TRATO CANCELADO
Sonó el timbre en la casa de Guillermo. Este se hallaba vestido para asistir a una cita importante. Iba a formar parte del jurado como catador de vinos del Consejo regulador.
Solo le quedaba calzarse los zapatos.
—Buenas tardes, caballero —saludó el visitante—. Era un señor de espesa barba, cubierto con una capa como abrigo para combatir el frío de la última noche de octubre. Hablaba con una voz tan agradable como la de un presentador de radio.
—Truco o trato.
Guillermo se sorprende, está casi a punto de echarse a reír. Le mira de arriba abajo y tarda unos segundos en responder.
—Eh… trato, si, si. Espere un momento que voy por… caramelos.
A continuación, la voz bien timbrada del recién llegado se desliza tras Guillermo.
—No se trata de que busque golosinas, amigo. Le propongo una misión, un trato de adultos.
El dueño de la casa mira al señor de la capa directamente a los ojos. Encuentra en ellos una profundidad tal que parece invitarle a introducirse en un camino de sombras.
—Usted tiene una deuda que saldar conmigo.
Guillermo lo miró, ojiplático.
—Pero… ¿qué dice? No estoy para bromas ¿Esto de qué va? ¿Es un podcast para algún canal de YouTube?
—Soy un perjudicado por su irresponsable manera de conducir.
—¡¿Cómo?! ¡Oiga, no se burle más de mí!. Mire, si quiere le doy unas golosinas y repártalas a sus hijos o a quien le dé la gana ¿qué no? Pues hasta luego, adiós.
Guillermo, malhumorado y viendo que se retrasaba para su cita laboral, se calzó los zapatos, cogió las llaves y se dispuso a abandonar la casa. En el momento en que abría la puerta vio que el personaje había desaparecido y había algo en el suelo que antes no estaba allí. Un sobre color crema reposaba sobre el felpudo.
Lo tomó entre sus manos y extrajo las fotos que había en su interior.
—¡No! No puede ser. Esto ocurrió… cuando frené de golpe en aquel paso de peatones. Iba a demasiada velocidad, sí. Pero… no recuerdo haber oído ningún golpe. No sé qué… pasó en realidad.
Guillermo Soflamas utilizaba su fino olfato para calificar exquisitos vinos.
Sin embargo, su carácter visceral canceló un trato. Y el don del que siempre había hecho gala desapareció en la oscuridad de la noche.
Y hasta aquí hemos llegado. No olvides comentar y dar un like si te parece bien.
Esta es mi aportación a la convocatoria que ha preparado Luferura para este jueves día 30 de octubre, no che de difuntos.
Se titula:
TRUCO O TRATO
Luferura propone escribir:
««(…) un relato en el que vuestro protagonista tiene que tomar una decisión entre “truco o trato” En el relato debería mencionarse esta expresión y quedar claras las opciones entre las que debe escoger vuestro protagonista respondiendo al «truco o trato» con un trato, que es la entrega de algo, evitando así ser sometido a un truco que le afecte, una maldición o hechizo»».
