02 Ene Una persona excepcional
UNA PERSONA EXCEPCIONAL
Ella permanece imperturbable bajo el clamor de las tormentas. Es como una preciosa muralla que brilla en tonos dorados con el sol al terminar la tempestad; una persona resplandeciente que asombra a todos haciendo frente a las adversidades, controlando como puede el voraz paso del tiempo para atender a quienes la acompañamos día a día. Mantiene vivas multitud de tareas sin cesar, intentando hacerse con las riendas de una agenda exigente que impone sus obligaciones de forma implacable.
Una agenda donde abundan los recados y las citas con familiares o amigos que reclaman su sabia presencia para solucionar, apoyar, resolver incógnitas que los demás tejen alrededor de sus vidas y quieren encontrar una salida a sus males.
Ella es esa puerta de salida donde se unen piezas de los demás que requieren repararse: deseos incumplidos, problemas de salud independientes de la gravedad que revista cada uno, desde la curación de males menores como de cualquier otro dolor del cuerpo o del espíritu; ansiedades, incomodidades… Todo en ella confluye para intentar ser solucionado y ella, como en el símil de la muralla, actúa como un rompeolas que detiene cualquier ataque que sufran los demás.
Ellos, los demás, somos como una fila de gente esperando remedio o remiendos para intentar contener una hemorragia o solicitar que le aconsejen un medicamento que les cure. Porque esa mujer excepcional sabe mucho de sanar a las personas, consecuencia de su experiencia como trabajadora del sector hospitalario. Y hay muchas más virtudes que habitan en su interior, como la generosidad regalando cuando llega un evento (cumpleaños, día del Santo, Papá Noel, Reyes Magos…), sus habilidades organizando esos eventos, donde se encarga prácticamente de todo, en fin.
Quiere proteger, y lo consigue siempre, con su sonrisa graciosa, casi infantil, que da a conocer lo amplio que es su corazón.
Desea reconfortar y quien lo necesita agradece que lo haya conseguido. Se queda en un “gracias” y ya, pero eso es suficiente para ella.
Se preocupa por cómo le ha ido a algunas de las múltiples personas a las que ayuda, de las que no se olvida. Y puede que más de dos y de tres ya ni se acuerden del favor que les ha hecho.
Ella dedica todo el tiempo que haga falta para conseguir aliviar el dolor de los demás, aunque a veces estos no se lo reconozcan.
Ella olvida si este o aquel la han olvidado, pero seguro que recurrirán a su apoyo incondicional cuando lo necesiten.
Es una mujer a quien le gusta arreglarse para ir bonita, como la que más, aunque peticiones de último minuto impidan a veces que pueda hacerlo con calma o como ella quisiera.
Cinti es capaz de arrastrar el carro de las obligaciones y echar una mano a quien vea que tiene problemas para empujar el suyo. Rebosa de alegría regalando cosas a sus nietos, jugando y divirtiéndose con ellos y no para de pensar en qué ropa o detalle debería regalarles.
Es una mujer fiel a sus principios, sensata, con un corazón que ha dividido en muchos trocitos para compartir su amor por aquellos que la quieren.
También es una gran madre, que se entrega cada día a las curas emocionales ajenas, si, a la reparación de heridas físicas o del alma, y es importante repetirlo porque eso dice lo mejor sobre ella, sobre su personalidad encantadora, su sonrisa radiante, su optimismo crónico a pesar de las dificultades en que nos mete la vida, subiendo cuestas sin fin, asomándose a precipicios cuando ha llegado la ocasión de enfrentarse a ellos, en fin, un espíritu incansable que es capaz casi de cualquier cosa con tal de ablandar lo dura que pueda ponerse la contienda ante situaciones pantanosas.

Cuando el mar embravecido ruge y estrella las olas sin piedad, ella supera el problema con ideas imaginativas, experta como es en mil batallas.
La honestidad caracteriza su forma de ser, como la nobleza que gobierna sus actos.
Quiere con locura a su familia, cuida de los suyos plenamente, guiada por su amplia escala de valores donde las mejores virtudes tienen cabida junto al pulso controlado que demuestra cuando el océano se enfurece.
Porque ella puede frenar las olas, atraer la calma cuando todo son voces atormentadas. Su fuerza es superior a sus enemigos, a la fuerza del mar, ni Poseidón puede contenerla porque ella gana, y si no puede mediar con éxito es porque se topa con algunas cabezas poco receptivas que no entienden ni entenderán nada.
Vive apasionada por organizar viajes en familia, salidas con sus nietos a campos de juego para los niños, recorrer los lugares adonde viaja disfrutando de la naturaleza, rejuveneciendo a cada paso que da. Toca las nubes con los dedos, respira hondo, vive y sueña, porque es una mujer excepcional, que ama la familia con sentimientos de cariño profundos, como hondas son las aguas de esos mares que se encrespan a su alrededor y que mantiene a raya mientras pueda disfrutar con los suyos de momentos de paz.
Es una mujer inteligente, creativa, una trabajadora sin paliativos, de enorme sentido de la responsabilidad. Normalmente entrega muchísimo más de lo que recibe, aunque por parte de sus seres queridos más cercanos disfruta de un amor elaborado con ingredientes que no caducan nunca.
Como marinera fuerte que es, curtida por la experiencia, sale a flote de la perversidad del océano de la vida que la tenía atrapada y de nuevo acude a la llamada de los que la quieren y reclaman más amor.
Tiene por costumbre afianzarse bien ante los problemas, para recibirlos desde una posición sólida, valiente. Es una persona arrojada a veces por la borda por culpa de ejecutores que pocos podrían enfrentar.
Pero ella se recupera, aunque a veces no la veamos llorar por dentro, sufrir en silencio, aguantar las arremetidas del mar del destino. Siempre resurge, sin haber dado muestras de su hundimiento interior. Qué crueldad más injusta.
Ella es una luz que alumbra a todos y no guarda rencor, no es capaz de manifestar reacciones negativas con malos modos ante gente que se lo merece. Dentro guarda un rumor callado de rechazo pero no lo manifiesta fácilmente.
Si alguien discute con ella, termina por hacer ver que las cosas pueden mirarse de otra manera, que siempre hay una interpretación optimista para afrontar lo que pretende ahogar nuestras ilusiones.
Ella las alimenta con la constancia de quien está acostumbrado a recoger las redes para repararlas o a revisar las velas para comprobar qué partes hay que sustituir en ellas.
Mi mujer es todo eso y más. Cinti, gracias por todo lo que me has dado. Y debo decir que me quedan muy cortos mis elogios, porque me siento incapaz de describir tanta valentía, tanta lealtad y tanta belleza.
Chica
Posted at 21:48h, 02 eneroMaravilhosa e carinhosa homenagem à tua esposa Cinti! Ela deve ter ficado feliz! abraços aos dois, chica