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Jaizkibel: el sendero de los gusanos gigantes

2 marzo, 2020.marcosplanet.0 Likes.0 Comments

TESOROS ESCONDIDOS

Según palabras de Carlos Bengoa, autor de «20 rutas fascinantes por el País Vasco» (Singlator Ediciones) al describir sus paseos por estas misteriosas laderas:

«Y me dejo arrastrar por la imaginación en esta montaña mágica, este tesoro olvidado, esta maravilla natural que es Jaizkíbel.
Desde las alturas veo una enorme ladera de 21 kilómetros que cae al Cantábrico para desafiar a las olas. O para que viento y mar jueguen a erosionar la montaña. Veo arroyos, calas salvajes, una playa de arena, areniscas de colores, grietas indomables. Veo robles, pinos, helechos, verdes prados. Veo caballos, vacas, ovejas, buitres, cormoranes, alcatraces, frailecillos. Veo cabañas de pescadores, casas abandonadas, cuarteles fantasmagóricos, torres de vigía que recuerdan su pasado militar, contrabandista y mercantil».

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Laderas de Jaizkibel., con el Faro de la Plata y San Sebastián al fondo. Foto: Carlos Bengoa.

«Pero sobre todo veo arte natural, un museo al aire libre, escondido, de difícil acceso para salvaguardar estas obras que algún artista de la naturaleza ha esculpido y pintado con paciencia. Ahí están. Y casi nadie las ve. Es Jaizkíbel misterio, imaginación. Si volar es libre hacerlo aquí es encontrar mil formas de colores.

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Colores en la playa de las gaviotas. Foto: Carlos Bengoa.

Tiene nombre cada obra pero vamos a jugar a cambiarlo. La gran ola pétrea, el gusano gigante, el pene del elefante, el gusiluz, los comecocos, la Catedral, la ballena de colores, el guardián de la cueva de Mari… Qué artista pudo hacer esto sería la primera pregunta que nos viene en pleno éxtasis. Esculturas gigantes, miniaturas, cuadros impresionistas, pinturas rupestres, fósiles…»

GUSANOS GIGANTES DE OTRO TIEMPO

Carlos continúa relatando su fascinante recorrido por el monte Jaizkibel:

«Bajo un poco con cuidado hasta esta gran cala de rocas para entretenerme sin descanso en buscar bolas y gusanos pétreos.
Las paramoudras son concreciones silíceas de gran tamaño organizadas entorno a trazas fósiles de la madriguera de algún organismo. Sin entrar en detalles científicos que dominarán los expertos y hablando mal y pronto, se trata de gusanos gigantes petrificados. Los hay en tal cantidad que este lugar es único en el mundo.
Tras un buen rato entretenido y calculando bien la hora, vuelvo por el mismo sitio aunque al llegar al panel de Roland Garros podré ampliar la excursión en una zona inclinada, lisa y transitable donde encontraré de nuevo gran cantidad de formaciones erosionadas.

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Erentzin Txiki, Aquí se encuentran impasibles los “comecocos”, aunque cada cual verá sus formas. En la lisa pared lateral existen agujeros de donde posiblemente se han desprendido las famosas bolas que más tarde encontraremos en la zona de las paramoudras.

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PARAMOUDRAS. Playa de los fósiles. Foto: Carlos Bengoa

EL OTRO JAIZKIBEL

Continúa Carlos en su gira por el monte encantado, y dice:

«Pero Jaizkíbel es mucho más. Lo más oculto, los tesoros más bellos, son de difícil acceso y en ocasiones requieren caminatas de muchas horas con tramos muy aéreos y difíciles. En esta guía no los podemos olvidar y cuando menos, a base de fotografías, os enseñamos lo mejor de lo mejor, la créme de la créme del arte natural de la costa vasca. Un canto al museo geológico más espectacular del litoral vasco, un espacio que bien podría ser candidato a Parque Nacional.

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GRAN KANTO. Esta gran ola pétrea la definió Víctor Hugo como una enorme águila.. Foto: Carlos Bengoa.

Dicen también que el escultor Maximiliam Pelzman basó su obra de la Iglesia de Santa María en San Sebastián en las erosiones que aquí se ven. En el camino, paredes de arenisca de gran belleza esculpidas a modo de panales y mil formas grandes y pequeñas que semejan arte rupestre.

LA CATEDRAL DEL JAIZKIBEL

También llamada esta zona como el Valle de los Colores, Labetxu e Ixkiro. Un prodigio natural en la que sin duda es la formación más espectacular y fotografiada en días con luz propicia. Con el rumor del riachuelo Gastarrotz llegamos a la altura del mar con cuidado de hacerlo en la marea baja. Paredes de colores aparentan la cornisa de una catedral hecha por la naturaleza. Es difícil explicar tanta belleza como difícil es elegir una o dos fotografías.

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Un valle repleto de paredes y cuevas erosionadas con mimo, al detalle. La cueva blanca, la cueva amarilla, rocas talladas a las que accedimos por cuarteles abandonados, chabolas casi derruidas. Resulta curioso ver que en tan pocos kilómetros de montaña exista tanta variedad de formas y colores. Foto: Carlos Bengoa.

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La Catedral. Esta zona mágica es llamada también Valle de los Colores. Labetxu e Ixkiro. Foto: Carlos Bengoa.

LABERINTO BLANCO

Estamos en Lezonabar y Turruizulo. Perderse en este laberinto y ver una sorpresa detrás de otra es una experiencia única. Eso sí, bien guiados. Por un lado era un camino normal pero por el otro lado se abre una cueva pintada en su pared de rojo claro con dibujos amarillos, curvas, líneas semejando las olas del mar o un arco iris en pequeño. Magia pura. Después las rocas gemelas que parecen dos bombones con algún mordisco. Un espectáculo.

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Caminando por el sendero de las paramoudras. Foto: Carlos Bengoa.

Jaizkibel: el recorrido

Carlos asegura que: «Lo primero a tener en cuenta es que aunque sea un camino fácil, muy transitado los fines de semana y sin pérdida alguna, no deja de ser una excursión de cuatro horas ida y vuelta aunque siempre dependerá de las paradas que haga para fotografiar tanta belleza. Un camino parecido al del Faro de la Plata entre San Sebastián y Pasaia que también os proponemos en esta obra. Para ir al punto de inicio, el merendero Justiz, subiré la carretera de Jaizkíbel desde Hondarribia. Nada más pasar la zona del fuerte de Guadalupe encontraré en menos de un kilómetro la indicación del merendero Justiz.

Desde Justiz sigo las indicaciones para bajar por una pista primero y sendero después hasta casi el nivel del mar, entre prados con ovejas, vacas y de cuando en cuando, amables caballos salvajes que se dejan acariciar, siempre que haya respeto. Una vez abajo, cojo a la izquierda el camino por lo que a partir de ahora seguiré siempre con el mar a mi derecha».

Todo el detalle paso a paso lo encontraréis en «20 Rutas fascinantes por el País Vasco», de Singlator Ediciones.

A tener en cuenta

– Entre ida y vuelta calculemos cuatro horas y media siempre dependiendo del tiempo que pare para fotografiar.
– Con buen calzado deportivo es suficiente pero por si acaso deben usarse botas de monte. Con lluvia será mejor aplazar la salida pues es zona donde el barro aparece fácil.
– Si la intención es comer en Justiz hay que reservar mesa con antelación. Si iniciamos la excursión a las 09;30 a esa hora abren y podré reservar o incluso desayunar.
– No es mala idea, en los meses de mayo a septiembre con el día muy largo hacer el recorrido por la tarde y ver el atardecer. Las rocas iluminadas por el sol desde el mar tendrán un color inigualable.
– Respetemos el entorno al máximo.

Salud y hasta la próxima. Con nuestros mejores deseos desde marcosplanet.blog

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