07 May Un mundo en tinieblas. Vadereto de mayo
Un mundo en tinieblas
El canal de noticias de la noche comenzaba con una revelación de última hora anunciada por el presentador.
—Se está produciendo una inestabilidad en las conexiones de fibra óptica y en el funcionamiento de la telefonía móvil. Muchas personas nos han llamado pidiendo aclaración sobre esta disfunción tanto de las redes de fibra como de las telefónicas. Estos hechos vienen produciéndose desde hace un par de horas. De momento no hemos obtenido respuesta de la Compañía Telefónica ni de los operadores de internet consultados.
—¡Esto es un ciberataque! —protestó Eric echándose las manos a su brillante cabeza sin pelo—. Lo sé porque he recibido cursos online sobre el tema y todo apunta a que…
—Nada de eso, amigo, no seas alarmista. Mira que cuando discutíamos en pleno apagón nacional el otro día, te dije una y mil veces que no hay hacker en el mundo que sea capaz de cargarse todo un suministro eléctrico, no señor.
—Sigues sin entenderme, Joseba, y te lo expliqué el día del apagón. Los atacantes cibernéticos inyectan scripts maliciosos en páginas web que luego son ejecutados por otros usuarios sin saberlo. Ya sabrás que esta técnica se utiliza habitualmente para robar información, secuestrar cuentas o redirigir a usuarios a sitios web maliciosos. ¿Lo pillas?
—Creo que la cosa no va por ahí, Eric, créeme. Es más bien un problema técnico, como el exceso de flujo de energía eléctrica que supera al necesario para mantener el equilibrio entre lo que se consume y lo que se produce.
—Que no, que con un simple formulario o un comentario en una web puede desatarse el apocalipsis.
—Pues yo en mi blog nunca he tenido problemas, pero, … entonces, ¿es posible que se desate el caos porque yo haya abierto un comentario para leerlo?
—Ay, Joseba, cuánto tienes que aprender.
—¿Y cómo van a entrar en el sistema que controla toda la red eléctrica? No hay genio de la informática que lo consiga.
En ese instante, un estruendo procedente de la calle alerta a los dos amigos, que se desplazan corriendo al ventanal del salón.
—Pero, ¡¿qué es esto?! —exclamó Joseba llevándose las manos a la nuca. Un escalofrío le recorrió la espalda.
¡Bum! ¡Craash! ¡Pam!, uno a uno, los transformadores de las torres de alta tensión del tendido eléctrico empezaron a saltar en pedazos entre una nube de chispas y humo.
—Esto pasa por vivir tan cerca del campo, donde están las torres eléctricas —protestó Eric mientras abría la ventana—, ¡qué desastre!
—Ten cuidado, Eric, no es momento para…
Una explosión mucho mayor que perforó la pradera circundante, dejó estupefactos a los dos amigos. Joseba cerró apresuradamente la ventana y buscó su teléfono móvil con ansiedad.
—No hay línea ¡cómo no! La historia se repite, esto no puede ser.
Acababa de producirse un incendio que reflejaba el amarillo rojizo de sus llamas sobre la ventana. Empezó a arder el edificio de enfrente.
—No podemos avisar a nadie, mi teléfono tampoco va —dijo Eric alarmado.

Las llamas se extendían con una rapidez diabólica. Los vecinos afectados por el incendio salían a la calle gritando y agitando los brazos para despejar la espesa humareda que ya había empezado a cubrir los edificios adyacentes.
—Ese humo está llegando a nuestro bloque, Eric, tenemos que salir de aquí.
Joseba se dirigió a la puerta del apartamento y la abrió despacio. Una nube de humo entró en el vestíbulo.
—¡Ciérrala, insensato! —Gritó Eric mientras sacaba unas toallas mojadas del cuarto de baño.
Otra explosión más fuerte que la anterior reventó las ventanas del salón arrancándolas de sus marcos. Estos volaron sin control estrellándose contra una de las paredes del recibidor, aterrorizando a Joseba. Restos de cristales hechos añicos y parte de las paredes se desparramaron en medio de la oscuridad. Las llamaradas del edificio de enfrente se habían desplazado al menos doscientos metros calle arriba, dejando a su paso un humo negro que parecía poder cortarse a cuchillo.
—Toma Joseba, pon estas toallas bajo la puerta principal. Ten cuidado con los cristales que han quedado por… ¡Ay!, ¡aaj! —exclamó Eric mientras se llevaba una mano al pie derecho—. Me he cortado, coño.
—Espera amigo, voy en tu ayuda.
La oscuridad se deslizó como tinta, anegando las sombras del apartamento. Negrura y jirones de humo negro rodeaban los cuerpos de los dos amigos que pugnaban por cumplir su misión de tapar la junta de la puerta de entrada. El humo maldito les penetraba por cada orificio respiratorio llenando sus pulmones y llevándoles a una agonía difícil de contener. Ambos se sentaron en medio del vestíbulo. Sofocos, angustia, desesperación… ocupaban las mentes de aquellos compañeros de piso que una hora antes disfrutaban de un aperitivo bien regado mientras veían la televisión.
—¿Oíste esta última explosión? Eso no ha sido un transformador estallando, sino un proyectil de largo alcance.
—Lo peor es que no se ve nada. La calle es un pozo negro.
Los sonidos desacompasados de una respiración entrecortada y un olor pútrido asaltaron los sentidos de los dos amigos. El hedor parecía emerger de las profundidades de una sima helada. Se miraron el uno al otro, pero no encontraron más que un brillo extraño en sus pupilas, en medio de la oscuridad. La respiración sonaba jadeante y el olor era cada vez más intenso, como si emanasen vaharadas detrás de ellos con un ritmo constante. Notaban ese hedor y ese hálito en sus nucas.
—¿Escuchas eso? —inquirió Joseba—. Levántate, tenemos que saber qué más hay junto a nosotros.
Ninguno de los dos consiguió mover un dedo. Una parálisis parecía estar afectando a sus miembros. Se miraron de nuevo, inmóviles como estaban, sobre el suelo lleno de cascotes del salón. El brillo de sus ojos se apagó. Sintieron un espasmo y acto seguido se produjo un fogonazo.

Al día siguiente, un parte de la radio, único medio de comunicación operativo, emitía una nota de prensa leída por el presidente del gobierno.
—En la noche de ayer, después de la serie de explosiones que muchos ciudadanos percibieron y de los incendios producidos con cortes del suministro eléctrico en todo el país, les informamos de que desconocemos por el momento las causas de lo sucedido. Para que todos queden conformes, les indicaré a continuación todas las hipótesis que manejamos.
»Podría tratarse de una fluctuación en el vertido eléctrico a la red nacional, por un desajuste entre lo suministrado y lo consumido.
»Estas perturbaciones ocurrieron pese a los “relés de lastre de demanda”, unos mecanismos de seguridad similares a los plomos que tenemos en nuestras casas. Están diseñados precisamente para evitar daños permanentes a la red mediante una reducción abrupta de ese suministro. La activación de estos cortafuegos facilitó la posterior reposición. Desgraciadamente, lo que no impidió fue que el sistema se fuese a cero, que es lo que ocurrió el pasado 28 de abril.
»Las energías renovables han tenido un comportamiento perfecto, aunque es posible que haya habido alguna sobrecarga que no han podido compensar las fuentes clásicas como la nuclear, hidráulica y de ciclo combinado.
»Unas explosiones esporádicas han producido incendios, pero no hemos visto rastro alguno de explosivos que las causaran. Es una incógnita que despejaremos dentro de unos meses.
»Hay centrales de suministro eléctrico que hablan de una especie de pulso electromagnético controlado por Dios sabe quién con intenciones perversas. No tenemos constancia.
»Algunas personas están hablando por distintos medios de comunicación donde manifiestan su preocupación por si han intervenido extraterrestres. —El presidente para aquí su discurso para contener una risa compulsiva, pero al final la controla—. Algunos están aportando lo que llaman pruebas de estos supuestos habitantes de otro mundo, pues dicen que han tenido que hacerles frente. Permítanme que dude de estos testimonios…
El sonido de una detonación apagada atravesó los ventanales del edificio donde se celebraba la rueda de prensa. Periodistas, cámaras de televisión, técnicos de todo tipo, ujieres y una nutrida representación del gobierno fueron arrojados al suelo quedando inmóviles al instante. Los cuerpos de todos de ellos yacían sin vida, no había ningún herido, tan solo un puñado de ciudadanos que visitaban el “Salón de los pasos perdidos” del Congreso sobrevivieron.
Los cuerpos de Joseba y Eric reposaban en lo que quedaba del salón de su apartamento, arrasado por la explosión del día anterior. Estaban tumbados sobre el sofá, como dormidos.
Sus cerebros habían sido extirpados de sus cráneos con precisión milimétrica.
Esta es mi aportación al Vadereto del mes de mayo, que organiza nuestro querido amigo José Antonio Sánchez en su extraordinario blog literario Acervo de letras.
OSCURIDAD

Los protagonistas de Nuestros relatos han de vivir un escenario lleno de Tinieblas, Negrura, Tenebrosidad, Opacidad…
Dice José Antonio:
«No tenéis, obligatoriamente, que trabajar el terror, la tristeza o la melancolía. Podéis ser como yo, amantes de la Noche». Me ha gustado esa frase.
Para ir a los relatos participantes, pulsar aquí.
Déjame por favor tu comentario sobre esta historia. Tu opinión es valiosa.
Mercedes
Posted at 13:28h, 28 mayoTu relato me suena a esa película cómica llamada Mars Attacks. Celebro que hayas profundizado en catástrofes provocadas por extraterrestres, aunque sea un tema más de ciencia-ficción que de la realidad, al menos hasta que se determine que efectivamente existen con pruebas. Eso sí, mantienes bien el ritmo hasta el final, donde descubrimos que no ha sido un accidente… quitándole la razón al Presidente que estaba dudando de que hubieran sido ET y sus colegas.
Muy interesante.
marcosplanet
Posted at 15:30h, 28 mayoMuchas gracias por tus palabras, Mercedes, que valoro mucho, como bien sabes. Es un placer saber que te ha gustado el relato y comparto tus impresiones.
Muchas gracias.
Mª José Sánchez
Posted at 19:43h, 25 mayoHola marcos
Como he leído en otros comentarios tras el apagón que sufrimos tu relato nos vuelve a llevar a esas horas. Horas en las que nos dimos cuenta de lo vulnerables que somos y de lo dependientes que llegamos a hacernos. Por nuestras cabezas sobrevolaron muchas ideas, posibles causas… un ataque cibernético…. La verdad que los extraterrestres no se me pasaron por la cabeza. 😂😂
Recoges la angustia y la desolación para luego hacernos pensar en fuerzas extraterrestres…. tal vez sea eso lo que pasó y por eso no nos cuentan nada. Tal vez estén abducidos.🤷♂️
Un placer leerte
marcosplanet
Posted at 06:47h, 27 mayoPues si, yo me inclino por esa opción aunque parezca ridícula. Hace dos días hubo un apagón en Cannes, Francia, en pleno festival de cine, donde fueron cerca de 200.000 los afectados, pero en pocas horas se supo a qué era debido: un incendio provocado que afectó a no sé qué transformador. ¿Y aqui aún no saben lo que pasó hace ya casi un mes? Impresentable.
Un placer leerte a ti también, María José.
Raquel Del Valle Peña Peinado
Posted at 20:08h, 17 mayoTu relato me hizo recordar cuando sufrimos los primeros apagones, aunque siguen con los cuentos, pero en tu narrativa dejas una sensación de inquietud y reflexión sobre la fragilidad de la sociedad moderna. Además, esa combinación de elementos tecnológicos, políticos y sobrenaturales crea una atmósfera envolvente que mantiene al lector en tensión hasta el último momento., y se juega con el miedo a lo desconocido y la vulnerabilidad humana ante fuerzas que no comprendemos. Saludos desde el país en que tu historia es real ja, ja, ja, ja. Venezuela
marcosplanet
Posted at 17:05h, 18 mayoJajajj, la realidad supera a la ficción, desde luego. Me encanta tu comentario, Raquel.
Saludos desde el país donde casi todo se oculta a la opinión pública.
Dakota
Posted at 20:00h, 16 mayoHola Marcos.
Que precisión y que bien puesto en escena.
Después del gran apagón que sufrimos, da miedo lo dependientes que somos de la electricidad.
Y bueno de hipótesis vamos servidos, hasta donde sean reales. A saber.
Un abrazo Marcos.
marcosplanet
Posted at 22:21h, 16 mayoPues si, no nos enteraremos de las causas reales jamás.
Muchas gracias por tus palabras, Dakota.
Otro abrazo para ti.
Irene F. Garza
Posted at 11:11h, 15 mayoHola, Marcos.
Mi pregunta es, ¿cómo nos la apañábamos antes sin móvil? 🙂 Parece que hemos perdido un grado de supervivencia, antes sabías donde tenías que ir, sin necesidad de recibir un mensaje o llamada que te avisara de nada, y ahora parece que sin el teléfono hemos perdido un miembro más del cuerpo. Uno que creemos que debe auxiliarnos.
Me ha gustado no solo el relato con esa sombra apocalíptica donde se demuestra que el ser humano no deja de ser débil ante lo que no controla, también la crítica que contiene. Suceden cosas terribles, y de algún modo nos quedamos contemplativos esperando que se nos diga el qué, pero aceptamos sin problema la desinformación, estamos anestesiados, solo vemos el peligro cuando nos toca directamente, y por eso como terminas es como lo veo, tumbados en el sofá dormidos, mientras el mundo se desmenuza en incertidumbre y caos.
Fantástico.
Un abrazo.
marcosplanet
Posted at 17:04h, 15 mayoMe alegra mucho que hayas identificado aspectos en el relato que te resultan familiares. Es verdad, el estado de postración generalizado en el que nos encontramos, que nos impide manifestarnos en ejercicio de nuestra libertad es una situación que cuanto más dura más perjudica. Esperemos que no vuelvan a producirse situaciones de este tipo, no estamos preparados para afrontar ninguna.
Un abrazo, Irene.
Anónimo
Posted at 11:33h, 13 mayoHola Marcos, después del apagón que sufrimos hace poco tu relato me pone los pelos de punta. Nuestra dependencia de la electricidad da mucho que pensar. El relato está perfectamente ensamblado y narrado con todo lujo de detalles. Enhorabueba! Un abrazo!
Miguel Ángel Díaz Díaz
Posted at 19:56h, 11 mayoUn relato escalofriante, Marcos.
Si lo hubieras escrito hace un mes sería una obra apocalíptica sin más, pero después del apagón que tuvimos, logras que me ponga / nos pongamos de los nervios. Que quede ahí la situación.
Un fuerte abrazo 🙂
marcosplanet
Posted at 21:02h, 11 mayoEso es, mientras quede en una ficción, bienvenido sea el relato.
Un fuerte abrazo, Miguel Ángel.
María Elena Larrayoz Aristeguieta
Posted at 22:14h, 10 mayoHola Marcos
Te recomendaba Ana que vieras «El eternauta» en Netflix. Es un cómic escrito en Argentina en 1957, del que se ha hecho una serie y la están emitiendo actualmente. Comienza con una escena común del partido de truco de un grupo de amigos y el mundo habitual salta por los aires en una realidad horrorosa e inexplicable que… nos deja una sensación de fin del mundo conocido sin explicación alguna.
¡Felicitaciones por tu oscuro relato! Después del 28 de abril, cuando nos dimos cuenta de la dependencia total que tenemos de la electricidad y de lo poco preparados que estamos, tu relato produce escalofríos. Y no hace frío afuera.
Saludos.
Marlen
Jose Antonio Sánchez Cano
Posted at 21:57h, 10 mayoHola, Marcos.
Una magnífica recreación de en lo que se podía haber convertido, toquemos madera, el reciente apagón. La verdad es que están pasando tantas cosas increíbles en estos años que los extraterrestres se nos antoja hasta una posibilidad real.
Yo, dentro de mi creencia irónica-fantástica, creo que la inteligencia que pueda estar vigilándonos, está esperando a que nosotros mismos nos exterminemos. Así, ellos podrán colonizar el planeta sin ni siquiera guerrear. 😝😂
La forma en que presencian Eric y Joseba el desastre crea una atmósfera que lleva la distopía al plano real, y ese final te deja completamente helado.
Esperemos que todo esto quede dentro del ámbito de la fantasía y que el siglo se deje ya de sustos apocalípticos.
Felicidades por el relato y muchas gracias por ofrecerlo al VadeReto.
Abrazo Grande.
marcosplanet
Posted at 21:53h, 11 mayo¡Hola José Antonio! Muchas gracias por tu análisis del relato, que valoro mucho. Dices «dentro de mi creencia irónica-fantástica, creo que la inteligencia que pueda estar vigilándonos, está esperando a que nosotros mismos nos exterminemos. Así, ellos podrán colonizar el planeta sin ni siquiera guerrear» y no puedo estar más de acuerdo. Por eso son ETs, son los más listos.
El caso es que llevamos demasiados sustos y me da que todo esto son hitos que nos van marcando como cobayas que somos de otros países.
Un fuerte abrazo
Ana Piera
Posted at 03:21h, 10 mayoHola Marcos, un relato donde muestras lo que puede pasar si… pasa algo catastrófico con el suministro eléctrico o de plano tenemos una invasión desde el espacio (obvio me decanto por esta última). Me gusta mucho cómo describes todo y las ilustraciones están muy bien también. Si aún no lo has visto te recomiendo que veas El Eternauta, en Netflix, que precisamente trata de algo parecido. Me gusta que nos haces reflexionar sobre todo lo que dependemos ya de la red eléctrica, y si alguien quisiera dañar el planeta entero, por ahí podrían ponernos a todos de rodillas. Tu relato narra muy bien lo que pudieran ser los primeros momentos de una invasión. Muy buen aporte. Saludos.
marcosplanet
Posted at 21:33h, 10 mayoGracias por tus palabras, Ana. Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Mientras sean historias ficticias, escribirlas me apasiona. Lo que no me apasiona tanto es cuando se producen situaciones reales, como la del apagón del 28 de abril. Eso acongoja y mucho.
La dependencia de la electricidad es total.
Saludos, Ana.
Maite
Posted at 21:19h, 09 mayoMarcos… Este relato es muy impactante… Da escalofríos sentir en las nucas de los protagonistas ese aliento espantoso…
Das con una apasionada del tema ovni, así que me encanta…
Me ha recordado a los miles de casos de ganado que hay por todo el mundo, mutilados con precisión quirúrgica.
Es fantástico lo bien que te ha quedado; el realismo de los diálogos y la descripción del fuego y los estallidos, detalles todos ellos muy bien perfilados; parece que lo esté viendo…
Tu relato aún da más miedo por la reciente experiencia que tuvimos todos… Más que nada porque experimentamos la posibilidad de quedarnos sin civilización en un abrir y cerrar de ojos. Seguramente se repetirá… y claro, los monstruos serán bien humanos…
Estupendísima aportación para este mes de oscuridades… 🙂
Un gran abrazo, Marcos!!
marcosplanet
Posted at 22:30h, 10 mayoMe encantan tus palabras, Maite. Siempre me animan a seguir juntando letras para crear historias. Los acontecimientos que estamos viviendo parecen conducirnos a algo que podría ocurrir dentro de no mucho, de características similares (bueno, los de los ET no sé yo del todo, je,je).
Un fuerte abrazo, Maite.
Josep Maria Panades Lopez
Posted at 12:09h, 09 mayoEso sí que podría calificarse de apocalíptico. La mano de los extraterrestres en todo ese asunto es lo único que no se barajó en el apàgón del 28 de abril, je, je, Pero todavía es temprano para afirmar nada rotundamente, pues, según dicen, se necesitarán varios meses para esclarecer lo ocurrido.
En tu tenebroso relato, que me ha tenido compungido y atrapado durante toda la lectura, haces uso de esa posibilidad, que descarto porque no creo en los OVNIS ni en la visita de extraterrestres, pero, a fin de cuentas, en un relato de ficción como el tuyo, tiene perfecta cabida y le da un extra de suspense que redondea la historia. Sea como sea, esperemos que lo que nos has relatado no sea una premonición de lo que nos espera en un futuro próximo, ja, ja, ja.
Un abrazo.
Ánxela Sanmartín Eirín
Posted at 12:50h, 08 mayoQué miedo.
Tarkion
Posted at 07:14h, 08 mayo¡Marcos!
Me ha gustado la precisión con la que manejas la escalada narrativa. Empiezas con una escena casi costumbrista, con ese dúo cómplice que discute como cualquier par de amigos sobre temas técnicos, entre risas, quejas y exageraciones… y sin que lo veamos venir del todo, nos deslizamos hacia un mundo colapsado donde el horror no necesita explicación: solo se manifiesta.
Lo que más me ha sacudido, sin embargo, es esa última oscuridad. No la de la electricidad o la tecnología, sino esa otra que lo devora todo: la pérdida total del control, la idea de que ni siquiera sabemos qué nos arrasa. ¿Un ataque? ¿Un fallo del sistema? ¿Algo más? Ese vacío informativo que se cuela incluso en el discurso del gobierno es, para mí, el verdadero monstruo del relato.
La oscuridad, planteada como eje del reto, se manifiesta en múltiples capas:
Literal: la caída de los sistemas eléctricos y de comunicación.
Simbólica: el miedo, la incertidumbre, la pérdida de control.
Existencial: la disolución de la realidad en una atmósfera de muerte, colapso y vacío.
Y en el fondo, una pregunta latente que queda resonando: ¿qué queda del ser humano cuando el entorno, la tecnología y la lógica se rompen?
Luego están esas pinceladas tuyas que lo elevan aún más: la precisión técnica en los primeros compases, el humor seco que se apaga conforme avanza la catástrofe, los detalles sensoriales que invaden el apartamento… y ese final quirúrgico, brutal, donde lo inhumano ya no es un invasor, sino una realidad instalada.
Has escrito un relato que funciona en todos los planos: literal, simbólico, emocional. Es distópico, sí, pero también es una reflexión sobre cuán frágil es todo lo que creemos estable. La tecnología, la comunicación, el cuerpo mismo.
Un fuerte abrazo, compañero, y enhorabuena por este texto tan afilado.
marcosplanet
Posted at 03:45h, 11 mayoTu análisis es como un diamante pulido a la perfección. Siempre brillas, Miguel, en cada palabra que escribes y en cada pensamiento que transmites. Tus reflexiones sobre este suceso distópico que escribí en forma de relato me hacen reflexionar a mi según tus propios argumentos.
Un placer leerte en cada opinión que me regalas.
Un fuerte abrazo, compañero de letras afiladas.
Anónimo
Posted at 21:35h, 07 mayoDespués de lo vivido, el otro día, se te ponen Los pelos como escarpias.
Excelente narrativa, e inesperado y sorprendente final
Cabrónidas
Posted at 20:36h, 07 mayoEs peligroso acercarse a la verdad, pero nos dan un montón de hipótesis para que nos quedemos quietos. 🙂