Esta es mi aportación al Vadereto del mes de abril, que convoca como siempre nuestro muy apreciado amigo José Antonio Sánchez desde su blog Acervo de letras
Trancos es mi nombre. Ahora vivo entre vosotros
«Soy Aragorn hijo de Arathorn y me llaman Elessar, Piedra de Elfo, Dúnadan, heredero del hijo de Isildur y de Elendil de Gondor ¡He aquí la Espada que estuvo rota una vez y fue forjada de nuevo! ¿Me ayudarás o te opondrás a mí? ¡Escoge rápido!»
Yo fui capitán de los montaraces del norte, segundo ungido con ese nombre, hijo de Arathorn II y Gilraen, me llaman Trancos en Bree y de niño fui conocido en Rivendel como Estel, que significa “esperanza» en lengua sindarin. Lideré a los Pueblos Libres durante la Guerra del Anillo para luego gobernar el Reino Unificado de Gondor y Arnor.
También tuve el honor de encabezar la Comunidad del Anillo tras la caída de Gandalf en las Minas de Moria mientras combatía al Balrog. Cuando la Comunidad se disolvió, acompañé al bosque de Fangorn a los hobbits Meriadoc, Brandigamo y Peregrin con la ayuda del elfo Légolas y el enano Gimli. Luego luché hasta caer exhausto en la batalla del Abismo de Helm y en la batalla de los Campos del Pelennor. Tras derrotar a las fuerzas de Sauron en Gondor, lideré un ejército de Gondor y Rohan para enfrentarnos a Sauron ante la Puerta Negra de Mordor y así distraer su atención. De este modo, los hobbits Frodo Bolsón y Samsagaz Gamyi contaron con la oportunidad de destruir el Anillo Único en el Monte del Destino.
Tras la victoria era conocido simplemente como «el heredero de Isildur».
En ese momento yo tenía dos años de edad.
Mi linaje se mantuvo en secreto, ya que Elrond temía que Sauron se enterara de mi verdadero origen como heredero de Isildur. Nadie me habló de mi herencia hasta que cumplí los veinte años en el 2951 de la Tercera Edad.
A partir de entonces, ejercí como el decimosexto capitán de los Montaraces del Norte, viviendo con el resto de mi pueblo, que había sufrido guerras civiles y regionales siglos antes.
Los montaraces ayudamos a proteger la comarca, habitada por los pequeños hobbits. Ahora debo mostraros este juramento para que entendáis que traigo un mensaje de paz:
«Et Eärello Endorenna utúlien. Sinome maruvan ar Hildinyar tenn’ Ambar-metta»
En quenya, la Alta Lengua de los elfos de Valinor, significa:
[blockquote text=»Del Gran Mar a la Tierra Media he venido. En este lugar moraré yo, y mis herederos, hasta el fin del mundo. » show_quote_icon=»yes»]
Pronuncié este juramento después de desembarcar en la Tierra Media. Es el juramento de Elendil, mi tatarabuelo.
Así pues, mi grito de guerra, es ¡Elendil!, el primer rey de Gondor y los Dúnedain. Elendil significa «el que ama las estrellas».
Los dúnedain somos una variante de los hombres, pues estamos dotados con el don de la larga vida. Habitábamos en la isla de Númenor mucho antes de la Guerra del Anillo. La isla se hundió bajo el influjo de un castigo divino orquestado por Sauron, en lo que se conoce en la historia como «La caída de Númenor». Elendil fue uno de los pocos que sobrevivieron, y lideró el exilio de su gente a través del mar hasta llegar a las costas de la Tierra Media. En el momento en que pisó tierra firme, formuló su juramento.
Por desgracia, Elendil y su hijo Isildur formaban la vanguardia junto a los elfos en la última batalla contra Sauron. El que en su día pronunció el juramento murió a manos del Señor Oscuro, pero su hijo, en un arrebato de rabia y dolor, consigue poner fin a la tiranía de Sauron con un golpe de la espada de su padre.
Así, cuando finalmente ascendí al poder, recayó sobre mis hombros la misión real de cumplir el juramento de mi familia. Una familia exiliada que encontró en la Tierra Media su nuevo hogar. Tal y como lo acabé haciendo yo. Lo que yo no sabía era que mi llegada a la Tierra Media iba a estar manchada de sangre.
Desde el año 2957 de la Tercera Edad hasta el año 2980, realicé grandes viajes, participando en los ejércitos del rey Thengel de Rohan y del senescal Ecthelion II de Gondor. Mi labor sirvió de ayuda para elevar la moral en Occidente y repeler la creciente amenaza de Sauron y sus fuerzas armadas. Esta experiencia me curtió para emplearla a la postre en la Guerra del Anillo.
He hollado los pastos noroccidentales, entre las Montañas Azules y las Montañas Nubladas. Son parajes de Eriador, cuyo terreno es accidentado, pero a veces, en primavera, muestra la suavidad de las praderas, donde el cereal mecido por el viento luce su manto cálido hasta los límites de Eregion, donde habitan herreros élficos. Oh sí, los Gwaith-i-Mírdain son una hermandad de artesanos muy duchos en la creación de joyas y armas. El poderoso Celebrimbor fundó esta comunidad en la Segunda Edad.
Adoro este sur de Fornost, capital del reino de Arnor, la fortaleza del Norte, el Norburgo de los reyes, que da la cara al este del Bosque Viejo y al otro lado de la Cima de los Vientos. Camino al lado de hobbits hacia la punta austral de las Quebradas del Norte con mi mente grabada con una idea fija: alcanzar Rivendel y pedir ayuda a los Altos Elfos del clan Noldor.
Al igual que en las praderas de Eriador, en Rivendel las cascadas fluyen con especial ímpetu cuando las aguas del Bruinen surcan los pastos guardados por robles y hayas, bosques que la primavera ennoblece con su manto floral perlado del rocío de esos amaneceres limpios, cargados de buenas nuevas. Adoro esta estación del año en la que me encuentro, que me regala un mensaje de esperanza.
Los Dúnedain descendemos de los Edain, los hombres nobles de la Primera Edad que lucharon junto a los Elfos en las Guerras de Beleriand, las tres casas de los amigos de los Elfos, que durante aquella Edad los ayudaron a combatir al Oscuro Morgoth.
Destacamos porque Ilúvatar nos otorgó una vida más longeva que la de los hombres de la Tierra Media. Dicen lenguas benévolas de esta tierra que despunta nuestra nobleza de espíritu y que llevamos en la sangre la impronta de la lucha. Otros dicen que somos capaces de ver y oír cosas extrañas y de entender el lenguaje de las bestias y los pájaros. Los dejaré entregados a sus dudas.
Yo soy el último de la estirpe. Mi nombre es Aragorn, hijo de Arathorn, heredero de Isildur, aquel que podía reclamar el trono de Gondor y reunificar así el reino de Númenor en la Tierra Media.
Soy un rey moderno, adaptado a las circunstancias de la Tierra Media cuando me hice cargo del gobierno de Gondor. Comprendo a la perfección tanto a elfos como a hobbits, hombres o enanos. Y sé que ellos me aprecian. Salvé de las garras del Señor Oscuro a los hobbits. Los tres compañeros de Frodo y yo escapamos de la taberna del Poni Pisador en tierras de Bree para cruzar el bosque de Chet de oeste a este durante la Primera Edad del Sol, en pleno centro de Eriador. Rivendel era nuestro destino, la ciudad de montañas escarpadas y cascadas doradas.
Han quedado grabadas en mi mente las imágenes que contemplaba de la ciudad de los elfos aquellas tardes tormentosas del mes de abril, cuando en ocasiones todo es más gris por las nubes opacas que lo cubren todo. Sin embargo, al resurgir el sol de primavera, mi espíritu se reconfortaba observando cómo las aguas espumosas de un blanco puro caían por el borde del desfiladero, oculto en los páramos y colinas de las Montañas Nubladas.
Pero os he de contar que he tenido una experiencia para mí estremecedora.
He sido arrebatado por Tulkas, el último de los Valar en descender a Arda, un semidiós creado por Ilúvatar que luchó contra Melkor en la Guerra de los Poderes; conocido como el Luchador, el Valiente, con su llegada se logró que Melkor abandonara nuestro universo, Eä, porque en la Primera Guerra de los Valar contra Melkor, Tulkas irrumpió en la lucha riendo con tremenda fuerza y furia, logrando que El Señor Oscuro le tuviera miedo y se escondiera en las tinieblas. Y desde entonces, por un largo tiempo, hubo paz y tranquilidad, en lo que se llamó “La Primavera de Arda”. Y esto es lo que quiero yo conseguir en vuestra Tierra.
Tulkas me ha permitido traspasar Las Puertas de la Noche, que sirven como pasadizo a través de los Muros del Mundo. Para salvar nuestro mundo creado por Eru, he sido transportado por el poder de Ilúvatar hasta el barco de Eärendil, el medio elfo. Navegué por los cielos acompañándole en la misión que le fue encomendada por los Valar: patrullar a bordo de su barco para prevenir el posible retorno de Morgoth desde el Vacío Intemporal, lugar donde había sido arrojado tras su derrota en la Guerra de la Cólera.
Al final de dicha singladura he encontrado mi planeta Arda transformado en otro cuyos habitantes llamáis Tierra. Pero lo que he podido observar en esa Tierra es gente sometida a un yugo que les coarta su libertad.
Al igual que el volcán del Monte del Destino, el fuego de mis guerreros ha fluido siempre en el campo de batalla para defender un mundo libre. Echo de menos en este mundo vuestro la lucha por el derecho adquirido de la libertad. He vivido muchos años y nunca he asistido a esta tranquilidad con la que todos parecen asimilar la inestabilidad que envuelve vuestra sociedad.
Opino que las acciones que acomete ese poder que os domina son tan devastadoras como las erupciones del Monte del Destino. Sus fuegos despertaron tras la llegada de Sauron, después de la inundación de Númenor por la ola gigantesca enviada por el gran dios Eru-Ilúvatar. Desde entonces la oscuridad y las sombras anegaron la región por sus constantes emisiones de ceniza y gases tóxicos. Esa actividad sacada del mismo infierno también provocó una peste que arrasó varias poblaciones en la Tercera Edad. Este recuerdo me coloca en medio de este mundo moderno, allá donde países gobernados por personas elegidas libremente por los pueblos han sucumbido al caos.
No parece haber paz, si no es en las heladas tierras de lo que aquí llamáis Antártida, pero creo que allí la vida es casi impensable. Es lo que ven mis ojos acostumbrados a grandes contiendas a mano armada como capitán de los Pueblos Libres durante la Guerra del Anillo.
Veo a una población que está demasiado quieta. Es como si el Ojo de Sauron os hubiera hipnotizado. Debéis identificar quién es ese Señor de la Oscuridad que os paraliza y maneja como a fardos endebles.
Creo que ha llegado el momento, que deseo con fervor de montaraz, de que alguien se levante contra este régimen tejido entre gobernantes que se reparten tierras y recursos naturales. El ansia de poder lo impregna todo con un veneno similar al destilado por Ungoliant. Ese semidiós convertido en araña quería absorber toda la luz del mundo y quedársela para siempre, sumiéndolo todo en la oscuridad más absoluta. Es así como estáis ahora vosotros, podría aseverar, dadas las amenazas de conflictos bélicos tejidos por el poder en una inmensa tela de araña.
Ungoliant nunca fue descrita con un origen concreto. En la Tierra Media creíamos que se trataba de uno de los Ainur creados por Ilúvatar, uno de los primeros en ser corrompido por Melkor, el primer Señor Oscuro, el más poderoso de los Ainur, los espíritus nacidos del pensamiento de Ilúvatar.
En vuestro mundo actual, parece que no hay un Ainur principal que tenga más poder que nadie, pero se vislumbran algunas figuras allá por el gran continente del oeste y del gélido Oriente extremo, equivalente a mi Endor de la Tierra Media. Entre medias quedan algunos aspirantes a robar poder usando las tretas más despreciables, pero su luz queda absorbida por aquellos que lideran ambos continentes.
Si pudiera retroceder en el tiempo, lo haría sin duda; doy fe de que el final de la Tercera Edad del Sol me ha relegado a un mundo que me recuerda a aquel del que provengo, pero con un incierto futuro. Me resultaría más sencillo labrarme un futuro iniciando con esperanza una Cuarta Edad que quedarme aquí, pero he decidido traeros el mensaje de paz de Elendil. Cumplir con el juramento de mi familia me impulsa a estar a vuestro lado, aunque vosotros no seáis conscientes de ello. Si notáis que vuestro mundo mejora, aunque sea con lentitud, puede que ello responda a mi plan para reunificarlo con la paz.
¡Salud! hijos de Erebor, de Númenor, de Eriador, de Dunland, de Endor y de Rhovanion. ¡Celebrad con júbilo que el futuro se moldea con las huestes anhelantes de lucha que sostienen bien alto el estandarte de la libertad!
¿Qué te ha parecido? ¿Crees que necesitamos un héroe o más bien muchos para conseguir que el mundo no se vuelva contra todos nosotros?
Abril es el mes del libro. Esta es una gran fiesta para nuestra comunidad del Vadereto mensual y hace que esta sea una convocatoria muy especial.
Por eso el VadeReto de este mes se lo dedicamos a…
EL LIBRO
Así, las condiciones de este reto son:
- En el relato ha de aparecer un libro real, con su título y autor. En este caso, hago mención al universo creado por J.R.Tolkien acerca de la Tierra Media en su libro «El señor de los anillos, La Comunidad del anillo». En el capítulo «A la Señal del Poni Pisador», Frodo llega a la taberna Pony Pisador y se encuentra con Trancos y Barliman Mantecona. Los hobbits conocen, pues, a Aragorn, futuro rey de, que ahora se hace llamar Trancos.
- La aportación del participante puede relatar o versionar la historia en él contenida o solo aparecer como un elemento importante de la trama.
- También hay que elegir un personaje destacado de una historia literaria que os guste. En mi caso es Trancos.
- Y, por último, algún detalle del relato tiene que dar a entender que se desarrolla en Primavera.
Salud, suerte y hasta la próxima, amigos.


22 respuestas
Hola me la gustado mucho el relato, sin dudad estamos ante una reflexión creativa y apasionada sobre el estado actual del mundo, utilizando la rica imaginería y los valores de la obra de Tolkien como un prisma para analizar y criticar la realidad . Saludos
Gracias por aportar tu opinión, Cecy. La visión que he dado al comparar ambos mundos me abre el paso hacia una sección nueva con mensajes de un personaje del legado de Tolkien y su opinión sobre lo que vería en el mundo actual.
Saludos!
Hola, Marcos, siguiendo el estilo de Tolkien, te ha quedado un relato épico. Las imágenes perfectas para el mismo. Buen relato para el reto del Acervo.
Un abrazo..🤗
Muchas gracias por tu comentario, Merche. El relato es parte de una serie sobre personajes de Tolkien donde se les vincula a la actualidad, encontrando una relación con cuestiones comunes de nuestro mundo.
Otro abrazo para ti.🤗
Hola Marcos
Un relato impresionante que me llama la atención por las descripciones.
Y me encantan tus imágenes.
¡¡Felicidades!! Un abrazo
Marlen
Me alegra mucho que te haya gustado, María Elena. Estoy preparando la continuación con otro personaje épico.
Muchas gracias por tus palabras.
Un abrazo!
Soprende lo bien que conoces el universo Tolkien, y cómo le has dado vida a través de tus palabras y nos lo has trasladado al actúal.
Me gusta mucho esto:
«Veo a una población que está demasiado quieta. Es como si el Ojo de Sauron os hubiera hipnotizado. Debéis identificar quién es ese Señor de la Oscuridad que os paraliza y maneja como a fardos endebles.»
Has introducido toda una crítica acertadísima a nuestros tiempos, verdaderamente necesitado de héroes.
Fenomenal trabajo que muestra tu pasión por los libros, y en especial por la fantasía tolkiana.
Un fuerte abrazo y hasta la próxima!
Muchísimas gracias Maite. Me anima mucho leer este comentario. A veces se necesita un poco de energía positiva para seguir adelante.
Un fuerte abrazo.
Un relato épico, escrito con una buena narrativa en los detalles y las descripciones. Pareces buen conocedor de Tolkien, Te felicito.
Un abrazo!
Muchas gracias, pero ¡No sé quién eres! Ponlo en la descripción por favor.
Marcos, tu relato es una brillante reinterpretación del personaje de Aragorn, impregnada de un estilo épico que honra el legado de Tolkien y, al mismo tiempo, lo proyecta hacia un mundo contemporáneo con reflexiones actuales. La narrativa es rica en detalles y referencias, mostrando un profundo conocimiento del universo tolkiniano mientras entrelazas mensajes de esperanza y libertad con una crítica al mundo moderno. La presencia de elementos como la primavera y el juramento de Elendil dotan de simbolismo y fuerza al relato, conectando pasado y presente en una historia envolvente. Es un texto inspirador que no solo reimagina a un héroe, sino que también invita al lector a reflexionar sobre su propio papel en la construcción de un futuro mejor. ¡Un aporte admirable! Abrazos desde Venezuela
Admirable es tu comentario, Raquel. Lo has descrito con un nivel de detalle que me deja con ganas de seguir esta serie de reflexiones épicas de personajes conocidos y su vínculo imaginado con nuestra sociedad actual.
Muchas gracias.
Abrazos desde Madrid.
Hola Marcos, se nota que te gusta el mundo de J.R. Tolkien, a mí también pero no soy tan fan como para recordar tanta cosa como tu lo has hecho aquí. Me gusta la idea de que Aragorn venga a nuestro mundo y nos ayude a salvarlo si es que no fuera ya muy tarde. La comparativa de valores entre lo que impera hoy en nuestro mundo con la de Aragorn es abismal. Si alguien pudiera ayudar es él. Ojalá fuera posible. Un relato extenso y bien documentado. Enhorabuena por un gran aporte para el VadeReto de José Antonio. Saludos.
Gracias, Ana, por el valor que aportas a este blog con tus comentarios. Lo de la extensión… ya sabes, me sale así cuando escribo, tiendo a alargarme, aunque sabes que me esfuerzo en dividir las historias en partes cuando el guion lo requiere.
Un fuerte abrazo.
Hola, Marcos.
Has conseguido narrar la historia, de este grandísimo personaje, siguiendo las directrices de «El Señor de los Anillos», «El Hobbit» y demás historias de La Tierra Media.
Has ilustrado perfectamente la variedad de personajes que forjaron a este héroe y, sin deslucir el relato, también nos has deleitado con detalles de los escenarios y sus entornos.
Muy buena integración, también, de los nombres, sus descripciones y la forma en que inciden en los caracteres. Mi corta memoria no me permite recordar cuáles has sacado de las narraciones de Tolkien y cuáles has inventado tú. Para mí como si todos vienen de tu creatividad.
Además, estás consiguiendo una prosa poética muy hermosa que le da al cuento un plus muy valioso.
También tengo que señalar tu arte para crear las ilustraciones y que se integren perfectamente en el relato. Creo que sigues usando la IA Leonardo, pero es que a mí me cuesta muchísimo que me genere lo que tengo en la cabeza. Tal vez, le exijo a esta inteligencia robótica demasiado, teniendo en cuenta mis locuras mentales. 😅🤯
A pesar de la extensión, que yo nunca criticaré, todo lo contrario, el relato no se hace pesado y se disfruta.
¡Felicidades, amigo! Un grandísimo cuento que hace las delicias de todos los que amamos este Universo.
Muchas gracias por el regalo para el VadeReto.
Abrazo Grande. 🤗👍🏻
PD. La foto inicial impresiona y hasta te dan ganas de buscarte una espada y un escudo y alistarte en las tropas de señor de Aragón. 😜😂
Si, a mi también me dan ganas de embutirme en un traje guerrero y unirme a los ejércitos del líder de Góndor. Me encanta que digas que el relato haya hecho las delicias de personas como tú, un referente para los amantes de la fantasía y de la literatura imaginativa y creativa.
Las ilustraciones ya no las creo con LA IA de Leonardo sino con la de Bing. Es sencillo encontrarla: pones IA de Bing en Google y ya la tienes. Para que te deje crear tienes que registrarte, pero es sencillo. La descripción del entorno, al igual que la de los personajes, es para mi un reto siempre porque creo que deben definirse bien pero sin abrumar al lector. Gracias por lo de la prosa poética hermosa. Intento aportar algo de poesía a los cuentos pero con la intención de no llegar a resultar excesivo.
Crear una atmósfera interesante que no desvíe la atención del lector me parece algo fundamental en la creación literaria.
Un fuerte abrazo, amigo de las letras creativas.
Estoy impresionada,, por la narrativa y el derroche de imaginación, que esparces a lo largo de esta magnifica historia, Efectivamente, logras que el lector entre en una suerte de mundo de submundos, apabullante ,
Magnífico,querido Marcos
Querida Rosi, gracias a lectores como tu voy consiguiendo construir mis historias.
Un fuerte abrazo.
Hola Marcos. Impresionante…. La mención de las Puertas de la Noche y los Muros del Mundo me pareció genial y me introdujo en ese mundo fantástico y misterioso. Me encantó. Un abrazo
¡Gran lectura, Marcos! Has conseguido que me meta de lleno en la voz de Aragorn, con un tono épico que encaja perfectamente con el personaje. Pero lo que más me ha impresionado es la profundidad de tu conocimiento del mundo tolkiniano, de lo que ya fui consciente en textos previos de tu autoría. Yo me considero seguidor fiel de tolkien, pero después de leerte me siento casi un analfabeto a tu lado. La cantidad de detalles, referencias y conexiones que haces es una auténtica maravilla.
Además, me ha gustado mucho cómo logras mantener un equilibrio entre el rigor y la fluidez en la narración. Es un texto con mucha información, pero en ningún momento se hace pesado, al contrario, tiene ese ritmo que invita a seguir leyendo.
Y el final deja una pregunta en el aire que no puede ser más oportuna: ¿necesitamos un solo héroe o muchos para cambiar el rumbo? Tal vez el verdadero desafío sea que todos asumamos nuestro papel en esta historia.
¡Un placer leerte!
Me encanta como escribes. Si Tolkien leyera está narrativa, la hubiera incluido en su trilogía
Como siempre extraordinario relato, gracias