío. El primero de ellos titulado “Aire frío” (1926); el otro es “En las montañas de la locura”, publicado en 1931.

En “Aire frío”, se describe a un médico español que solo puede vivir en una habitación dotada de aparatos para mantener baja la temperatura.

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Un día, el protagonista del relato siente los síntomas de un ataque al corazón. Acude a su médico y se da cuenta de que necesita de una temperatura constantemente fría para poder vivir, por lo que debe conservar el frío del ambiente en su habitación por medios artificiales. Imagen

 

El problema viene cuando la maquinaria que mantenía el frío se estropea justo en el día más caluroso de ese verano.

«En las Montañas de la locura» describe parajes desolados de desiertos helados, criaturas inimaginables engendradas hace millones de años descubiertas en un estado anormal de conservación, extrañas figuras geométricas en las cumbres de las montañas negras, las más elevadas del Everest… Esta historia de Lovecraft ha inspirado a generaciones de autores literarios y directores de cine, desde John Carpenter hasta Guillermo del Toro.

 

Como persona que sufre una enfermedad, Lovecraft fue capaz de empatizar con la angustia de su mundo

 

Pero en los años transcurridos desde la década de los treinta del siglo pasado hasta ahora, el terror ha ido en aumento de modo que hoy todos podemos padecer lo que por entonces sólo percibía un hombre dolorido. Lovecraft es un adelantado porque, a través de su congoja supo expresar, además de los miedos propios de la época que le tocó vivir, los del propio futuro. Y, como era de esperar por su sintonía con sus lectores, el escritor minoritario y que en un principio pasa desapercibido se ha vuelto mayoritario y héroe de masas. Sus “Mitos de Cthulhu” le han catapultado hacia lo más moderno de la mitología del siglo XX.

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Imagen del dios que representa a Cthulhu. Este reposa soñando bajo un lugar sellado en la ciudad sumergida de R’lyeh (en algún lugar del océano Pacífico).

 

La mitología de Lovecraft posee la verdad que encierra el propio arte: los Mitos de Cthulhu trasladan en palabras y conceptos el terror de hoy, ese terror sin nombre que únicamente nos viene entregado a través del sueño o, quizá, incluso mediante los medios de comunicación.

Pongo aquí un punto de reflexión para que me digáis si creéis que estamos inmersos en un mar de manipulaciones de nuestros miedos e inseguridades.

Lovecraft, la influencia de sus orígenes

 

Su padre, Winfield Scott Lovecraft, era un viajante de comercio ostentoso y autoritario que casi nunca estaba con su hijo y que murió cuando éste tenía ocho años. Su madre, Sarah Susan Phillips —de la que opinan era un fiel calco—, contaba con una personalidad neurótica y posesiva, cargando sus muchas frustraciones y fracasos sobre su hijo.

Con frecuencia hacía ver a su vástago que era muy feo, que no era conveniente que se alejara de ella o que la gente era retorcida y maliciosa, que, como sus padres provenían de Inglaterra, esto les distanciaba del país en el que se encontraban. Recibió, pues, una educación que dejaba mucho que desear, de una familia abocada al fracaso social, aunque bien orgullosa de sus orígenes.

La sobreprotección en la que le criaron hicieron de Lovecraft un ser asocial, reprimido y que buscaba refugio en la fantasía para evadirse de la realidad.

Sobre el autor existen numerosos artículos en internet donde se describen sus múltiples fobias.

 

Encontraba con frecuencia conflictos con otros niños y en contrapartida él se refugiaba en los libros de la espléndida biblioteca perteneciente a su abuelo materno. Ya desde niño sintió rechazo por todo lo relacionado con el mar (según Wandrei), por haber ingerido pescado mal conservado.

Lovecraft anteponía los dulces y helados a cualquier otro alimento y ya padecía intensas pesadillas infantiles. Esto no lo extrañamos pues, según nos explica la psicología, el horror cósmico deriva de ese pánico al vacío consecuencia de un afán superprotector de los padres hacia los hijos.

Lovecraft se mantuvo siempre firme acerca de su posición de ateo. Hablando de sí mismo en tercera persona, dice el propio Lovecraft:

«A pesar de que su padre era anglicano y su madre anabaptista, a pesar de que desde muy pequeño estuvo acostumbrado a los cuentecillos de rigor en un hogar religioso y en la escuela dominical, nunca creyó en la abstracta y estéril mitología cristiana que imperaba en torno suyo. En cambio, fue un devoto de los cuentos de hadas y de las Mil y Una Noches, en los que tampoco creía, pero los cuales, pareciéndole tan ciertos como la Biblia, le resultaban mucho más divertidos».

Su afán de conocer lo más maravilloso del mundo es señal, sin embargo, de que, tal vez por el ambiente en que se educó Lovecraft, aunque visceralmente ateo, siempre sintió un profundo arraigo religioso que él mismo se encargó de despreciar.

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Sarah, Howard y Winfield Lovecraft en 1892. En sus primeras fotografías Lovecraft figura con vestidos de niña debido a que hasta principios del siglo XX niños y niñas lucían ropas idénticas.

 

En su adolescencia, la atracción sentida por Lovecraft hacia el siglo XVIII le llevó a leer poemas cosmogónicos de William Blake, creándole esos contenidos un inabordable universo de fábula estremecedora, de verdadero terror cósmico, que comulgaba a la perfección con el de sus omnipresentes pesadillas.

<<Todos mis relatos-dice Lovecraft-, se basan en la idea central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsados, pero viven aún en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver apoderarse de la Tierra>>.

El Necronomicón

 

El Necronomicón es un grimorio (libro de conocimiento mágico) ideado por Lovecraft y añadido a su pavoroso universo. Es mencionado en muchas de sus obras, en las que aparece por vez primera el cuento titulado “La ciudad sin nombre”. El autor refiere siempre la autoría de dicho relato a Abdul Alhazred, un seudónimo que utilizaba el propio Lovecraft desde su edad más temprana.

Trail of Cthulhu es un juego de rol de mesa basado en las historias de Lovecraft. Diseñado por Kenneth Hite fue publicado por Pelgrane Press en marzo de 2008.

 

El juego de rol Trail of Cthulhu se basa en reglas donde los puntos se gastan para obtener pistas sobre la resolución de la aventura y para el combate. Es un juego de horror ambientado en los años 30, en el que los personajes jugadores investigan sobre misterios ocultistas, fenómenos paranormales y la realidad que ocultan los mitos de Cthulhu.

En 1938 se publicó la Historia del Necronomicón, un texto escrito por Lovecraft en 1927 donde resume la biografía de Abdul Alhazred:

 

<<«… un poeta loco de Saná, en Yemen, de quien se dice que floreció durante la época de los califas Omeyas, alrededor del año 700 A.C.

Lovecraft, Howard Phillips. «History of the Necronomicon»>>.

 

El texto agrega que este poeta visitó las ruinas de Babilonia y el subterráneo secreto de Menfis; después pasó diez años en el desierto arábigo de Rub al-Jali, ocupado por espíritus y engendros. Allí es probable que encontrara la ciudad perdida de Irem de los Pilares, donde encontró textos de una raza desaparecida anterior a la Humanidad.

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Abdul Alhazred o el Árabe Loco, es un personaje recurrente en las obras de H.P. Lovecraft. Se le cita con frecuencia como el autor del legendario Necronomicon, un texto oculto que contiene conocimientos de más allá de la Tierra. Imagen

 

El libro “Historia del Necronomicón” está narrado como si fuese real, intentando dotarle de un toque de autenticidad que encontramos también en los mitos de Cthulhu. En él, Lovecraft esclarece cuál fue el origen del libro de Abdul Alhazred, además del proceso de censura al que fue sometido.

Menciones al Necronomicon aparecen en las obras de otros autores del círculo de Lovecraft como August Derleth o Clark Ashton Smith, quienes citan y toman como base de algunos de sus relatos este enigmático e influyente libro.

Extracto del Necronomicon

 

< ¡Recuerda! En los últimos años Alhazred habitó en Damasco, donde se escribió el Necronomicón (Al Azif), y de su muerte o aparición final (738 d.C.) se cuentan muchas cosas terribles y contradictorias. Ebn Khallikan (biógrafo del siglo XII) dice que fue capturado por un monstruo invisible a plena luz del día y devorado horriblemente ante un gran número de testigos congelados. De su locura se cuentan muchas cosas. Afirmó haber visto la fabulosa Irem, o Ciudad de los Pilares, y haber encontrado bajo las ruinas de cierta ciudad desierta sin nombre los impactantes anales y secretos de una raza más antigua que la humanidad.>

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Estatua de H.P.Lovecraft en Providence (Rhode Island, Estados Unidos) esculpida por el artista Gage Prentiss. Foto de David Lepage.

 

El Necronomicón aparentemente contiene fórmulas mágicas para llamar a los demonios, así como información sobre distintos fenómenos misteriosos del mundo. Desconocemos en realidad los contenidos de este libro de ocultismo, pues nadie ha podido interpretarlo. Durante años, el Necronomicón ha sido considerado como un libro maldito cuya existencia se creía cierta por parte de los ocultistas únicamente.

Las referencias al Necronomicón eran mencionadas con más frecuencia por Lovecraft a medida que publicaban sus relatos y mantenía la opinión de que la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard guardaba una de las cuatro copias restantes.

“El Libro de los Nombres Muertos” era otro de los nombres con el que lo conocían. La primera mención al Necronomicón data de 1922, en el cuento corto titulado “El sabueso”.

En la mayoría de las historias de Lovecraft, el Necronomicón induce a la locura y la muerte en aquellos que osan abrir sus páginas para intentar conocer sus contenidos prohibidos. Imagen

 

Pero el escritor siempre dejó claro que el manuscrito “El Necronomicón” no era real y explicó en varias cartas que hasta el título también era una invención suya. En una ocasión, Lovecraft escribió lo siguiente al respecto:

 

“En relación a los libros terribles y prohibidos, me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred ni el propio Necronomicón, porque inventé esos nombres yo mismo. Luwdig Prinn y su grimorio De Vermis Mysteriis fue ideado por Robert Bloch, mientras que el Libro de Eibon es una invención de Clark Ashton Smith. Robert E. Howard debe responder del personaje de Friedrich von Junzt y su Unaussprechlichen Kulten…

En cuanto a libros escritos en serio sobre temas oscuros, ocultos, y sobrenaturales, en realidad no son muchos. Esto se debe a que es más divertido inventar trabajos míticos como el Necronomicón o el Libro de Eibon.”

 

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Asenath Waite es un personaje que aparece en el relato «La cosa en el umbral» de H.P Lovecraft y August Derleth. Imagen

 

Este texto forma parte de una de las muchas cartas en las que Lovecraft quiso aclarar el carácter ficticio del libro a quien pudiera interesar.

A pesar de todo y en honor a la leyenda de turno muchas personas están convencidas de su existencia.

 

Bien, pues hasta aquí llegamos por ahora, amigos. En la próxima entrega sobre Lovecraft hablaremos de lugares fascinantes que debes conocer porque inspiraron a este genio del terror para escribir algunas de sus obras.

¡Os esperamos!

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Salud y suerte.

5 Comentarios
  • Doctor Krapp
    Posted at 13:01h, 23 enero Responder

    He leído los Mitos y la biografía que le dedicó Houellebecq.
    Creo que Lovecraft era un hombre enfermizo, lleno de traumas, profundamente racista no solo contra los negros también contra aquellos compatriotas que no eran genuinamente WASP como él, pero tuvo la oportunidad de transformar todos sus demonios en maravillosa literatura que ha perdurado en el tiempo y lo ha convertido por su propia vida en un mito como hombre.
    Excelente texto.
    Un abrazo

    • marcosplanet
      Posted at 09:11h, 24 enero Responder

      Estoy de acuerdo. Muchas gracias por tu comentario.
      Saludos cordiales.

  • Anónimo
    Posted at 08:04h, 23 enero Responder

    Un escritor imprescindible, Marcos.
    Ha sido fundamental por la influencia que ha tenido en otros autores y que abrió la posibilidad de la creación de esos mundos que se recrean en la actualidad en libros, series y películas. Merece la pena difundir su figura.
    Un fuerte abrazo 🙂

    • marcosplanet
      Posted at 10:07h, 23 enero Responder

      Muchas gracias por tu aportación al contenido.
      Saludos cordiales.

  • Anónimo
    Posted at 18:38h, 22 enero Responder

    Interesante entrada, no he leído nada de él, gracias por traerlo, abrazo

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