PLANETA AMIGO. Segunda parte. Subamos al tren

Resumen del capítulo anterior

 

Santiago y estrella han decidió dar un giro completo a sus vidas para trasladarse con un grupo de dieciséis familias hasta los idílicos “Invernales de Igúedri”, unas casonas de Cantabria en medio de un enorme hayedo, antiguamente utilizadas por los pastores para guardar el ganado. Debidamente rehabilitadas, serán un buen hogar para alojar a una comunidad animada por un mismo espíritu de cambio ante la situación radicalizada que se vivía en el mundo urbano.

El país se hallaba sumergido en una vorágine de informaciones interesadas que los medios de comunicación oficiales transmitían a todas horas con el mismo mantra de crear confusión en las vidas de los ciudadanos.

La realidad de la gente de a pie sufría las subidas indiscriminadas de los precios de bienes, alimentos, combustibles y servicios de todo tipo, lo que había colmado el vaso del conformismo de algunos. Esto sucedía con los integrantes de la comunidad Planeta Amigo, quienes habían conseguido traspasar la frontera psicológica del cambio verdadero y se habían dejado arropar por la inteligente y prolija labor a la que Santiago y Estrella se habían lanzado.

El proceso de transformación de sus esquemas de vida les había supuesto casi dos años de reuniones, charlas, burocracia y cálculos de todo tipo. Una vez hubieron adquirido todos los miembros de la nueva comunidad los antiguos invernales, emplearon un año y medio más en transformarlos en su nuevo hogar.

 

Inicio del viaje

 

Santiago y Estrella acaban de ocupar con su grupo “Planeta Amigo” todo un vagón de pasajeros del recién inaugurado servicio de tren Ave Madrid-Oviedo. El vagón olía a materiales nuevos pues ese era uno de los primeros recorridos de aquel tren de la Alta Velocidad española.

–Una vez en Oviedo –informaba Santiago–, nos desplazaremos en tren hacia Santander y desde allí tomaremos un bus hasta Espinama. Es un autobús que en verano hace el recorrido Santander – Unquera – Potes – Fuente Dé y en invierno sólo llega hasta Potes. Nos servirá siempre de conexión con la zona.

–Con el mundo civilizado –bromeó Mario el informático.

–Me pregunto cómo unos informáticos expertos como tú y Lidia, urbanitas a más no poder, participáis de esta aventura loca entre montañas –apuntó Paola, la antigua miembro de la iglesia evangelista.

–Muy sencillo, como vosotros, que os dedicabais a pastorear feligreses y ahora igual tenéis que apacentar ganado –. Mario dijo esto de buen rollo. Todos rieron.

 

Santiago, en su papel de guía, decide informar acerca del trayecto que les conducirá a los invernales de Igüedri, aquellos que serán sus hogares a partir de ahora.

–Bueno, amigos, estamos saliendo de Oviedo a las ocho de la mañana y llegaremos si todo va bien sobre las 13:30 horas a Santander. Comeremos allí y a eso de las cinco tomaremos el bus que llega a Potes a las 17:30.

–Anda, pero si nuestro destino es Espinama –apunta Marcia, antigua propietaria de un gimnasio en la ciudad junto a su pareja Juan Pedro.

–Claro, en Potes he reservado un servicio de microbús que nos acercará a Espinama en unos 20 minutos. La estación de autobuses de Potes da muy buen servicio. Cómo se nota que estos dos últimos años de visita lo habéis hecho siempre en coche, comodones –bromeó Santiago.

–Vale ¿y desde Espinama hasta los invernales como siempre? –dice Aitana.

–Eso es. Andandito por la pista forestal hasta las nuevas viviendas –añade Ovidio.

Aitana y Ovidio habían sido funcionarios de prisiones y su hogar se les hacía cada vez más parecido a una cárcel. No disfrutaban del tiempo libre porque estaban machacados psicológicamente por sus trabajos, de modo que la propuesta de adherirse a Planeta Amigo les resultó muy ilusionante.

–Vaya, pues haremos ejercicio, sí señor –comenta Ovidio con su sonrisa bonachona– ¡Nos espera una vida saludable!

–No iremos a pie –aclaró Estrella–, sino como solíamos acudir a la cita con los constructores de las casas: en el convoy de todoterrenos que el ayuntamiento ha puesto todo este tiempo a nuestra disposición para hacer la mudanza a los invernales.

Las obras de rehabilitación de los invernales habían requerido más de un año hasta terminarlo todo. Las acometidas de agua, canalización de aguas residuales, traslados de enseres y acabados finales llevaron medio año más.

 

El tren de media distancia R2 de Renfe efectúa una serie programada de paradas fijas y otras las hace bajo demanda del pasajero. Un rosario de estaciones ubicadas en pueblitos recónditos de Cantabria les esperaba.

El paisaje visto a través de la ventana del vagón refleja unas vistas excepcionales de Parque Natural Saja-Besaya. Después tocarán costa en San Vicente de la Barquera y Unquera para terminar atravesando el extraordinario Desfiladero de la Hermida hasta Potes.

 

Ubicación geográfica

 

Mateo y Esther acababan de sustituir a Santiago y Estrella como guías de viaje de Planeta Amigo. En medio del pasillo del vagón de cola, reservado con intención de que nadie les interrumpiese al cruzar para alcanzar ninguna otra parte del tren, Esther lucía el conocimiento adquirido por su labor docente en la universidad.

–La comarca de Liébana está compuesta por siete municipios –comentaba a través del pequeño micrófono que le habían preparado los informáticos Mario y Lidia–. Están situados en los cuatro valles que convergen en Potes. Ubicada en el suroeste de Cantabria, Liébana linda con el Principado de Asturias y las provincias castellanas de León y Palencia.

–A 1 de enero de 2020, la comarca de Liébana contaba con unos 5.200 habitantes –continuó–. Los municipios son siete, los más conocidos son Cabezón de Liébana, Camaleño, Potes o Vega de Liébana.

–Pero es que, a su vez, cada uno de esos municipios está formado por varios núcleos de población –intervino Estrella, quien junto a Santiago disfrutaba informando sobre detalles enriquecedores de su querido proyecto Planeta Amigo.

–Vale, pero no os liaremos más –terminó.

–Estamos en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa –indicó Santiago–. Está poblado por escarpadas montañas, espectaculares gargantas y amplios valles surcados por el río Deva. Paso obligado para llegar a Liébana es el impresionante Desfiladero de la Hermida, y también se accede desde Bejes, que es puerta de entrada al Macizo Oriental de los Picos de Europa.

–La iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña del año 925 es lo mejor de su patrimonio artístico –intervino Mateo, también profesor universitario como su mujer.

Mateo y Esther han dado clase a los hijos de seis matrimonios integrantes de Planeta Amigo, sea cual fuere el nivel académico de los jóvenes.

–Yo estuve en este valle cuando Sonia y Junior eran unos pequeñajos –continuó Mateo– y entonces me llamó mucho la atención el hermoso paisaje que rodea esos pequeños pueblos, pastos abundantes y bosques bien cuidados. Encinas en las zonas bajas o extensos robledales y hayedos en el curso alto.

–¿Y a qué se dedica esa gente? –pregunta Gema, interesada como emprendedora que es. Añoraba en el fondo la tienda de té y pastas que regentaba en la ciudad antes de la escapada con Planeta Amigo.

–La ganadería y el turismo son las actividades económicas más importantes –contesta Santiago–. El monasterio de Santo Toribio, la localidad de Mogrovejo o el teleférico de Fuente Dé, puerta de entrada a los Picos de Europa, son los principales focos de atracción turística. Se ubican en el municipio de Camaleño. Este pertenece al partido judicial de San Vicente de la Barquera, Santander.

–Es que Camaleño tiene mucho potencial –añade Santiago–. Es un valle ganadero y agrícola. Produce ternera, patatas, legumbres y viñas para alimentar a sus casi 1.300 habitantes. Estos viven diseminados en una treintena de pueblos muy típicos, con iglesias, casonas con escudos y hondas tradiciones, siendo especialmente interesante el conjunto urbano de Mogrovejo, con su torre medieval.

–¡Qué buen guía serías, Santi! –apuntó Gema– Tú y Estrella podíais dedicaros a eso en la comunidad ¿no os parece?

–Os diré también que en estas montañas se refugian algunos ejemplares de osos pardos, además de urogallos y águilas reales. Así que, a quien le guste el reino animal… –dijo mirando a Mateo junior. Este desvió la mirada hacia un punto indeterminado del paisaje que desfilaba tras las ventanas de aquel vagón de cola lleno de esperanzas y deseos de un futuro mejor.

 

Mateo junior era estudioso, un friqui de la zoología enamorado de la naturaleza y aventurero. Su padre al parecer ejerció gran influencia en su formación, pero el hijo decidió tomar derroteros más atrevidos y en lugar de quedarse entre las paredes de un centro docente, su deseo más ferviente era explorar el mundo natural y hacer reportajes sobre ello.

–Pues estamos Manolo y yo dándole vueltas a establecer en Igüedri una pequeña… digamos, fábrica de zapatillas y material de senderismo ¿Qué os parece? –pregunta Gema, recordando su antigua tienda de té con pastas.

Entre los presentes se aviva un intercambio de expresiones de sorpresa y bienvenida a la idea.

–¿Y tenéis ya claro cuál es el papeleo necesario, a qué organismo dirigiros y todo ese lío? –inquirió Mateo.

Manolo y Gema asintieron al unísono.

–Pues creo que nuestra primera salida fuera del bosque de hayas va a ser para conocer Camaleño –anunciaron Paola y Félix, los evangelistas–. He leído que linda con León y con el Principado de Asturias, del que le separan los Picos de Europa. El río Deva atraviesa el pueblo formando un valle increíblemente bello. Es muy montañoso y eso nos gusta, ¿verdad cariño?

–Es que formábamos parte de un grupo de montaña de la iglesia con el que quedábamos los fines de semana. Para explorar sendas y rutas y después reposarlo ante una buena mesa. Aquí supongo que se comerá de maravilla.

–Supones bien –dijo Santiago–. La gastronomía es muy apreciada por todo el que recala aquí. Ahora bien, ya sabéis que el proyecto Planeta Amigo lo que nos pide es un hermanamiento con los recursos naturales que estén a disposición, quiero decir que debemos pensar en sembrar huertos propios y criar algunas gallinas y cabras para nuestro abastecimiento. Aunque siempre tendremos la ayuda del clásico supermercado local. Confío en que después ya marcharemos solos por todo este bosque como auténticos colonos del siglo veintiuno.

–Vaya, Santi, da gusto oírte hablar –dice Marcia, la que fue propietaria de un gimnasio allá en la ruidosa urbe–. Me anima mucho tu espíritu de Robinson. Es… contagioso.

–Bueno, bueno, que no se eche todo el mérito ¿eh? –intervino Gema con una sonrisa que iluminaba su cara pecosa–. Aquí somos todos Robinsones.

–Pues brindemos por ello –invitó Manolo sacando como de la nada unos cubos llenos de botellas de cerveza sumergidas en hielo.

–¿De dónde ha salido todo eso? –pregunta Santiago con sorpresa.

–Pues del vagón cafetería. Hasta que os acomodasteis en vuestros asientos tuve tiempo de hacer el acopio y traerlo hasta… aquí –dijo con gesto teatral.

–¡Pues al lío! –gritaron todos casi al unísono.

Al cabo de un tiempo de intercambio colectivo de bromas y algunas salidas de tono animadas por el creciente nivel de alcoholemia, alguien hace un recordatorio.

–Por cierto, no vendrían mal unos productos típicos de estas tierras para acompañar las birras ¿Alguien más esconde algo por ahí?

–Cómo no, queridos colonos de Planeta Amigo –dice Manolo– ¿Me creéis capaz de torturaros sin nada que llevaros a la barriga? Acto seguido abre uno de los maletones del portaequipajes del vagón y extrae una serie de embutidos, panecillos, queso y una tabla con cuchillo para cortarlo todo.

–¡Hala, que os aproveche compañeros!

Pasada una media hora satisfaciendo el apetito, los presentes se relajaron y cada cual encontraba su postura preferida sobre el asiento, bien para admirar el soleado paisaje que circulaba ante ellos, bien para dormitar o tan solo cerrar los ojos imaginando una nueva vida.

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Parque Natural de Saja-Besaya

 

En esos momentos atravesaban el tramo de vía férrea que discurre junto al Parque Natural de Saja-Besaya. Es el conjunto Histórico-Artístico de Bárcena Mayor, el único núcleo urbano del parque y magnífica referencia de la arquitectura montañesa.

Mirando a través de las ventanas del vagón de cola, nuestros colonos de Planeta Amigo se recrean disfrutando de dos alineaciones montañosas y sus valles colindantes. Están viendo los cauces de los ríos Saja y Besaya procedentes de la Cordillera Cantábrica.

Sus puras aguas bajan desde Pico Iján (2.087 m.) y el Cueto del Cordel (2.040 m). A los pies de ellos se encuentran los pastizales de los puertos de Sejos.

Son montañas onduladas no muy elevadas pero que van ganando altura a medida que se acercan a la Cordillera en su límite con Campoo.

Mateo junior, el aventurero de la naturaleza que anhela vivir de sus reportajes gráficos hace un comentario en voz alta.

–Mirad, esas masas de roca en forma de castillo ¿las veis?

Algunos que no estaban pendientes arrimaron sus caras al cristal de unas ventanas que eran su conexión con un bello mundo exterior.

–Es verdad, parecen enormes castillos de color rojo –exclamó Manolo, el de la antigua tienda de té.

–Los llaman “Molinucos del diablo” –aclaró Mateo junior dándose un tono inquietante.

–Buf, me da escalofrío el nombrecito –dice Gema frunciendo el ceño.

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–Los Molinucos del diablo son peñas altas que la naturaleza ha colocado caprichosamente en dudoso equilibrio unas sobre otras –continuó junior en el mismo tono–. Se encuentran junto al rio Cureñas, al que también se conoce como arroyo de la Canal del Diablo. Pero no conozco ninguna leyenda mínimamente terrorífica acerca del nombre. Siento decepcionaros –remató con ironía.

–Se trata del conjunto megalítico más importante de Cantabria –apuntó su padre a continuación–. Hay menhires, túmulos, círculos de piedras, lajas e hitos. Creo que son cinco menhires tumbados de hasta 3 metros de longitud formando lo que es un crómlech de la Edad de Bronce con grabados de 4500 años de antigüedad.

–Aclara que un crómlech es lo mismo que sepulturas prehistóricas que contienen los restos incinerados de una persona –informó Mario, el informático experto en ciberataques masivos.

Todos callaron ante esa muestra inesperada de conocimiento.

–Vaya querido, cada día me sorprendes con una virtud nueva –afirma su mujer Lidia.

–¿Os creéis que por vigilar los cortafuegos informáticos no tengo algunas pequeñas aficiones? –dijo en tono jocoso.

–Es conocido que los grabados de los crómlech muestran representaciones antropomórficas conocidas como “los ídolos de Sejos” –añadió Mario–. A saber qué querían representar nuestros antepasados en aquellas figuras.

–Extraterrestres que marcaron su silueta en la piedra –comenta Manolo mientras da un último bocado a uno de los bienvenidos embutidos que trajo para el refrigerio.

–Eso suena interesante, sí señor –dice Lidia. Me acaba de recordar a aquella famosa serie “Expediente X” que veíamos Mario y yo y que duró más de una década. Cambió a mucha gente la forma de entender los fenómenos extraños.

–Pues a poca distancia de los crómlech se encuentra la conocida como “Piedra Jincá” situada en Campoo –añadió Mateo, el padre de junior–, aunque la zona está muy descuidada. No sé lo que hacen los del Patrimonio Nacional, la verdad.

–Cada vez son más las personas que hacen rutas de “arqueotreckking” –apunta Paola la evangelista. Félix y yo hicimos una allá por tierras de Tossa de Mar en plena Costa Brava y fue alucinante ¿verdad querido?

Félix acababa de tomar el último bocado de su merienda a costa de la generosidad de Manolo.

–Sí, sí, cariño, estuvo estupendamente esa etapa –comentó con la boca aún llena –. Recuerdo sobre todo el curiosísimo paseo de subida a la fortaleza de Tossa, las vistas sobre el Mediterráneo y aquel recorrido por el litoral hasta S’Agaró, tan representativo del novecentismo.

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–Vaya, amigos, se nota que el viajecito en este tren nos pone evocadores y hasta nostálgicos –indicó Estrella. Santiago y yo pensábamos que os resultaría tedioso desplazaros así en lugar de hacerlo en vuestros cómodos vehículos como hasta ahora. Me alegro mucho por todos.

–Es el primer día de adaptación a un entorno diferente y a unas condiciones de vida que desconocemos –dice Paola. Aquí, en este grupo, nos sentimos libres y deseamos colaborar en lo que se tercie. En la iglesia Evangelista acostumbrábamos a contar nuestras experiencias de cualquier tipo, incluidos los viajes, pero aquello resultaba embarazoso pues muchos querían tomar las riendas de las conversaciones y se volvía todo un despropósito de egos protagonistas.

Los presentes se miraron unos a otros. Algunos se preguntaban en el papel que Paola y Félix desempeñarían en la comunidad de Planeta Amigo.

–Si os estáis preguntando qué narices pintaremos nosotros en la comunidad –empezó a decir Félix de buen talante–, os aclaro que Paola y yo queremos fundar en Igüedri una humilde capilla en una ermita que pensamos construir en nuestro terreno y a la que quedáis desde ya todos invitados. Mantener viva la llama del catolicismo es tarea difícil, pero solo pretendemos hacerlo más cercano a la gente. Pediremos que oficien misas en Igüedri los dos párrocos que creo se reparten un arduo trabajo entre tanto pueblo diseminado. Nosotros les ayudaremos como diáconos. Os aseguro que las misas estarán destinadas a todo el que quiera oírlas. La modesta ermita solo pretenderá ser un espacio voluntario de reflexión y de oración.

–Es que lo del evangelismo no me llama –apunta Manolo–. Lo habéis dicho muy bien, al final se forma un conjunto de egos clamando por llevar razón o dominar el diálogo. Resulta artificioso.

–Pero no confundáis la Iglesia Evangelista con la católica, donde los feligreses son más discretos. Ambas representan cultos cristianos pero la evangélica es un culto protestante. Como sabéis, el protestantismo fue fundado por “Martin Lutero” en el siglo XVI.  Lutero era un fraile alemán que extendió por el mundo su Reforma. Ahora el culto evangélico se sitúa en los Estados Unidos y Alemania.

–La religión católica –intervino Paola tomando el relevo a Félix–tiene su origen en la provincia romana de Judea. No es necesario apuntar que es una religión fundada por Jesús de Nazareth según se menciona en las Sagradas Escrituras y fue apoyada por los Apóstoles.

–Y lo que hemos decidido Paola y yo es abandonar la iglesia evangelista y volver a nuestros orígenes católicos. Así nos libraremos de esos egos que no nos gustan –ironizó Félix haciendo un guiño a Manolo.

–Desde luego, tenéis una buena labor por delante, chicos –intervino Ovidio, el funcionario de prisiones. Aitana y yo seremos vuestros primeros feligreses ¿te parece bien, Aitana?

Ella asintió sin más.

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Desfiladero de la Hermida

 

Un escarpado desfiladero de 21 kilómetros de largo, el más largo de la Península ibérica, empieza a abrirse ante los asombrados ojos de los viajeros de Planeta Amigo. Llevaban recorrida más de la mitad del viaje en ese vagón de cola del tren de media distancia R2 de Renfe.

Profundas gargantas surcan el macizo de Ándara, que junto al macizo de los Urrieles y el Cornión, forman el bellísimo conjunto montañoso de los Picos de Europa.

Por el interior del gigantesco Ándara discurre el río Deva, flanqueado por farallones de roca que alcanzan los 600 metros de altura. El espectáculo visual es sobrecogedor.

A parte del alegre discurrir del río Deva, por la Hermida apenas queda espacio para alojar la sinuosa carretera N-621 que comunica Unquera con Lebeña (final del desfiladero) y Potes, capital del valle de Liébana. Esta ruta es el único acceso rodado al valle desde el Cantábrico. El tren R2 se puede considerar una cómoda alternativa pues permite apreciar el entorno sin tener que estar pendiente de conducir ningún vehículo.

Desde el mirador de Santa Catalina, quien se aventura por esos parajes habrá obtenido el gran premio visual que es admirar el tramo más profundo de la garganta de la Hermida.

La  panorámica llega a alcanzar todo el desfiladero desde las alturas, con los Picos de Europa presidiendo el horizonte que, si somos afortunados y estamos en el crepúsculo vespertino, podrá sorprendernos con vistas inimaginables.

–¿Y qué hay en el interior del desfiladero? –preguntaba Marcia con vivo interés. Sus ojos de ángel brillaban azules como un brazo del río Deva.

–Eso me lo sé yo –se apresuró a comentar Juan Pedro, su pareja y socio en el gimnasio que acababan de vender en la ciudad.

–Grandes bosques de castaños, robles y hayas –comentó a media voz–. Al final de la ruta, antes de llegar a La Hermida, existe una cadena de cascadas de ensueño, de esas cuya espuma salpica desde la cima del salto de aguas y continúa espumeando por toda la pared rocosa.

–Yo me apunté una vez a una ruta de senderismo por este desfiladero –anotó Manolo.

-Oye, que no ibas solo, so pendón –protestó Gema. Fue uno de esos días raros que cerrábamos la tienda del té por falta de público. Era viernes y empalmamos con el fin de semana para conocer la Hermida.

–Vale, claro que sí, Gema, perdona el lapsus –reconoció Manolo dirigiendo a todo el grupo una sonrisa forzada.

–Quería deciros –continuó– que lo que más me gustó fue sentir el bamboleo de los puentes colgantes. Parece que estuvieras flotando entre las inmensas montañas. Os lo recomiendo siempre que no tengáis vértigo.

–¿Veis qué entretenidos vamos a estar, aparte de intentar convivir en un valle poblado de robles y hayas? –apunta Santiago.

El organizador de Planeta Amigo no podía sentirse más satisfecho del nuevo plan de vida ideado con Estrella

–Los invernales de Igüedri –continuó–  nos facilitan vivir en una zona privilegiada para ocupar el tiempo libre en actividades sanas que mantienen despierta la mente. No descarto dedicarme a la escritura.

–¿Vas a reconvertirte en periodista o creador de contenidos en un blog? –quiere saber Mateo junior. La afición del muchacho por los reportajes gráficos y entrevistar a quien se le pusiera por delante le hacen resurgir de su somnolencia. Cuenta conmigo para lo que necesites –le ofreció sinceramente.

–Sabed que dentro del desfiladero también hay aguas termales –ilustró Mario el informático. Esta vez no pilló tan de sorpresa su conocimiento de cosas que no fueran programas de software.

–Las pozas proceden –añadió– de las aguas del río Deva que manan del subsuelo a 40º C. Las encuentras tras pasar el pueblo de la Hermida, debajo del puente que lleva al balneario.

–Bueno pues remataré yo esta charla turística improvisada diciendo que uno de los lugares más especiales que podemos visitar es la iglesia de Santa María de Lebeña, posiblemente la iglesia prerrománica más bonita de Cantabria –explicó Estrella.

 

Y así transcurrió el apacible viaje en ferrocarril de la nueva comunidad Planeta Amigo, un grupo de almas inquietas animadas de un espíritu rebelde con unas normas impuestas por el poder, carentes de interés alguno por los ciudadanos, situación que hizo crecer en las mentes de Santiago y Esmeralda un proyecto ilusionante que nadie sabía cómo iba a ser llevado a cabo.

La incertidumbre debía ser dominada por la buena voluntad de las personas que habían aceptado formar parte de una esperanza compartida. El destino les reservaría a cada uno de ellos su lugar y su tiempo de sufrir o amar, de sentir nuevas emociones y emprender tareas hasta entonces desconocidas.


 

En el próximo episodio de Planeta Amigo encontraremos al grupo intentando adaptarse a sus nuevas viviendas instaladas en medio de un bosque de hayas.

No os lo perdáis. Dale «like» al corazoncito de más abajo y deja tu comentario por favor, si tienes un minuto. Tu opinión es muy valiosa para mí. Salud y suerte en la vida, amigos.

PARA VER OTROS EPISODIOS haz click en la/las imágenes de aquí debajo:

Planeta amigo. Aventura en el valle de Liébana

 

 

 

9 Comentarios
  • PlanDviajero
    Posted at 11:22h, 19 diciembre Responder

    ¡Que forma de contar vuestro viaje! El desfiladero de la Hermida es realmente impresionante y…. lo bien que se come. Nos encanta ver otros puntos de vista sobre sitios que hemos visitado, y compararlos con los nuestros. Un saludo!

    • marcosplanet
      Posted at 16:15h, 19 diciembre Responder

      Me alegra mucho que os haya gustado. Y ya sabéis, si queréis pedirle a Santiago que os incluya en el proyecto «Planeta amigo», pues a trasladarse a ese paraíso en los Invernales de Igüedri…

  • Federico
    Posted at 17:47h, 11 diciembre Responder

    A ver cuando llega la alta velocidad a Santander. La opción vía Oviedo es muy interesante. No lo había pensado. Nosotros cuando estuvimos por esa zona fuimos en autobús. Saludos

    • marcosplanet
      Posted at 21:19h, 11 diciembre Responder

      Si, la nueva línea del Ave Madrid-Oviedo la inauguraron hace muy poco.
      Saludos

  • Ric
    Posted at 08:47h, 09 diciembre Responder

    Hola Marcos, otra excelente historia con una excelente guía de una región del norte, te felicito.
    Cuando me vaya a hacer kilómetros ya sabré a quien tengo que preguntarle, saludos!

    • marcosplanet
      Posted at 11:43h, 09 diciembre Responder

      Muchas gracias por tus palabras Ric. Cuenta con ello.
      Saludos!

  • Óscar Iglesias Casado
    Posted at 22:18h, 08 diciembre Responder

    Me encantó la historia, amigo Marcos, es vivir además un viaje por estas bonitas comarcas del Norte, esa zona que describes es preciosa, una ruta muy apetecible y en tu historia haces que lo vivamos, es muy bueno, la verdad, un abrazo

  • Arenas
    Posted at 20:43h, 08 diciembre Responder

    Encantado de seguir el periplo de este grupo de valientes. Es sumamente relajante su lectura.
    Excelente mezcla de ficción y relato de viajes.
    Revivir aquellos maravillosos parajes y meterse en la piel de tus protagonistas, sintiendo lo que ellos están sintiendo, es toda una experiencia. Me haces totalmente partícipe de su aventura. Ya me veo pasando la primera noche en mí invernal, escuchando los mil y un sonidos del bosque de hayas. Y me muero de gusto, qué quieres que te diga.

    • marcosplanet
      Posted at 22:09h, 08 diciembre Responder

      Eres un gran amigo, Antonio. Tu inspiración es la mía.
      Un abrazo.

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